17 abril 2014

TENGO QUE CONTARLO...

Tengo que desahogarme, o liberar toda la emoción que llevo dentro. Este va a ser un post largo así que os pido Paciencia. Hoy más que nunca que la Reina de Santiago la lleva en Su bendito nombre, os pido Paciencia para leerme, si queréis. Vamos a ello:

 Hace dos años que la Hermandad de la Columna, mi Hermandad de la Columna me pidió que hiciera la tradicional "Meditación" al Cristo que se le hace a forma de oración antes de subir a Nuestro Padre Jesús Atado a la Columna a su paso. En aquella meditación usé la parábola del hijo pródigo para contarle a Él que hubo un tiempo en que por circunstancias de la vida me alejé de la vida más cercana de la Hermandad. Pero siempre la llevé en mi corazón, en mis pensamientos. Volví tras poquitos años de ausencia a ser hermano de número y cuota, como lo he sido desde pequeñito.

Hoy como cada Jueves Santo me acerqué por la mañana a la Iglesia a desear a los muchos hermanos, conocidos, amigos, casi familia que tengo en la Hermandad, una buena Estación de Penitencia. Yo por mi trabajo en Televisión Carmona solo puedo permitirme verla tranquilo cuando sale de Santa María. Pero desde hace varios años y gracias (gracias, gracias, gracias eternas) a Macedo y la Hermandad, puedo disfrutar de frente, y andando yo de espaldas a mi Cristo bajo el que mi hermano Luis estuvo diez años, hasta volver a Santiago.

Aquella cuadrilla a la que yo le ponía en un radiocassette la música en los ensayos cuando no levantaba cuatro palmos del suelo, que acompañaba en sus "enreos" posteriores a los ensayos, que perfumé con el incensario y alumbré con el cirial tantos años, es con la que disfruto cada Jueves Santo por la mañana de tertulia, cervezas, vivencias, emociones...

Aquella cuadrilla son unos hermanos más para mí, gracias a mi hermano Luis. Y también a mi hermana Lola, gracias a la cual pisé con pocos añitos la Iglesia de Santiago por primera vez. Aquella cuadrilla de los Zayas, Pin-pin, Vicente, Joaquín, Laureano, Clavellino, Medina, Bravo, y así los 35 que sacaban a mi Cristo "de ladrillo a ladrillo", "de mármol a mármol", o sea, sin ningún relevo en todo el camino procesional. Hoy muchos ya no están debajo del paso, como mi hermano, pero están en mi corazón como aquellos años estuvieron.

Hoy como cada Jueves Santo he ido a la Iglesia. El día de la meditación de este año, cuando al acabar la subida me disponía a tomar unas copas con mis costaleros, se quitaron todos de enmedio. Sólo recibí un mensaje de Pepe Zayas: "El Jueves Santo a las doce menos cuarto en la iglesia, ven guapito y no me preguntes ná". Aquello me olió a que, como viene siendo costumbre en la Hermandad, se le entrega un cuadro a los costaleros que cumplen 20 años bajo el paso, y que Pepe habría pensado en mi para presentar el acto.

En fin que he llegado a la Hermandad, y de repente... Lucía, Luci, mi Luci, entrega ese reconocimiento a Antonio Bravo, y luego me llama al altar... No puedo contaros lo que sentí en ese momento. No sabía qué querían de mí, no sabía de qué iba la historia, hasta que miré a Pepe y me dijo: "te ha tocao..."  

He recibido un cuadro precioso con la imagen de mi Cristo de la Columna, con un montaje de fotos como fondo muy especiales donde está incluso el llamador del paso, una maravilla que hace un pedazo de fotógrafo que es mi gran Vicente de la Osa.  En la dedicatoria, un agradecimiento por el cariño mostrado a la cuadrilla. Pero ¿cariño de qué?¿De quién? Si ellos me han dado a mí mucho más del que yo podría devolverles y pagarles en toda mi vida. Por el amor de Dios, si yo no he hecho ningún mérito para eso. 

Lucia, me indicó que leyera el cuadro por delante y por detrás. Lo leí por delante y leí mi dedicatoria, pero ... me derrumbé al leer la de detrás.. por que dice: "Una pequeña arte de peste homenaje también irá a tierras lejanas: Químico". Ahí fue cuando pensé en mi hermano Luis que cada Jueves Santo, en tierras lejanas, mide cada hora y calcula por dónde irá llevando su cuadrilla al Señor de la Columna. Ahí fue cuando no he podido articular palabra con toda la iglesia aplaudiéndome, aplaudiendo a mi hermano, mejor dicho porque yo creo que el homenaje él lo merece más que yo.

Luego supe que Pepe ha tenido muchos cómplices que lo sabían y que han guardado el secreto de forma que en la vida podría imaginarme yo lo que iba a pasar. Mi amor, mi amigo del alma, otros hermanos de la columna.... todos lo sabían y han participado en la "jugarreta" más bonita que me han hecho jamás. No tendré vida para agradecerlo. Pero el homenaje más bonito que he tenido y tendré, será siempre el cariño de mis hermanos y esa "media-Estación de Penitencia" que si me dejan, haré siempre delante de mi Cristo de la Columna desde la Biblioteca hasta Santiago. Ojalá pueda repetir este año.

Este Jueves Santo va a ser especial por muchas cosas, no solo por este solazo y calor que ya nos merecíamos en Santiago, sino por la cantidad de cosas que voy a contar en Televisión Carmona esta tarde, y les prometo que no hablaré de mí, más que para agradecer este detalle. Habrá muchas sorpresas emotivas que no son para mí, y que me va a costar mucho, mucho, mucho contar. He llegado a casa y no paro de llorar de emoción y agradecimiento a Mi Cuadrilla, a Macedo, a Luci,  y a todos mis hermanos. Pero esta tarde en la tele voy a llevar pañuelos porque lo que va a pasar en Carrera Oficial, va a ser digno de que nadie se lo pierda.

Yo mientras tanto, voy a descansar, y a intentar creerme lo que me ha pasado, porque de verdad os juro que sigo pensando y repitiéndome cada dos segundos, que no me merecía tanto, no me lo merecía y ahora tengo que pensar cómo saldar la deuda y el cariño que me han demostrado hoy tanta gente. Que disfrutéis del Jueves Santo. Yo seguro que lo voy a hacer. Aunque casi me deshidrate a base de lágrimas durante toda la noche. 


1 comentario:

Carlos Guisado dijo...

Otro genial fragmento del pregón de S Santa de Carmona ¿para cuando?

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