19 mayo 2016

NUNCA DUDEN DEL CAMPEÓN... Y OTRAS FRASES HECHAS.

Nunca duden del Campeón. Porque lo mejor que le puede pasar a un equipo de fútbol es acostumbrarse a ser Campeón. Porque lo peor que le puede pasar al rival de ese equipo es que ese equipo se haya acostumbrado a ser Campeón.  Nunca duden del Campeón. Desde el año pasado en la final contra el DNipro es una frase que me vengo repitiendo cuando el Sevilla juega su competición amada. Porque en aquella final también empezó perdiendo, y acabó ganando, porque -como reza su himno- "dicen que nunca se rinde".  Y en la vorágine de la celebración de aquel cuarto "paragüero", escuché la frase que se me grabó como a fuego.... nunca duden... nunca duden del Campeón, porque dicen que nunca se rinde. Y eso pensé cuando "the Beattle's team" nos marcó su gol, y a mi alrededor se oían frases como "ya hemos perdido", "nos van a meter más"... y yo la dije, la dije como el que no quiere la cosa, como algo inconsciente... "NUNCA DUDEN DEL CAMPEÓN".

"No nos damos cuenta" es el eslogan que el Sevilla se sacó de la chistera de su oficina de márketing para la semifinal contra el Shakthar Donest.  Y parecía verdad. La marea rojiblanca estaba hoy extrañamente tranquila, como si ya fuera algo "normal" jugar finales, como si fuera algo normal tener esa extraña sensación de que todo irá bien. Y ahora nos damos cuenta, se da cuenta todo el Sevillismo de lo que significaba ganar hoy. El ahorro de una previa de UEL, la Champions por segundo año consecutivo, una cuarta final... y la felicidad. Por ejemplo de aquel abuelo que cuando logramos vencer al Athletic de Bilbao en los penaltis, lloraba desconsolado en el asiento de detrás mío del Sánchez Pizjuán, por ejemplo la de quien saltó encima mía para abrazarme, la felicidad de tantos y tantos que pensaron que morirían sin vivir una final, una sola, un título, uno solo, con eso se conformaban, y ya van... ¿Cuántos?, Copas del Rey, Europa Leagues, Supercopas de España y Europa... Ahora nos damos cuenta.

La felicidad por tantas lágrimas derramadas cuando Berruezo y un tal Antonio Puerta, exhalaron su último aliento con la elástica de su Sevilla puesta. La felicidad por tantos "otro año igual" cantados para aliviar el quedarse en la zona "tonta" de la tabla, cambiados por ese "otra vez" de las finales de la Uefa Europa League. La felicidad por ver a tu lado llorar de alegría a los que quieres, a los que sabes que siempre estarán contigo, como rezaban esas camisetas de los jugadores de esta final, recordando a sus malogrados Puerta y Berruezo: "siempre estáis con nosotros", y a esos que siempre están con nosotros es muy bonito verlos saltar, gritar goles, llorar... y más bonito aún es decirle aquello de "no dudéis del campeón" cuando los ves venirse abajo con el primer gol en contra. Porque el Sevilla está siendo una metáfora de la vida de muchos, la vida a veces nos marca el primer gol en contra y haciendo memoria de otra frase hecha para la segunda final UEFA que ganó el Sevilla: "Solo pierde quien deja de luchar". Por eso nunca hay que dudar del Campeón, porque dicen que nunca se rinde. Y se pierde el balón y hay fallos en defensa y lesiones y tarjetas, y árbitros malos, pero.... cuando se sigue luchando hay veces que todo eso se supera cuando hay fe. 

Cuando hay 7.000 gargantas que suenan más que 19.000. Cuando hay un himno que no sólo se canta en el campo de tu equipo sino en los conciertos de quien lo compuso por toda España. Cuando hay una competición que, de repente se convierte en tu preferida desde hace diez años, aunque tachen su copa de "paragüero", cuando juegas con trece tíos en tu equipo, once en el campo y dos en el cielo que empujan los balones. Cuando un escudo encierra tantas historias, que hacen que ciertos jugadores que los ves durante el año y piensas "vaya moto que nos han vendido", durante dos eliminatorias y una final, se transforma en un crack. 

Cuando todo eso pasa, cuando "no nos damos cuenta", cuando "dicen que nunca se rinde", cuando no se duda del Campeón... llegan finales, llegan títulos, y llega una felicidad que hace diez años no es que se soñara, es que ni se podía imaginar, por eso a veces las frases hechas, aparecen por tu mente cuando las necesitas, para hacer realidad los sueños. Pentacampeón, Repóker de Ases, Tetrafinalista, y yo qué sé qué más... quedan tres finales, no las ganaremos todas, está claro, pero aunque las perdamos hay que tener algo muy claro, Sevillistas: cuando las cosas vayan mal, cuando nos marquen primero, o después... NUNCA DUDEN DEL CAMPEÓN, porque DICEN QUE NUNCA SE RINDE.


22 marzo 2016

"NI VALENTIA, NI IRRESPONSABILIDAD".

Los que me leéis desde hace años, sabréis lo que siempre digo de San Blas y de la Judería. "Es otro mundo", lo he dicho  escrito muchas veces. Y yo no digo las cosas si no las siento o no las digo por decir. Lo de esta noche ha sido cruel, muy cruel, y no me refiero sólo a la lluvia. A veces, para emitir juicios de valor, opiniones escupidas por la boca, hay que tener todos los datos. Y la gente que yo he podido escuchar hoy por la calle mientras los hermanos de San Blas estaban sufriendo el peor Martes Santo de sus vidas, no tenía todos los datos. Yo a esas horas tampoco, pero preferí ser prudente y solidario, tanto en mi labor de comentarista en Televisión Carmona, como con mis propios amigos.

Ahora sí tengo todos los datos. Es la ventaja de tener amigos en los sitios adecuados. A mí uno de esos amigos, que quiero con locura y al que creo a pies juntillas, me dice que la Junta de la Expiración, barajaba un parte meteorológico que daba un 10% de probabilidades de agua. Dado que el viento era de Levante, lo de "es que en Sevilla está lloviendo" no valía, porque en este caso el viento soplaba desde la costa Malagueña. De hecho era en Lora del Río donde estaba una tormenta a la que nadie miró y que miren ustedes qué "gracia", le dio por venir a fastidiarnos el Martes a Carmona. 

Si la Junta de San Blas maneja ese parte, ahora les pido que se pongan en su pellejo. Uno se viene arriba, y  puede opinar -movido por la ilusión de que Carmona tenga al Señor de la Expiración y la Virgen de los Dolores en la calle, que no es cualquier cosa- que venga, que "p'alante", que Carmona no se queda sin ver a San Blas. Y salen, y de repente ocurre lo que ocurre. Hasta ahí bien. Luego pido que entiendan lo que supone una hermandad con trescientos nazarenos, una gran parte de ellos niños, cuando pasa esto que ha pasado hoy. La tensión es máxima, estar pendiente de mil cosas, los pasos, las bandas, los niños, las insignias, el estado de la calle, las posibles opciones de refugio... 

Mientras todo eso se intenta ordenar en la cabeza, el agua cae con más fuerza. "¿por qué no se han vuelto?", "¿por qué no se han refugiado?", "¿por qué no han seguido ya hasta Santa María?". Qué sabemos todos ahora de gestionar cofradías bajo la lluvia, ¿no? Hay que verse en esa papeleta, oigan.  Y hablar tan alegremente o crucificar porque sí a la Junta de San Blas, sin tener todos los datos y sin verse en esa papeleta, me parece de muy poca clase. Que entiendo sí, que la tensión y la preocupación también está en el público que tiene tanto cariño a esa Hermandad, y que todos tenemos en ese momento un "Hermano Mayor dentro", como cuando dan la convocatoria de la Selección que todos somos entrenadores. Y no, mire usted. No es el caso. El que la lleva la entiende, y hoy los que "la llevaban", eran los que hoy por hoy, son los miembros de Junta de La Expiración.

Yo les voy a dar todo mi apoyo, teniendo los datos que tengo. Porque si a mí me dicen que no va a llover, y tengo la mala suerte de que no veo una tormenta inesperada venir de Lora, pues yo no sé lo que hubiera hecho. Aunque yo en estos casos siempre abogo por el "NO", no se puede tachar ni de "valientes" ni de "irresponsables" a los miembros de Junta de San Blas. ¿O es que alguien duda de que si estos señores con Juan Antonio Vázquez a la cabeza, hubieran visto el más mínimo riesgo de que esto pasara, se hubieran quedado en el templo?  Un poquito de misericordia cristiana, por favor. Que esto es cuestión de sentimientos, y con los sentimientos como con la meteorología, nadie está a salvo de equivocarse. 

Lo dicho, mi apoyo y mi abrazo a tantos cachitos de corazón que tengo en San Blas: Juanra, Álvaro, Agustín, Matute, "Meloni", y tantísimos otros. Hoy ha querido Dios que sufráis sí, pero es seguro que lo ha querido como Penitencia porque os prepara muchos Martes Santos de gloria en la Judería. Hacedme caso y tened Fe, que yo hoy he tenido en mis carnes y mi corazón la prueba de que teniendo Fe, al final ÉL y ELLA acaban compensándola. Un abrazo a todos, y seguid cada año demostrando lo que yo ya tantas veces he dicho y escrito: que la Judería es otro mundo.

17 marzo 2016

CUARESMA 2016 (III): "DOLORES"

Cada centímetro de piel humana y patrimonial de esta ciudad, siente dolores en algún momento de su vida. Pero hoy esos "dolores" tienen un significado especial. Este viernes de cada año rinde pleitesía a los Dolores divinos, y a los humanos. A los que van, como Ella los lleva en varias Vírgenes de nuestra Semana Santa, en el nombre de las mujeres que lo lucen. En mi caso las dos que hoy celebran su onomástica, junto con esas Vírgenes, no solo sienten los Dolores en su nombre, también en su cuerpo y últimamente en sus almas.

Dolores es mi Madre del Cielo que vive en San Bartolomé, y Dolores es mi Madre de la tierra, que ahora le reza a su homónima, junto con mi hermana que también es Dolores, para que nos haga la del Cielo un "pequeño gran favor". Dolores fue mi tía abuela que yo casi tuve por tercera abuela en un patio de vecinos de la calle Montánchez,  y luego en un pisito tan humilde como su corazón en la barriada "Los Pintores". 

Otra Dolores del Cielo vive en San Blas, donde nació y se crió la mía de la tierra. Otra Dolores divina mora en San Pedro donde recibí por primera vez a Dios.  El Mayor Dolor que se siente en nuestra Semana Santa, me invitó a su 250 cumpleaños, y me concedió el tremendo honor de hablarle a sus hijos.  La Dolores Servita me ha dado, hasta este año, la posibilidad de mirarla a Ella en la calle al mismo tiempo que se ve su casa, que es el cielo estrellado de esta milenaria ciudad. Tantos "Dolores" divinos, y mire usted, hoy... sólo hoy, me desvivo más por mis "dolores" terrenales. 

Hoy invoco, rezo a todas las Dolores de nuestra Semana, para que bendigan mis dos Dolores de la tierra, de la sangre y del corazón. Para que las Dolores alivien los dolores a mis Dolores. Para que el poder de la Fe, ampare a todo el que les reza, les pide, las venera, las visita, las cuida, las pone en su paso o en su altar, o simplemente se santigua cuando pasan por las calles de nuestra particular Jerusalem. 

Cada Viernes de Dolores es el viernes más especial de mi vida. Y aunque es un día para celebrar y estar alegre, este año los rezos van más fuerte y con una capa de angustia. Pero si no es hoy cuando Ella más escucha, nada tendría sentido. Habrá un detalle, un pequeño regalito que les hará menos ilusión que otros años, porque el regalo que quieren depende de máquinas, y ángeles con bata blanca. De todas formas estoy seguro que ese regalo llegará, porque es el que voy a "encargar" hoy para ellas, es el que vengo de encargar a la más bella Nazarena que vive en San Bartolomé, y el que encargaré a todas y cada una de las Dolores Divinas que conozco, mediante una estampa, una foto, o viéndola en la calle bajo un nuevo palio Servita.

A todas las "Dolores" que llevan su nombre más allá de su nombre, en su cuerpo o en su alma, ojalá que hoy sintáis alivio en todas vuestras dolencias, sean las que sean. Porque si tenéis un poquito de Fe, lo sentiréis, sentiréis la mejora aunque solo sea durante el día de vuestro día. El día de Ellas, de las Dolores Divinas, y el vuestro, las Dolores terrenales. Acabo el día con esa saeta en forma de rezo que escribí para mi Exaltación de la Saeta en 2012:

"Dolores de mis entrañas,
déjame que yo te ampare,
que a tu nombre le acompaña
el más bello nombre en mi alma...
que es el nombre de mi "mare"."

Feliz Viernes de Dolores a todas. Feliz Semana Santa. Feliz... para quien pueda disfrutarla plenamente. Y sobre todo... feliz TIEMPO DE FE. 

12 marzo 2016

CUARESMA 2016 (II): "REPELUCO"

"El repeluco" es una palabra muy andaluza, muy sevillana si se me apura, pero tan definitoria y real como que el sol sale cada mañana. Y los hay de muchas formas y maneras. Está el repeluco que pueden provocar imágenes o palabras, el que provoca el frío, o el que provoca el miedo. El miedo a ver apagarse una vida, el miedo a perder a alguien que te importa por unos días sin mensajes o una discusión estúpida. El miedo a alejar a quien se te acerca porque tu ánimo no es el idóneo.  Pero cuando en nuestros círculos, en los de la tierra, en los de la hermandad o la familia se habla de "repeluco" todos saben muy bien a los que se refiere el término.

El repeluco, ese repeluco concreto del que se habla en primavera puede bendecirte de muchas formas diferentes, en muchas situaciones diferentes. Si atacamos el orden cronológico puede ser el día que por primera vez, en mi caso, sostienes en tus manos las manos que luego estarán abrazando una cruz. Puede ser el día en que con una iglesia apagada, hables de tú a tú con un Amigo Divino amarrado a una Columna y luego pongas tu hombro para subirlo a su altar de Jueves Santo. Puede ser la primera vez que oigas una salve que has compuesto para una Paciencia inagotable. Puede ser el de cada año cuando oyes el cerrojo de San Bartolomé y la luz del ocaso o la de las farolas de la noche se cuelan entre una fila de espigados nazarenos donde reina el Silencio.

Pueden ser las palabras que oyes decir bajo los pasos en sitios como La Judería bajo el Señor de la Expiración, o el ver los izquierdazos del Coronación. Es posible que sea también el de ver pétalos llover en Tahona ante la Angustia reinando en la madrugada de Miércoles Santo. O el de ver pasar por última vez el misterio del Santo Entierro cuando sabes que "todo está consumado" y comienza de nuevo el tiempo de la espera bañado en la nostalgia. O puede ser que te llegue en cada cuesta que sube la Amargura, o en el cruzar de Humildad por el Arco de la Puerta de Sevilla. 

El repeluco es tan nuestro como la Semana Santa, es tan definitorio como un diccionario particular, tan oportuno como el abrazo cuando la congoja aprieta el corazón. El repeluco es el insigne penitente invisible de nuestras cofradías, y de toda la cuaresma. Ese repeluco. El resto los tenemos todo el año y no nos causa la misma impresión que cuando es el incienso el que perfuma nuestros sentidos. Ese repeluco es el que esta ciudad recoge con el escalofrío que como decía Pepe Da Rosa padre: "Va desde la coronilla, hasta el tacón de los regates". 

Y mire usted, el día que no sienta ese repeluco en cualquier momento de estos días que están y los que tienen que venir, váyase usted mejor de camping porque habrá perdido la seña de identidad del que vive las cosas de su tierra, y la Semana Santa es una de las imprescindibles. Yo hoy mismo he sentido varios de los otros repelucos, y cada uno en su momento volvería a dejar que me invadieran, pero el sitio que todos guardamos para ese "repeluco", el que sabemos lo que significa, es inamovible. 

Se acerca el Tiempo. El tiempo de muchas vivencias, recuerdos y emociones, y sin duda, es también el tiempo de los repelucos más castizos y singulares. Los repelucos de la emoción por sentir en nuestras venas, nuestras tradiciones, nuestra fe y nuestros recuerdos... toda esa amalgama de sentimientos que no se sabe porqué, sólo afloran en Semana Santa y miren por donde, los anuncia un "Repeluco", los anuncia "El repeluco", como para no tenerlo ya más que distinguido y diferenciado, en un lugar preferente de la definición de nuestros sentidos....

11 marzo 2016

AUSENCIA

En la vida hay momentos que son realmente terribles, excesivamente crueles. Todos hablan de la muerte como el mal sin remedio, y no dudo que sea así. Pero hay otros males que no por no tener la muerte inmediata como fin, aunque sí como camino, se tornan realmente horribles. Cuando ves una vida cercana a la tuya, apagarse lentamente, con episodios de aceleración, es una sensación indescriptible para el que no lo haya sufrido.

Mientras escribo esto, un corazón maltrecho por los años y por otras enfermedades graves, está enchufado a las máquinas que nadie quiere ver ni oír, las de un hospital. Mientras escribo esto, un grupo de médicos se pregunta el porqué del motivo que lo mantiene en esa cama. Mientras escribo esto, mi incógnita es igual o mayor a la de esos facultativos. 

Es entonces cuando empiezas a pensar en la vida que le queda a esa vida cercana a la tuya, y en la que le queda a la tuya. Es entonces cuando el desánimo y la tristeza te invaden de manera tal, que incluso ni funciona el intentar aliviarla escribiendo en tu blog. Es entonces cuando las palabras de ánimo te suenan repetidas, gastadas, aunque sepas que son sinceras. Y es entonces cuando vienen noches que no quieres más que llegar a casa, encerrarte y estar con un ojo avizor por si hay que atender a la otra vida, y con el otro intentando distraerte y no pensar. Porque en mi caso pensar es mi peor tormento cuando me encuentro en este estado.

Me han dicho muchas veces que soy muy pesimista. Yo prefiero llamarlo "realismo", porque para afrontar las cosas, a veces tienes que ponerte en lo malo. No sé cuántos habéis sido los que me habéis dejado "whatsapp's" o llamadas perdidas que no he tenido fuerzas para contestar leeréis esto, pero vaya también a modo de disculpas. A los que no lo sabíais y os enteráis ahora, os agradeceré la intención de mensaje o llamada, pero sigo en ese mal aura de encierro particular, que me hace no tener fuerzas para coger el teléfono y teclear los "gracias" o dar informes médicos. Sé que lo entenderéis.

Yo sólo sé que ahora mismo, he empezado a pensar que no puedo plantearme hacer planes, o compartir momentos con muchos de vosotros con los que me apetecería, que mi forma más útil de vida, para con esa otra vida que se apaga, es estar aislado del mundo exterior, salvo cuando sea exclusivamente necesario. Sólo espero no enfermar yo también, porque entonces el "suicidio" sería colectivo. Siempre me quedará leeros aunque no pueda contestaros, o escribir en este rinconcito que creé hace unos años, en los que encuentro a veces un lugar para mi desahogo.. y otras... como ahora... ni eso...  

Espero que volvamos a leernos. 

22 febrero 2016

CUARESMA 2016 (I): "LA CIUDAD ENLOQUECIDA".

El tiempo sin tiempo de los días de espera ha vuelto. Ha vuelto ese aire que huele diferente según quién lo quiera y en la forma que quiera olerlo. En el fin de los días de espera con la luna llena que marca una cruz de ceniza en la frente de la ciudad, la mirada se torna deseosa de ver el azahar florecido cuanto antes. Los ojos se enrabietan cuando no ven más que la hoja verde coronar los naranjos, aún cuando todavía algunos, desprenden la vejez de sus últimos frutos que caen ya inertes al suelo. El calendario ha querido apremiarnos en el arranque de sus hojas, acrecentando el deseo, y haciendo la espera más corta y al mismo tiempo, interminable.

El otro tiempo, el que se vislumbra echando la vista hacia arriba, tiene enloquecida a la ciudad. De pronto un frío siberiano, tan repentino como el calor de las lánguidas tardes del mes donde la tierra se vuelve albero al son del zapateo de los bailes por sevillanas. De pronto el Sáhara nos manda tormentas de arena, de repente el Polo Norte nos hace echarnos encima cuatro mudas para no perecer congelados. Y entre tanto, en el otro tiempo, el tiempo sin tiempo, en ese, las casas hermandad se llenan de preparativos, de "Sidol", de secadores derritiendo la cera del tiempo sin tiempo de hace un año. Se llenan de sudores, de tertulias, de vaivenes frenéticos, de risas, de recuerdos de quien no puede estar porque anda limpiando la plata del cielo de los justos. 

Por la calle los primeros racheares de pies por empedrados y nocturnos caminos a la gloria de los días que vendrán. Un palo o un martillo por llamador, unos sacos o vigas por "ensayísimos titulares" y unos cuellos que tienen que volver a hacerse a la trabajadera. La banda es un radio a pilas con un cedé, o un moderno mp3, que también al tiempo sin tiempo de los ensayos, saben llegar y adaptarse las nuevas tecnologías, en este caso para fines buenos. 

La ciudad enloquecida, la gente en dos mitades dividida, entre los que esperan impacientes y los que prefieren dejar que todo llegue a su momento. Entre los que viven encerradas las noches con el olor que desprende un apagado incensario con los restos del perfume de los sueños de chicotás, y los que no pasan ni por un día de Quinario. Entre los que van a ver a Dios para rendirle cuentas con asiduidad, y los que prefieren ser ojos que ven un "Munarco" andante como el que ve pasar un desfile de modas. 

Pero la premura de los días, enloquece a la ciudad, la ciudad que ahora con otra luz, con otro aroma para los que saben apreciarlos, empieza a cortarse su traje de gala y aun en sus probaturas, nos luce más bella en nuestra mirada. Llámelo usted amor de hijo que vive con Pasión cada uno de los momentos de su tierra, si quiere. Llámelo usted fé, o devoción, o llámelo "jartura", llámelo como quiera, porque el hecho de llamarlo de una otra forma, reconforta a los de la visión de la ciudad más bella, porque implica admitir el hecho de que así lo está. Implica admitir que usted también ve que ahora Carmona huele distinto, que días y noches tienen una luz diferente, que el tiempo sin tiempo de la espera llegó a su fin. 

Es inevitable que un paraíso enclavado en nuestro alto alcor, no resalte ante los ojos de los que esperan, y de los que no. Es patente que la cruz de ceniza en la frente es de los complementos que mejor le sientan, mientras espera echarse el perfume del azahar que, maldita sea, no acaba de florecer por culpa de la premura de los días. Pero mientras tanto la ciudad sigue viviendo la llegada del fin de la espera. La ciudad, bella. La ciudad tan fría como caliente según le dé. La ciudad respirando los suspiros de los que ya viven el tiempo del tiempo. La ciudad, mire usted... la ciudad enloquecida.

17 febrero 2016

ANTONIO Y LA TELE.

"...Ay de vosotros, Escribas y Fariseos, hipócritas TODOS!! Que coláis un mosquito y os tragáis un camello..."  

¿Te suenan estas palabras de Jesús de Nazareth, amigo Antonio? Qué malo eres por decir lo que piensas Antonio. Y qué mala es Televisión Carmona... qué "porquería de televisión", como ha escrito alguien por ahí, ¿verdad? Qué veintisiete años de trabajo, de no faltar a un evento, a unos Reyes, a unos Carnavales, Semana Santa, Ferias, Novenas, deportes, política.... tirados a la basura en una red social.

Y es que hay gente que es así, Antonio, tú tranquilo. Hay quien habla sabiendo que no tiene por qué saber ciertas cosas y se queda más ancho que largo. Quien te atacó, Antonio, no sabía de tus horas eternas en esa butaca, micro en mano, sin ningún comentarista de apoyo. No sabe, como yo sé, la de cosas que uno puede soltar sin querer cuando te encuentras con minutos de tele por delante y nada para rellenar. No sabe, que tú vienes de pasar un verano en el que nos diste un susto grande a los que te queríamos, y que al día de recuperarte ya estabas otra vez al pie del cañón. 

Quienes te han criticado de esa forma tan despiadada, dicen que la tele que junto con mi Carlos Guisado, tú sacas adelante día tras día, cobra del Ayuntamiento. No me descojoné al leerlo porque pensando en ti y en como te han atacado gratuitamente, tenía más ganas de rabiar y llorar. No saben esos, la eterna y cuantiosa deuda que el consistorio mantiene con la tele desde hace mucho, por acuerdos firmados de compromiso a retransmitir actos oficiales. No saben las trabas que os llevan poniendo desde hace más de un lustro para poder cobrar por vuestro trabajo. Mejor o peor hecho, pero hecho al fin y al cabo.

No sois (somos, que yo me siento parte aunque no esté en nómina) Telecinco, ni 8TV, ni Canal 12, ni otras televisiones que sí están subvencionadas, o son municipales, o de grandes empresas comunicativas y donde se mueve mucha pasta. Nuestras cámaras, emisores, cables, micros, ordenadores, están muy viejitos ya y no dan la calidad que igual merece una ciudad como Carmona. Me refiero a la ciudad como monumento, porque en cuanto a calidad de su gente a la hora de luchar y querer algo nuestro, mejor no pronunciarse, ¿Verdad Antonio?

Tú lo sabes igual que yo. Ahora vendrán muchas horas, muchos cabreos, muchos sudores, durante la retransmisión de la Semana Santa. Tantas como yo he pasado contigo, con Carlos, Javi, Risquete, Fran, Alejandro, Jairo, Luis, Mercedes, y tantos otros que pasaron por cámaras, continudad o micros. Y ahora vendrán también los malos comentarios, porque en esta jodida ciudad, Antonio, nunca se abre la boca (o raras veces) para reconocer el trabajo mejor o peor hecho. Solo se abre para ir a degüello, para hacer sangre, para hacer daño. Así ha sido durante 27 años. 

No... no somos El Correo, ni OndaLuz, ni la madre que nos parió a todos, pero ni falta que nos hace. Ojalá una primitiva, Antonio, o un Euromillón, que hiciera a esta tele familiar a la que le cuesta el sudor llegar a fin de mes, darle en la envenenada boca a más de uno, con una calidad que asombrara. Esa que parece que no tenemos, porque no la queremos. Antonio, los amigos se dicen las cosas malas también, pero con cariño. Y no somos como las teles en las que yo he trabajado. Técnicamente no les llegamos a la suela. Humanamente, ellos no nos llegan a nosotros. Pero eso en Carmona no vale. Aquí hay que ser Telecinco Antonio, te lo ha dicho esa gente, parece mentira que en 27 años no te hayas enterado aún. Ni tú, ni Carlos. 

En fin que ahora por tu ojo que todo lo ve, van a pasar muchas caras, muchas advocaciones de la imagen de un Hombre que fue crucificado, porque un día en el templo de Su Padre, se atrevió a llamar a las cosas por su nombre cuando vio la hipocresía de los que se erigieron salvadores de un pueblo. "Ay de vosotros, escribas y fariseos,... hipócritas todos!!" Aquí también hay fariseos, Antonio, y Él lo sabe. Ellos no lo saben, no saben lo que has pasado personalmente, y lo que diariamente pasas profesionalmente, moviendo ese cuerpo maltrecho en vías de recuperación. Y estoy muy orgulloso de haberme cruzado en la vida contigo y con Carlos, y con todos y cada uno de los compañeros (esos que ese sabio dijo que os aprovecháis) que han currado y colaborado en la Televisión de Carmona.

Ahora que sigan hablando: "Que mála es la tele", "Qué porquería, qué imagen más mala", "qué comentaristas más malos", "Qué sonido pésimo", "¿por qué no lo hacen como la televisión tal o cual?"...  seguirán diciéndolo, Antonio, ¿qué te crees? ¿que lo de esa gente que te ha atacado en una red social, era lo último que te van, que nos van a decir? Tú sabes que no, y Él sabe que no...  Pero Él lo ve todo, amigo mío, y como lo ve todo, le gusta verse en el objetivo de tu cámara, sea cual sea el plano que le tomes. Y como Él lo sabe todo, ha sabido darte la salud necesaria para que otro año más lo enfoques, o dirijas desde un set de realización, o hagas lo que quieras hacer para que la gente enferma, impedida, pueda ver su Semana Santa. ¿qué mejor crítica constructiva que la que te hace Él conservándote un poquito de salud, para que volvamos a trabajar contigo, Antonio? 

Te dejo ya, que viene la Cuaresma, y tengo que hacerme de nuevo, la armadura a medida de las críticas feroces que recibiremos, y en especial yo, como cada año. Pero si no es por vosotros, si no es por mis padres y abuelos enfermos, si no es por tanto carmonense impedido... ¿de qué y de cuando iba yo a exponerme a los fariseos Antonio? Pues eso. A trabajar como siempre, con todo el cariño que ni a ti, ni a mí, ni a Carlos, ni a nadie de la tele... este pueblo le da por su trabajo. Ya nos paga Él, poniéndose a tiro de cámara, para mantenernos juntos otro año más. ¡¡Ay de ellos, Antonio... que no te conocen!! 


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