29 abril 2014

CARTA A CERVANTES

Estimado Príncipe de los Ingenios Españoles:

Hace poco por las noticias me he enterado de que hay unos investigadores buscando sus restos en el Convento de las Trinitarias de Madrid. Debo decirle que la noticia me causó una impresión agradable por lo que ha significado usted para la cultura de este país, en el que llevamos mucho tiempo con el Norte más que perdido. Pero cuál sería mi sorpresa al oír a la presentadora del informativo mencionar que esa búsqueda del lugar donde usted duerme el sueño eterno, nos va a costar a sus paisanos la friolera de CIEN MIL EUROS. 

Mire, Don Miguel, yo qué quiere que le diga, yo ya no tengo ningún interés en saber dónde reposa usted. Yo ahora el único interés que tengo, y que no especifican las noticias es de dónde salen esos cien mil del ala. Porque se menciona al Ayuntamiento de Madrid y se menciona a la Real Academia Española, pero no se dice claramente quien pone los billetes en esta empresa de buscar su esqueleto, o lo que quede de él. Y cuando se da esta circunstancia para cualquier proyecto de esta magnitud, generalmente el dinero suele acabar saliendo del bolsillo de sus compatriotas.

Van a gastarse cien mil euros, con todos mis respetos, por saber un sitio concreto y buscar su cadáver, cuando se sabe ya el recinto en el que reposa que para mí es más que suficiente, dado que esos cien mil euros le darían de comer muchas familias madrileñas que lo están pasando mal. Si su Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha saliera de las páginas del libro, estoy seguro que arremetería con el que ideó el proyecto y sobre el que aprobó el presupuesto para este entuerto. 

Señor Cervantes, espero, desde el más allá, que ya que es usted el Príncipe de los Ingenios, ilumine con un poquito de él a nuestros dirigentes, para que antes de volver a pensar este tipo de idioteces y gastarse ese dineral por ellas, les venga un poquito de sentido común y decidan que es mejor emplear tal cantidad de dinero en menesteres mucho, muchísimo más urgentes que el de buscar unos huesos, sean de quien sean, por mucho morbo que suponga el subidón que pueda provocar el encontrarle a usted.

Sin más, y deseándole un feliz y tranquilo descanso eterno, reciba en el más allá mi admiración por su obra, por sus gestas, y por su inmortalidad, desde una ciudad que conoce mal, por haber pasado aquí unos días encarcelado en su época como recaudador de impuestos. 

2 comentarios:

Juan Manuel Jiménez Pérez dijo...

Hay muchas cosas que ignoramos sobre Cervantes y que deberíamos conocer.Del hombre que escribió ese libro inmortal, que pinta el corazón de un hombre y que cada página es un latido. Sabíais que era cofrade de una Hermandad Sacramental de Madrid. ¿A ver si adivináis de cual?

paco dijo...

¿Podría ser la Hermandad de los Esclavos del Santísimo Sacramento del Olivar? ¿A la que también pertenecieron por cierto Quevedo y Lope de Vega? ¿O quizá en la Orden Tercera de San Francisco?

https://books.google.es/books?id=Ib4Hopnkw8gC&pg=PA234&lpg=PA234&dq=cervantes+hermandad+sacramental+madrid&source=bl&ots=2KdEx8becp&sig=NgoDfykgU7TDhzeiq1FsOrEAqc4&hl=es&sa=X&ei=oK_1VKa3L4TeU8CkgOAE&ved=0CCcQ6AEwAQ#v=onepage&q=cervantes%20hermandad%20sacramental%20madrid&f=false

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