21 marzo 2017

A MITAD DE CUARESMA

A mitad de Cuaresma, en la Ciudad de nuestras vidas se hace más patente la metamorfosis que empezaba hace unas semanas. Aproximándose la hora del tapeo, por algunas zonas no sólo perfuma el azahar rompiendo a florecer y los guisos típicos de espinacas y bacalao con tomate, porque se cuela por los sentidos el olor potente del aceite que da cobijo al dorado que reciben las torrijas preparándose para la hora del café, cual canastilla de "pasocristo". Y algunos "templos de la gastronomía" mezclan el olor de estos manjares con el de algún incensario de barro que introduce a la mente en la época que se vive, para que el culmen de los sentidos sea completo.

En la intimidad de las noches ya suenan marchas, pero enlatadas detrás del esqueleto andante de una parihuela que hasta el día de la Semana de las Semanas que le toque, sale cuasi desnudo, soñando vestirse con sus mejores galas, para recibir en su cerviz de madera, flores y candelabros, a la Divinidad hecha Hombre de Pasión o Madre Dolorosa. Y sólo es mitad de Cuaresma, tanto para mal de quejarse por lo que aún queda, como para bien por sentir que se acerca el Tiempo.

Las miradas al cielo son inquisitivas. Los hombres mayores de campo vaticinan según su experiencia y su creencia, los científicos por las redes hacen lo propio manejando datos de isobaras y satélites. Y todos, incluido el resto oímos y vemos esta ruleta rusa de los pronósticos celestiales, a veces con la incredulidad cuando las señales no son halagüeñas y con una media sonrisa de satisfacción cuando éstas son favorables. La dualidad de la duda y la esperanza en un mapa con dibujos nunca adquiere más relevancia que a mitad de Cuaresma.

En las casas-hermandad,  el "sidol" y el incienso quemado rezuma en el perfume de sus paredes. El ajetreo de montajes y desmontaje de altares manda a mitad de Cuaresma, porque cuando vaya llegando su final, los altares que se montarán podrán andar, y el trajín de gente no será sólo el de los miembros de junta limpiando y montando. También será el de los saludos y las conversaciones en la cola de espera para sacarse la papeleta de sitio, de los que vestirán el rito de la penitencia tras un antifaz. 

A mitad de Cuaresma es tiempo para el recuerdo y la nostalgia y la risa de anécdotas de años pasados. Las tertulias se vuelven cofrades (incluso con su puntito profano) en los otros "templos", los días se alargan, se besan los pies y las manos de Dios y Su Madre y se guarda la estampa de ese año en la cartera. Todo es como una locura controlada. Como si la Ciudad aceptara ese cambio impuesto por los sentimientos, por la percepción de los sentidos de que está cambiando, de que falta poco para que llegue la Semana que más rápido se pasa en el corazón de los que la sienten. 

Se sueña, casi se palpa con la punta de los dedos que pronto en Santa María habrá una rampa para que los pies y los cuellos de Dios hagan entrada sin trabas de escalones a la Prioral. Que vendrán las bandas que le pondrán la fantasía de la música a la imagen de la devoción. Que habrá aplausos, "óles", saetas, lagrimas y silencios. Habrá "Nazareno dame cera (un caramelo en la Capital)", "A esta es", padrenuestros susurrados, algodón de azúcar y "Valencianos" vendiendo helados. Faldas cortas y mangas de camisa, chaquetas y corbatas, mantillas, zapatillas de esparto y pies descalzos. 

En fin, la locura bendita de la transformación de la Ciudad de nuestras vidas, que apenas tiene impás de tiempo entre las coplas cantadas en la calle y las saetas, entre el disfraz y la túnica, entre la música de caja y bombo y la de las cornetas y tambores. Pero se acepta este hecho con la naturalidad de lo que no es necesario. Las almas saben hacer el cambio de un día para otro y mantener los sentidos centrados en la época que toque vivir. Por eso nuestra ciudad vive ya la locura, y casi está transformada. Se siente a la vuelta de la esquina la Semana de las Semanas... y sólo estamos a mitad de Cuaresma...

15 marzo 2017

LO NIEGO TODO...

"Quien más, quien menos, 
tiró una vez la casa por la ventana,
se tatuó en las sienes una diana...
probó el veneno.

Pero yo fui más lejos,
me dio por confundir el cuándo y el dónde,
me disfracé de sabio frente al espejo,
busqué dentro del alma lo que se esconde..."

Esto sólo lo vas a entender tú, pero es la definición del "Flaco" del runrún de mi mente durante los últimos doce meses. Y si alguien quiere saber... "lo niego todo". Pero no es verdad que sólo el tiempo lo cure todo, al tiempo hay que ponerle aditivos. Corazones tan grandes y compasivos como el tuyo. Tan valientes capaces de querer de forma tan arriesgada como la barrera de una edad que envejece por horas a una mente tan torpe que confunde su alma, y lo hace capaz de volverse tan loco como para hacer inconscientemente que te brotara una herida, que quiero atreverme a vaticinar que ya es cicatriz. 

Pero hay cicatrices que significan victorias. Y ni el mayor de los guerreros por ejemplo presume con orgullo de una cicatriz en su cuerpo que signifique una victoria como por ejemplo la de tantas mujeres que lucharon contra la lacra de su pecho y lo convirtieron en cicatriz orgullosa del triunfo de la vida. Porque la vida son eso: heridas, y en nuestra mano está luchar por cicatrizarlas o dejarlas abiertas hasta desangrarnos y  morir.

Mis lágrimas de hoy eran un "no merezco esto", un "aún no he vuelto a ganarme tanto en un gesto tan pequeño y tan simple". Eran el resto de esa cicatriz con forma de culpa torpe de unos ojos que se cerraron y que tú hiciste volver a abrir. Cuando uno se mira al espejo cada día desde hace décadas y se ve por dentro, no logra entender qué hizo, qué viste, qué conjuro formuló, para que llegue de repente alguien que lo podría tener todo, y se queda sólo con uno... con lo poco que es y lo poco que tiene que ofrecerle... quizá sólo la victoria en una cicatriz.

Es el momento de que en unas semanas cumpla una promesa que hice a uno que vive en dos casas que albergo en mis pies, y al que le hice la misma herida, y esa también va a cicatrizar con una victoria, como él entró victorioso encima de una borriquita un Domingo de Ramos.  Pero si alguien pregunta, si alguien comenta, "lo niego todo". Solo otros cuatro "pilares" pueden hacerlo y se lo consentiré, ya sabes, "uno para todos y todos para uno". Por más Febreros, Cuaresmas y Veranos que vengan, juntos podremos con todo, y quién sabe, quizá antes de lo que esperas, sean ellos cuatro los que tengan que montar un pasodoble y vestirse de traje, pero si preguntan, "niégalo todo". 

Los aniversarios son sólo fechas, por eso nos damos los regalos con retraso y no creemos en el Corte Inglés. Por eso "si no te gusta, lo vendo por internet y te pillo otra cosa", por eso aquél ultimatum delante de un angelito de año y pico que cuando le preguntas de quién soy, te señala a ti. Ella ya se ha dado cuenta de la victoria. Sigo soltando lágrimas de idiota, con el "Flaco" de fondo. Estas cosas no se hacen, al corazón de un vejete con alto riesgo de infarto no se le estruja de esta manera tan maravillosa. 

Sólo una cosa. Por muchos "Rey León", y camisetas que recen la reconversión de un golfo porque llegó esa que "en la misma luna llena una el vino de la cena al café y desayunar", esta prometo devolvértela, aunque no llegue al nivel de lo grande que va en un sobre tan pequeño. Por mucho que no equipare el logro que NADIE consiguió jamás de quitarme el miedo a volar (y no sólo me refiero al avión), por mucho que siempre nos quede Roma y roma al revés, te la devolveré cuando menos te lo esperes, sabiendo que la cicatriz de la victoria luce en nuestros corazones.

"Cuando los dioses paganos
me otorguen su bendición,
terminaré la canción que te prometí un verano.
Con una condición:
que me quieras libre y partisano".

"Lo niego todo, incluso la verdad..."
"Si me cuentas mi vida, lo niego todo".


12 marzo 2017

EL RINCONCITO (COFRADE) DE LA BARBACANA

Ya os dije hace tiempo que hay  un rinconcito en la Barbacana que guarda la esencia de los lugares con arte. A partes iguales en el caldero de la magia de un barrio mágico añade: el encanto de los lugares pequeñitos, el sabor de lo casero de sus tapas, afabilidad de acoger al que llega como uno más, la añoranza de las antiguas tascas y la modernidad de las tecnologías, el frescor de las noches de verano y el calor del sol en las tardes de primavera. Todo ese caldero lo adereza con ser un sitio de barrio donde los vecinos son miembros más de la particular "parroquia" de los yantares y las tertulias con la sabiduría de la vida. También lo hace con música parida de las entrañas carmonenses de autores de Carnaval, acogiendo ensayos, o simplemente tercios de gargantas que quieran echar el rato.

Pero si algo tiene el rinconcito de "Pitos de Caña" es que sabe acompañar la vida de la Ciudad, transformándose acorde a la época que toque vivir. Y es lo que pasa en Cuaresma. Os cuento todo esto porque hoy, por poner un simple ejemplo, hasta el Hermano Mayor de una de las más importantes corporaciones religiosas de Carmona, ha conocido el rinconcito y ha bebido, junto con un tercio bastante bien avenido, del caldero de la magia de la peña. 

Además como se forman las buenas tertulias. Fruto de una llamada de un amigo a otro, de que esos dos amigos se encuentren con un tercero que pasaba por allí, esperando a un cuarto, que ese cuarto llegue, y aparezca un quinto y se agregue un sexto que ya estaba en el interior del rinconcito. Bebedizos, algún que otro cigarro y por supuesto, el humo del incienso que desde hace días ya perfuma la peña y casi la calle. En la tele del local ya cuando no manda el fútbol, hay vídeos cofrades. En la decoración de sus paredes, los carteles de Carnaval han dado paso a los de las tertulias cofrades y Semana Santa, aunque queden las fotos de los cuadros (que la esencia es la esencia) de las agrupaciones de la peña. 

¿A dónde quiero llegar con esto? Muy sencillo. No quería dejar pasar la oportunidad de promocionar ese rinconcito mágico donde se forma una tertulia cofrade a la voz de "ya", pese a ser una peña Carnavalesca. Porque la Barbacana es capaz de parir a partes iguales tanto coplas como disertaciones sobre nuestra Semana Santa y nuestras Hermandades. Con todo y eso, si además hace sol, en los veladores pueden darle las tantas, pero no importa si lo hacen con la famosa ensaladilla o el chorizo empanao del Peluco, con la tapa original del rinconcito, "el pito de caña" ; o con unos boquerones o papas bravas, o cualquier manjar de la peña que a ciertas horas, entra de maravilla, sobre todo si la tertulia se alarga (que se suelen alargar).

Es un lugar mágico, por eso creedme amigos cofrades si os digo, que os resultará toda una experiencia pasar por una peña de Carnaval, y que al entrar, lo hagáis en un rinconcito cofrade de uno de los barrios con más solera de la ciudad. Lo de hoy con esos tertulianos ha sido una prueba fehaciente. Lo del Martes Santo, cuando sale la cofradía del barrio de los barrios, también es impresionante cómo la peña surte de montaditos y bebidas a todos los que se van a ese precioso tramo del arrabal para ver pasar la cofradía. Y encima con unos precios que no tocarán su bolsillo más de lo necesario. 

No veo lugar a alargarme más en la recomendación. Al final de la calle Barbacana Baja, en el número 21 tenéis el rinconcito, para que lo comprobéis con vuestros propios paladares y resto de los sentidos. Abren de Martes a Domingo, a las doce y media y a las ocho de la tarde. Luego no digáis que no os he avisado....

19 mayo 2016

NUNCA DUDEN DEL CAMPEÓN... Y OTRAS FRASES HECHAS.

Nunca duden del Campeón. Porque lo mejor que le puede pasar a un equipo de fútbol es acostumbrarse a ser Campeón. Porque lo peor que le puede pasar al rival de ese equipo es que ese equipo se haya acostumbrado a ser Campeón.  Nunca duden del Campeón. Desde el año pasado en la final contra el DNipro es una frase que me vengo repitiendo cuando el Sevilla juega su competición amada. Porque en aquella final también empezó perdiendo, y acabó ganando, porque -como reza su himno- "dicen que nunca se rinde".  Y en la vorágine de la celebración de aquel cuarto "paragüero", escuché la frase que se me grabó como a fuego.... nunca duden... nunca duden del Campeón, porque dicen que nunca se rinde. Y eso pensé cuando "the Beattle's team" nos marcó su gol, y a mi alrededor se oían frases como "ya hemos perdido", "nos van a meter más"... y yo la dije, la dije como el que no quiere la cosa, como algo inconsciente... "NUNCA DUDEN DEL CAMPEÓN".

"No nos damos cuenta" es el eslogan que el Sevilla se sacó de la chistera de su oficina de márketing para la semifinal contra el Shakthar Donest.  Y parecía verdad. La marea rojiblanca estaba hoy extrañamente tranquila, como si ya fuera algo "normal" jugar finales, como si fuera algo normal tener esa extraña sensación de que todo irá bien. Y ahora nos damos cuenta, se da cuenta todo el Sevillismo de lo que significaba ganar hoy. El ahorro de una previa de UEL, la Champions por segundo año consecutivo, una cuarta final... y la felicidad. Por ejemplo de aquel abuelo que cuando logramos vencer al Athletic de Bilbao en los penaltis, lloraba desconsolado en el asiento de detrás mío del Sánchez Pizjuán, por ejemplo la de quien saltó encima mía para abrazarme, la felicidad de tantos y tantos que pensaron que morirían sin vivir una final, una sola, un título, uno solo, con eso se conformaban, y ya van... ¿Cuántos?, Copas del Rey, Europa Leagues, Supercopas de España y Europa... Ahora nos damos cuenta.

La felicidad por tantas lágrimas derramadas cuando Berruezo y un tal Antonio Puerta, exhalaron su último aliento con la elástica de su Sevilla puesta. La felicidad por tantos "otro año igual" cantados para aliviar el quedarse en la zona "tonta" de la tabla, cambiados por ese "otra vez" de las finales de la Uefa Europa League. La felicidad por ver a tu lado llorar de alegría a los que quieres, a los que sabes que siempre estarán contigo, como rezaban esas camisetas de los jugadores de esta final, recordando a sus malogrados Puerta y Berruezo: "siempre estáis con nosotros", y a esos que siempre están con nosotros es muy bonito verlos saltar, gritar goles, llorar... y más bonito aún es decirle aquello de "no dudéis del campeón" cuando los ves venirse abajo con el primer gol en contra. Porque el Sevilla está siendo una metáfora de la vida de muchos, la vida a veces nos marca el primer gol en contra y haciendo memoria de otra frase hecha para la segunda final UEFA que ganó el Sevilla: "Solo pierde quien deja de luchar". Por eso nunca hay que dudar del Campeón, porque dicen que nunca se rinde. Y se pierde el balón y hay fallos en defensa y lesiones y tarjetas, y árbitros malos, pero.... cuando se sigue luchando hay veces que todo eso se supera cuando hay fe. 

Cuando hay 7.000 gargantas que suenan más que 19.000. Cuando hay un himno que no sólo se canta en el campo de tu equipo sino en los conciertos de quien lo compuso por toda España. Cuando hay una competición que, de repente se convierte en tu preferida desde hace diez años, aunque tachen su copa de "paragüero", cuando juegas con trece tíos en tu equipo, once en el campo y dos en el cielo que empujan los balones. Cuando un escudo encierra tantas historias, que hacen que ciertos jugadores que los ves durante el año y piensas "vaya moto que nos han vendido", durante dos eliminatorias y una final, se transforma en un crack. 

Cuando todo eso pasa, cuando "no nos damos cuenta", cuando "dicen que nunca se rinde", cuando no se duda del Campeón... llegan finales, llegan títulos, y llega una felicidad que hace diez años no es que se soñara, es que ni se podía imaginar, por eso a veces las frases hechas, aparecen por tu mente cuando las necesitas, para hacer realidad los sueños. Pentacampeón, Repóker de Ases, Tetrafinalista, y yo qué sé qué más... quedan tres finales, no las ganaremos todas, está claro, pero aunque las perdamos hay que tener algo muy claro, Sevillistas: cuando las cosas vayan mal, cuando nos marquen primero, o después... NUNCA DUDEN DEL CAMPEÓN, porque DICEN QUE NUNCA SE RINDE.


22 marzo 2016

"NI VALENTIA, NI IRRESPONSABILIDAD".

Los que me leéis desde hace años, sabréis lo que siempre digo de San Blas y de la Judería. "Es otro mundo", lo he dicho  escrito muchas veces. Y yo no digo las cosas si no las siento o no las digo por decir. Lo de esta noche ha sido cruel, muy cruel, y no me refiero sólo a la lluvia. A veces, para emitir juicios de valor, opiniones escupidas por la boca, hay que tener todos los datos. Y la gente que yo he podido escuchar hoy por la calle mientras los hermanos de San Blas estaban sufriendo el peor Martes Santo de sus vidas, no tenía todos los datos. Yo a esas horas tampoco, pero preferí ser prudente y solidario, tanto en mi labor de comentarista en Televisión Carmona, como con mis propios amigos.

Ahora sí tengo todos los datos. Es la ventaja de tener amigos en los sitios adecuados. A mí uno de esos amigos, que quiero con locura y al que creo a pies juntillas, me dice que la Junta de la Expiración, barajaba un parte meteorológico que daba un 10% de probabilidades de agua. Dado que el viento era de Levante, lo de "es que en Sevilla está lloviendo" no valía, porque en este caso el viento soplaba desde la costa Malagueña. De hecho era en Lora del Río donde estaba una tormenta a la que nadie miró y que miren ustedes qué "gracia", le dio por venir a fastidiarnos el Martes a Carmona. 

Si la Junta de San Blas maneja ese parte, ahora les pido que se pongan en su pellejo. Uno se viene arriba, y  puede opinar -movido por la ilusión de que Carmona tenga al Señor de la Expiración y la Virgen de los Dolores en la calle, que no es cualquier cosa- que venga, que "p'alante", que Carmona no se queda sin ver a San Blas. Y salen, y de repente ocurre lo que ocurre. Hasta ahí bien. Luego pido que entiendan lo que supone una hermandad con trescientos nazarenos, una gran parte de ellos niños, cuando pasa esto que ha pasado hoy. La tensión es máxima, estar pendiente de mil cosas, los pasos, las bandas, los niños, las insignias, el estado de la calle, las posibles opciones de refugio... 

Mientras todo eso se intenta ordenar en la cabeza, el agua cae con más fuerza. "¿por qué no se han vuelto?", "¿por qué no se han refugiado?", "¿por qué no han seguido ya hasta Santa María?". Qué sabemos todos ahora de gestionar cofradías bajo la lluvia, ¿no? Hay que verse en esa papeleta, oigan.  Y hablar tan alegremente o crucificar porque sí a la Junta de San Blas, sin tener todos los datos y sin verse en esa papeleta, me parece de muy poca clase. Que entiendo sí, que la tensión y la preocupación también está en el público que tiene tanto cariño a esa Hermandad, y que todos tenemos en ese momento un "Hermano Mayor dentro", como cuando dan la convocatoria de la Selección que todos somos entrenadores. Y no, mire usted. No es el caso. El que la lleva la entiende, y hoy los que "la llevaban", eran los que hoy por hoy, son los miembros de Junta de La Expiración.

Yo les voy a dar todo mi apoyo, teniendo los datos que tengo. Porque si a mí me dicen que no va a llover, y tengo la mala suerte de que no veo una tormenta inesperada venir de Lora, pues yo no sé lo que hubiera hecho. Aunque yo en estos casos siempre abogo por el "NO", no se puede tachar ni de "valientes" ni de "irresponsables" a los miembros de Junta de San Blas. ¿O es que alguien duda de que si estos señores con Juan Antonio Vázquez a la cabeza, hubieran visto el más mínimo riesgo de que esto pasara, se hubieran quedado en el templo?  Un poquito de misericordia cristiana, por favor. Que esto es cuestión de sentimientos, y con los sentimientos como con la meteorología, nadie está a salvo de equivocarse. 

Lo dicho, mi apoyo y mi abrazo a tantos cachitos de corazón que tengo en San Blas: Juanra, Álvaro, Agustín, Matute, "Meloni", y tantísimos otros. Hoy ha querido Dios que sufráis sí, pero es seguro que lo ha querido como Penitencia porque os prepara muchos Martes Santos de gloria en la Judería. Hacedme caso y tened Fe, que yo hoy he tenido en mis carnes y mi corazón la prueba de que teniendo Fe, al final ÉL y ELLA acaban compensándola. Un abrazo a todos, y seguid cada año demostrando lo que yo ya tantas veces he dicho y escrito: que la Judería es otro mundo.

17 marzo 2016

CUARESMA 2016 (III): "DOLORES"

Cada centímetro de piel humana y patrimonial de esta ciudad, siente dolores en algún momento de su vida. Pero hoy esos "dolores" tienen un significado especial. Este viernes de cada año rinde pleitesía a los Dolores divinos, y a los humanos. A los que van, como Ella los lleva en varias Vírgenes de nuestra Semana Santa, en el nombre de las mujeres que lo lucen. En mi caso las dos que hoy celebran su onomástica, junto con esas Vírgenes, no solo sienten los Dolores en su nombre, también en su cuerpo y últimamente en sus almas.

Dolores es mi Madre del Cielo que vive en San Bartolomé, y Dolores es mi Madre de la tierra, que ahora le reza a su homónima, junto con mi hermana que también es Dolores, para que nos haga la del Cielo un "pequeño gran favor". Dolores fue mi tía abuela que yo casi tuve por tercera abuela en un patio de vecinos de la calle Montánchez,  y luego en un pisito tan humilde como su corazón en la barriada "Los Pintores". 

Otra Dolores del Cielo vive en San Blas, donde nació y se crió la mía de la tierra. Otra Dolores divina mora en San Pedro donde recibí por primera vez a Dios.  El Mayor Dolor que se siente en nuestra Semana Santa, me invitó a su 250 cumpleaños, y me concedió el tremendo honor de hablarle a sus hijos.  La Dolores Servita me ha dado, hasta este año, la posibilidad de mirarla a Ella en la calle al mismo tiempo que se ve su casa, que es el cielo estrellado de esta milenaria ciudad. Tantos "Dolores" divinos, y mire usted, hoy... sólo hoy, me desvivo más por mis "dolores" terrenales. 

Hoy invoco, rezo a todas las Dolores de nuestra Semana, para que bendigan mis dos Dolores de la tierra, de la sangre y del corazón. Para que las Dolores alivien los dolores a mis Dolores. Para que el poder de la Fe, ampare a todo el que les reza, les pide, las venera, las visita, las cuida, las pone en su paso o en su altar, o simplemente se santigua cuando pasan por las calles de nuestra particular Jerusalem. 

Cada Viernes de Dolores es el viernes más especial de mi vida. Y aunque es un día para celebrar y estar alegre, este año los rezos van más fuerte y con una capa de angustia. Pero si no es hoy cuando Ella más escucha, nada tendría sentido. Habrá un detalle, un pequeño regalito que les hará menos ilusión que otros años, porque el regalo que quieren depende de máquinas, y ángeles con bata blanca. De todas formas estoy seguro que ese regalo llegará, porque es el que voy a "encargar" hoy para ellas, es el que vengo de encargar a la más bella Nazarena que vive en San Bartolomé, y el que encargaré a todas y cada una de las Dolores Divinas que conozco, mediante una estampa, una foto, o viéndola en la calle bajo un nuevo palio Servita.

A todas las "Dolores" que llevan su nombre más allá de su nombre, en su cuerpo o en su alma, ojalá que hoy sintáis alivio en todas vuestras dolencias, sean las que sean. Porque si tenéis un poquito de Fe, lo sentiréis, sentiréis la mejora aunque solo sea durante el día de vuestro día. El día de Ellas, de las Dolores Divinas, y el vuestro, las Dolores terrenales. Acabo el día con esa saeta en forma de rezo que escribí para mi Exaltación de la Saeta en 2012:

"Dolores de mis entrañas,
déjame que yo te ampare,
que a tu nombre le acompaña
el más bello nombre en mi alma...
que es el nombre de mi "mare"."

Feliz Viernes de Dolores a todas. Feliz Semana Santa. Feliz... para quien pueda disfrutarla plenamente. Y sobre todo... feliz TIEMPO DE FE. 

12 marzo 2016

CUARESMA 2016 (II): "REPELUCO"

"El repeluco" es una palabra muy andaluza, muy sevillana si se me apura, pero tan definitoria y real como que el sol sale cada mañana. Y los hay de muchas formas y maneras. Está el repeluco que pueden provocar imágenes o palabras, el que provoca el frío, o el que provoca el miedo. El miedo a ver apagarse una vida, el miedo a perder a alguien que te importa por unos días sin mensajes o una discusión estúpida. El miedo a alejar a quien se te acerca porque tu ánimo no es el idóneo.  Pero cuando en nuestros círculos, en los de la tierra, en los de la hermandad o la familia se habla de "repeluco" todos saben muy bien a los que se refiere el término.

El repeluco, ese repeluco concreto del que se habla en primavera puede bendecirte de muchas formas diferentes, en muchas situaciones diferentes. Si atacamos el orden cronológico puede ser el día que por primera vez, en mi caso, sostienes en tus manos las manos que luego estarán abrazando una cruz. Puede ser el día en que con una iglesia apagada, hables de tú a tú con un Amigo Divino amarrado a una Columna y luego pongas tu hombro para subirlo a su altar de Jueves Santo. Puede ser la primera vez que oigas una salve que has compuesto para una Paciencia inagotable. Puede ser el de cada año cuando oyes el cerrojo de San Bartolomé y la luz del ocaso o la de las farolas de la noche se cuelan entre una fila de espigados nazarenos donde reina el Silencio.

Pueden ser las palabras que oyes decir bajo los pasos en sitios como La Judería bajo el Señor de la Expiración, o el ver los izquierdazos del Coronación. Es posible que sea también el de ver pétalos llover en Tahona ante la Angustia reinando en la madrugada de Miércoles Santo. O el de ver pasar por última vez el misterio del Santo Entierro cuando sabes que "todo está consumado" y comienza de nuevo el tiempo de la espera bañado en la nostalgia. O puede ser que te llegue en cada cuesta que sube la Amargura, o en el cruzar de Humildad por el Arco de la Puerta de Sevilla. 

El repeluco es tan nuestro como la Semana Santa, es tan definitorio como un diccionario particular, tan oportuno como el abrazo cuando la congoja aprieta el corazón. El repeluco es el insigne penitente invisible de nuestras cofradías, y de toda la cuaresma. Ese repeluco. El resto los tenemos todo el año y no nos causa la misma impresión que cuando es el incienso el que perfuma nuestros sentidos. Ese repeluco es el que esta ciudad recoge con el escalofrío que como decía Pepe Da Rosa padre: "Va desde la coronilla, hasta el tacón de los regates". 

Y mire usted, el día que no sienta ese repeluco en cualquier momento de estos días que están y los que tienen que venir, váyase usted mejor de camping porque habrá perdido la seña de identidad del que vive las cosas de su tierra, y la Semana Santa es una de las imprescindibles. Yo hoy mismo he sentido varios de los otros repelucos, y cada uno en su momento volvería a dejar que me invadieran, pero el sitio que todos guardamos para ese "repeluco", el que sabemos lo que significa, es inamovible. 

Se acerca el Tiempo. El tiempo de muchas vivencias, recuerdos y emociones, y sin duda, es también el tiempo de los repelucos más castizos y singulares. Los repelucos de la emoción por sentir en nuestras venas, nuestras tradiciones, nuestra fe y nuestros recuerdos... toda esa amalgama de sentimientos que no se sabe porqué, sólo afloran en Semana Santa y miren por donde, los anuncia un "Repeluco", los anuncia "El repeluco", como para no tenerlo ya más que distinguido y diferenciado, en un lugar preferente de la definición de nuestros sentidos....
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