12 marzo 2014

CUARESMA 2014 (I): EL BARRIO DE MIS SUEÑOS

Ntro Padre Jesús Atado a la Columna
.Salida
El barrio de mis sueños huele diferente a todos. No es el que yo tengo por "barrio de los barrios", el cual lo es por la condición de la gente que vive en él, y que nace y muere en una Judería, pero me da igual. No es "el barrio de los barrios", ni siquiera es "mi barrio" porque yo no vivo en él, pero ha sido, es y será mientras viva el barrio de mis sueños. 

Es el barrio de mis sueños porque mis sueños florecieron en él. Es el barrio de mis sueños, porque uno de mis sueños siempre fue vivir en él. Es el barrio de mis sueños porque es el único lugar que cuando lo recorro sueño despierto. Es el barrio de mis sueños porque quien ha compartido mis sueños, ha tenido que compartir también ese barrio. Y no solo es el barrio de mis sueños, es el de mi infancia, en aquellas noches de ensayo de teatro y velás. Es el de mi corazón por tanta gente del barrio que, a pesar del paso del tiempo sigo llevando en él y me llevan a la vez en el suyo. Es el barrio de mi alegría porque en él habita una Casa donde he sido muy feliz, y en la que habitan dos Ilustres Inquilinos que me cautivaron el alma desde niño.

El barrio de "Los Kíkilis", el del Alcázar, el de La Puerta de Córdoba, el de "La Plazuela", el de "Santa Clara" y "Antiguos Salesianos", el de "La Caridad", el barrio de Santiago, huele diferente. Se presenta ante tus ojos de forma diferente. Tiene una luz diferente. En su plazuela huele a naranjos todo el año (o me lo parecerá a mí). Un barrio que hay quien dice que se está despoblando porque está "muerto". Lo que muchos llaman un barrio muerto, yo lo llamo un barrio tranquilo. Pero aún así no pierde ese carácter tan autóctono ni esa idiosincrasia de barrio que quien se crió (viviera o no) en él, lleve arraigada la honra y el orgullo de decir "yo soy un Kíkili".

A mí me gusta recorrerlo en las noches tranquilas y apacibles de verano. En los albores de la primavera con la cuaresma. En las noches frías del invierno más desolador, y fíjense cómo es la cosa, que aunque su plazuela esté vacía, yo siempre lo veo lleno de gente. Porque hay veces que no es nada triste vivir del recuerdo. Y hay vecinos que ya no están porque se mudaron a vivir allí donde Jesús Atado a La Columna les guardaba su casa celestial, pero siguen bajando en mi memoria a sentarse al solecito de la Plazuela de Santiago. 

Y el barrio me envuelve en una estela de sueños, que me hace cada Jueves Santo por la mañana volver a mis cinco años, y por la tarde, hacer un recorrido por mi vida entera, de todos y cada uno de mis Jueves Santos.  Y recordar velás con los Hermanos Álvarez Quintero en mis palabras, y tardes de limpieza en la antigua Casa Hermandad de la Columna, y túnicas blancas y azules, y negras y azules, y dalmáticas, incensarios y ciriales. Y "Macedos" y "Matutes", y un faldón rojo y un palio oscuro con bordados de oro. Y "Jesús de Las Penas" y "Amarguras" sonando en mi mente. 

Y tantas otras cosas, que cada Cuaresma me dan la vida al revivirlas, al recordarlas, al tener siempre en mi memoria a los que estuvieron, conocer a los que ahora están, y pensar en los que podrán estar cuando yo me vaya no sé a dónde. Los que estarán y recordarán al pisar Santiago, sus momentos de niñez, y sabrán que el barrio huele diferente a todos, que tiene una luz diferente a todos los demás, que no será nunca "el barrio de los barrios", pero que será para ellos, como lo es para mí.. El Barrio de sus Sueños: EL BARRIO DE SANTIAGO.

2 comentarios:

José ricardo garcía dijo...

Genial como siempre Paco!!!! Gran entrada de blog, hagamos de la Cuaresma el camino q nos lleve a aquel q verdaderamente da sentido a nuestras vidas aunque a veces no le dediquemos el tiempo q se merece!!!! Un abrazo

carmen sanchez romero dijo...

ole mi barrio, donde naci,me crie y donde voy a tener el privilegio de criar mis hijos. y ole tu por este blog y estas palabras tan bien escritas.

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