08 septiembre 2015

GRACIAS Y HASTA SIEMPRE.

Nada tuvo que ver que llevaras el nombre del lugar donde nació Dios, para demostrarme con tus actos y tus palabras lo que es ser una persona buena y sin maldad. Nada tuvo que ver que le pusieras a tu hija en su nombre los Dolores que todos sufrimos contigo y por ti en tus últimos años. Nada tiene que ver y lo tiene que ver todo. 

Es ahora cuando ya te has ido, cuando los recuerdos son más fuertes, aunque los tenía cada vez que iba a verte, ya en tus días de agotamiento, cuando te me quedabas mirando sin recordar quién era, y aún así, esbozabas una sonrisa y una mirada limpia y brillante. Yo besaba tu mejilla y tu frente, y te llamaba "reina", porque eso fuiste siempre en mi familia materna.  Entonces te recordaba cuando aprendía a contar de tu mano bajando y subiendo los escalones del postigo, cuando nos dirigíamos a aquel paraíso de mi niñez, en forma de casa antigua de vecinos de la calle Montánchez.

¿Te acuerdas? Hacías muslos de pollo para almorzar y yo los quería sin cubiertos, porque me gustaba comérmelos "como los vaqueros de las películas", a bocados, y tú te reías y me seguías la fantasía. Es curioso que ahora no me guste el pollo, será porque ya no estabas tú para cocinarlo. Recuerdo las noches de verano en aquella fresca casa, cuando tus remedios para que los mosquitos no masacraran mi piel de mocoso, no eran una pastilla con enchufe, si no un papel de periódico con unos cuantos jazmines a medio abrir. Los cogías con cariño para mí, de aquel precioso patio lleno de miles de geranios, algún rosal, y un impresionante jazmín reinando en la pared central. 

Nunca faltó en tu cabecera el retrato de la Madre de Dios, con el Niño Jesús en sus brazos, en forma de imagen de arte renacentista. Recuerdo tu devoción a la Virgen que guarda esta ciudad, y que celebra su día el día después de que te hayas ido, porque quizá Ella haya querido tenerte a su vera en su día más grande. Quizá como regalo para ti, quiso aliviarte tanto sufrimiento para que ahora, desde el Cielo de las personas de corazón inmaculado, nos protejas junto a la Señora llena de Gracia. 

Recuerdo cuánto te reías con mis ocurrencias y mis tonterías, como le preparabas al abuelo una olla templada, para que el agua de aquella piscinita de cuatro patas en el patio en la que me bañaba no estuviera demasiado fría. Luego el abuelo me traía unas papitas aliñás en un tenedor para que me tomara una tapita sin salir del agua. Recuerdo con qué ilusión recibías cada novena el moñito de la Virgen que te llevaba cuando tú ya no podías ir a verla.  Y tu frustración cuando el cerebro te dio aquel primer aviso y al recuperarte, a veces no encontrabas una palabra obvia para terminar una frase que quisieras decirnos.

Podría escribir un post interminable con las cosas buenas que recuerdo de ti, y que aportaste a mi corazón, y a mi modo de vida. Pero incluso cuando no podías hablar, ni moverte, ni valerte por ti misma, me aportaste cosas. Cosas que van más allá del sabor de algunos de tus guisos que jamás pudo igualar nadie. Cosas como eso que entiendo como "Amor Verdadero", el de dos almas que han estado toda la vida juntas, hasta los últimos días. Un valor que hoy ya no se conoce, que yo no he podido conocer porque todos mis amores me salieron "rana", o incluso puede que el "sapo" sea yo y por eso nadie me soporta. 

Cosas como el ejemplo de mi madre, maltrecha, llena de dolores y con los nervios destrozados, con diabetes y no sé cuántas cosas más, y que no faltó a la vera de tu cama, en tu casa, en la residencia, en el hospital, ni un sólo día. Daba igual que lloviera, que nevara, o que el asfalto ardiera de la calor. Nunca tuvo un descanso de su amor y pena por ti y por el abuelo. Nunca yo tampoco lo tuve aunque no te veía con tanta frecuencia como me hubiera gustado, de sostenerle a mi madre sus lamentos por cómo te iba viendo, por su cansancio, sus cambios de humor. Nunca encontré mayor prueba de amor a unos padres, que la que me han dado los míos. Mi padre primero con los suyos, y mi madre ahora contigo hasta tu último día y con el abuelo el tiempo que tarde en volver a besarte y abrazarte.

¿Sabes, abuela? Quizá los problemas de las nuevas generaciones es que no han tenido esos ejemplos como los tuve yo. Quizá ahora la gente se separa tan fácil porque en sus corazones no vienen genes para gastar 60 o 70 años con la misma persona. Quizá las nuevas generaciones traen el corazón más oscuro, como para no tenerle la devoción que se le debe a quien te dio la vida, te enseñó a caminar y a respirar. Quizá no se enseña bien, quizá no se aprende bien. No lo sé, pero yo me siento afortunado por los ejemplos que he tenido  y que tengo. Y tú perteneces a ese grupo de ejemplos. Por eso tengo que estarte agradecido.

Hoy quería cerrar la pena que llevo sintiendo por ti durante cuatro años, y que se acentuó ayer de forma tan inesperada como cruel. Yo creía que estaba preparado para verte marchar definitivamente, que sería un alivio que cesaras tu sufrimiento para irte al lado de tu Virgen de Gracia a protegernos a todos. Yo creía que mamá podría recuperar energías (para eso aún es pronto, esperemos que sea así). Yo creía tantas cosas, que por creer, tuviste que darme otra lección a mis casi cuatro décadas. Yo pensaba que la pena no me iba a poder porque todos entenderíamos, deseábamos, esperábamos que tu descanso y alivio fueran también los nuestros. Pero no fue así, y aunque intenté aguantar, tuve varios momentos de volver a mi niñez en forma de llanto, y como tal lloré por ti, con un aluvión de recuerdos masacrando mi mente, envueltos en tu sonrisa tan pura y tan noble.

Por eso he querido darte las gracias. Y por eso he querido mandarte esta carta y decirte "hasta siempre", porque siempre estarás en mi memoria, cada día, por detalles tontos, vete tú a saber... Y porque tengo en mi corazón tu mejor recuerdo, el ejemplo que diste y contigo me ha dado mi madre, como mi padre me dio con los suyos, y eso es una marca, que no se borrará nunca de mi corazón. Dale un besito a todos los que tengo por ahí arriba, que de los que dejas aquí abajo, ya me encargo yo... como tú me enseñaste. Ya no habrá más lágrimas de pena, será siempre una sonrisa la que me salga al recordarte, y si cae alguna lágrima, puedes estar segura, que será de alegría y emoción por haberte conocido, por haber tenido el privilegio de ser nieto tuyo. 

Hasta siempre, abuelita.

21 agosto 2015

"CARMONA EN PENUMBRAS"

Anoche viví una experiencia maravillosa. Aunque con algún recelo porque la vida que llevo últimamente (estoy intentando hacer ejercicio) me deja muerto al final del día, acepté la propuesta de mi amigo Rafa Morales y su empresa "Adarve Cultural" de recorrer nuestra ciudad cuando luce tan hermosa cubierta por el manto de la noche y los adornos de los rayos de la luna.

Aunque la noche pintaba calurosa (y finalmente fue húmeda), un vientecillo agradable quiso sumarse también a esta ruta de dos horas llamada "CARMONA EN PENUMBRAS". En este recorrido por lugares emblemáticos de nuestro terruño, Rafa intercala algunos datos históricos sobre ciertos monumentos, con otro tipo de historias referentes a los mismos.

No quiero desvelar nada porque os estropearía un recorrido de ciento veinte minutos que depara muchas sorpresas, pero algunos detalles os daré. Aparte de hacer ejercicio, que siempre viene bien un paseo por nuestras calles menos transitadas y ocultas, conoceréis de la mano de Rafa numerosas historias. Unas puramente fruto de la fantasía popular, otras leyendas que pueden ser o no ser ciertas, y otras documentadas incluso con testimonios de sus protagonistas. 

Se hablará de monstruos sobrenaturales, seres oscuros, fantasmas, muertes en extrañas circunstancias, datos sobre la historia pasada de nuestra ciudad que en la quizá demasiado tímida voz de Rafa, si conocéis Carmona, os hará que la próxima vez que paséis por ciertos lugares, los miréis de forma diferente. Incluso siendo de aquí, admito que vi lugares desde un punto de vista en los que antes no había reparado. 

Si no sois de Carmona y venís a pasar unos días, o una jornada, os recomiendo que contactéis con "Adarve Cultural" porque si podéis disfrutar de esta ruta (tiene otras muchas con diferentes temáticas), os llevaréis una impresión permanente en vuestras retinas, de una ciudad que no solo muestra su esplendor a la luz del día, sino que grita ocultamente sus misterios y tragedias al amparo de la noche. 

Para mí ha sido toda una sorpresa descubrir leyendas y mitos que no conocía sobre mi patria chica, y un placer volver a recordar historias que sí que albergaba en mis recuerdos. Felicito a Rafa por la profesionalidad, la amabilidad, y sobre todo la ilusión con la que regala estos momentos a precios que bien lo valen, y os aseguro que Carmona tiene historias y leyendas para que el tal Iker Jiménez viniera a hacer una investigación o escribiera un libro.

Lo dicho, desde ahora, y gracias a Adarve Cultural, cuando pasee por Carmona en penumbras, nunca volveré a mirarla de la misma manera... cerraré los ojos, inspiraré profundamente, esbozaré una sonrisa y puede que a mis oídos lleguen los ecos de ciertos personajes, de ciertas historias, que un día, en tiempos lejanos, atemorizaron a sus moradores, y que hoy día aún siguen latentes en nuestros corazones y en los ojos y oídos de muchos, que siguen viviéndolas. 

16 agosto 2015

PASEAR ES DE VIEJOS

Hay quien dice que pasear es cosa de viejos. No me lo he inventado. Lo he oído e incluso leído en muchas ocasiones. Yo no estoy de acuerdo con esa sentencia. Y admito que el hecho de pasear, así porque sí, se está volviendo algo tan inusual, tan raro en los tiempos que corren, que con el devenir de los días, las prisas, las obligaciones, el estrés, la falta de tiempo es la excusa perfecta para obviar esta práctica.

Quizá ahora que lo pienso es verdad que sea una cuestión de edades, o quizá de gustos, porque como decía, con tanto que hacer en la vida que hoy ocupa a la sociedad, la gente prefiera su tiempo libre para salir a tomar una copa, ir al cine, o simplemente quedarse en casa contemplando la caja tonta con un cuenco de palomitas u otros manjares. Estamos tan acomodados que la mayoría de los problemas de aparcamiento son porque queremos dejar el coche en la misma puerta o lo más cerca posible de nuestro punto de destino. Tanto que nos molesta dejar el coche en ese aparcamiento libre que vemos, tan solo porque está a unos metros o minutos andando de donde vayamos. 

Pero pasear, entiéndase andar a ritmo lento, es algo que se está perdiendo. Me refiero al concepto. Porque nuestra sociedad moderna nos inyecta la prisa en el paso aunque simplemente estemos dando una vuelta por tomar el aire. "Yo es que no sé andar lento", también lo he oído. Pero desde esta pequeña ventanita al mundo que tengo con vosotros, os recomiendo lo contrario. Cambiad un día el ritmo del paso. Los cofrades "irse aguantando", los carnavaleros a ritmo de desfile de los de antes, los feriantes, a compás de sevillana lenta. Dejad que un pié le pida permiso al otro para adelantarse. La hora da igual, puede ser a media tarde con la caída del sol cuando el cielo se torna de ese morado que tan bien le sienta a esta ciudad milenaria, o a cualquiera desde la que me leáis.

Puede ser amaneciendo, con las primeras luces del alba acariciando las murallas y la cal de las paredes. Pero si es verano y la noche está fresca, yo recomiendo la noche. Es más, si es agosto y apenas hay tráfico en la ciudad, os conmino a que cerréis las manos tras la espalda, abráis los ojos frente a la cara, y comencéis el paso lento mirando a todas partes y a la nada. Llenaos los pulmones con el aire fresco de la noche, dejad que vuestros pensamientos se vayan a otra parte, o que acudan a vuestra mente con la serenidad necesaria para reflexiones acertadas.

No os marquéis un rumbo, ni un destino, ni un tiempo. Simplemente poned el paso lo más lento que podáis y no miréis hacia dónde vais. Si queréis podéis parar a tomar un refrigerio en cualquier sitio, o sentaros si hay posibilidad en cualquier punto del camino a disfrutar de las vistas. Pasear no es una costumbre, es un rito sagrado para el espíritu. Hacedlo y luego me contáis si estáis de acuerdo con eso de que pasear es de viejos, sólo porque a ciertas edades el cuerpo no permite un paso más lento.

Pasear no es de viejos, no. Es de almas que aún saben sentirse receptivas a la vida sin prisas, a la desconexión por puro placer, a la contemplación de las maravillas históricas y arquitectónicas y naturales, que por el maldito estrés, por eso de ir con prisas a todos lados, pasan inadvertidas ante nuestros ojos. No tenéis excusas, ahora con las noches tan frescas que nos vienen, pasear, con la ciudad vacía, es una auténtica delicia, pero espero que en lugar de rebatírmelo sin más, lo comprobéis por vosotros mismos, y luego me digáis si encontráis tan triste e injusta como yo, la sentencia de tantos pobres estresados que dicen que pasear... es de viejos.

12 agosto 2015

CUANDO PERDER NO ES PERDER

Hay veces en la vida en las que uno oye la frase esa tan manida de "lo importante es participar". Hay veces en que uno la usa como consuelo por no haber dado la talla en alguna empresa que se haya acometido. Pero hay otras veces, en las que esa frase deja de tener ningún sentido porque perdiendo te sientes ganador.
A veces llegan ocasiones en las que se mezclan en un caldero mágico ciertos ingredientes, a saber: trabajo duro, ambiente cordial, algo llamado "sentimiento" que te cala desde el primer día que ves el caldero y no sabes cómo, coraje, fe, responsabilidad, aliento de millones de almas en presencia y en distancia, y por supuesto calidad. Entonces es cuando se forja una ocasión en la que tanto los protagonistas, como los que los apoyan saben que hay que beber de ese caldero.
Entonces es cuando se hace la magia que convierte a David en otro gigante como Goliath. Y aunque en este "nuevo" pasaje bíblico-futbolistico del fútbol sevillano hecho gloria, venció Goliath, David murió casi matando. El gigante sangraba, temía, temblaba, dudaba, y por eso se agenció a un diablo con silbato que se inventó dos regalos para que Goliath hiciera de las suyas convertido en un pequeño mago argentino del balón. El diablo ya puestos, cuando David casi agonizaba y lanzó una última vez su pedrada, miró para otro lado obviando el penalti que hubiera supuesto otros diez penaltis.
Pero David cayó. Injustamente. En el último suspiro de la batalla. Como más suele doler. Pero en este caso, ese sentimiento tan tremendo llamado Sevilla no se dolió. Porque David estuvo muerto cuatro veces, y cuatro se levantó, y pudo tumbar en cinco a Goliath. Todo esto no es más que una justificación de por qué el texto bíblico mereció repetirse hoy. Pero no fue así, y nos ha dado igual. Nos ha dado igual porque de ese caldero es del que vamos a seguir bebiendo los próximos meses. Hoy el Sevillismo ha ganado otro título, el de la autosatisfacción por el trabajo bien hecho, independientemente del resultado. El de saberse grandes por el simple hecho de casi derribar a Goliath. El de experimentar esa nostálgica pero hermosísima sensación de que perder no ha sido perder, si no ganar en orgullo, en grandeza y en admiración.
Maldito sea el fútbol (y los pésimos árbitros) que nos ha quitado poder vivir la sensación de que la gesta hubiera sido aún más sonada, si hubiera entrado la de Coke, o la de Ramí, o se hubiera pitado el penalti de libro en la última jugada. Pero esa es la única pena, quedarnos sin saber qué hubiera pasado si se llega a los penaltis. El resto es la celebración de un título que NADIE más que nosotros posee, y que hoy se ha revalorizado a base de bien: EL DE SER SEVILLISTAS. Y créanme, ese título vale más que todos los presupuestos de la Liga juntos. Y créanme, cuando perder no es perder, uno se va a la cama tela de feliz, y ser feliz perdiendo, eso sólo se lo puede permitir un equipo, un escudo, una afición.
Presiento que este año vamos a divertirnos mucho con este equipo, sobre todo cuando ya nos han hecho vivir lo único que nos faltaba, perder una final dejándonos la sensación de haberla ganado. Buenas noches a todos.
PD: Gracias a Maria Hidalgo Avila y a toda su familia por la maravillosa hospitalidad y familiaridad con la que me acogen siempre que piso su casa. Ha sido un placer ver allí a nuestro Sevilla perder sin perder.

27 julio 2015

¿MÁS SUFRE QUIEN VE, QUE QUIEN ENSEÑA?

Hace unas semanas, en mis añoradas, cortísimas pero reconfortantes vacaciones, tuve la oportunidad de visitar una casa conservada como "Museo de la Inquisición". En ella aprendí la procedencia de cierto refrán, al comprobar que las mazmorras poseían unos grilletes en la pared, de forma que los reos podían oír y ver los castigos que se les hacían a otros condenados. De ahí aquello de "más sufre el que ve, que el que enseña". 

Es una frase que solemos responder cuando alguien nos avisa de que nos hemos dejado abierta la cremallera de la bragueta, o cuando a una chica con falda se le ve la ropa interior, o se le escapa alguna parte "privada" de su cuerpo. Hoy venía en el coche de trabajar camino a casa oyendo en la radio la noticia de que están proliferando las playas nudistas o naturistas en nuestra comunidad autónoma. Que cada vez hay más ayuntamientos costeros que deciden acotar zonas de playa para estas tendencias.

Yo no soy muy de playa en verano, poco de hecho. Me gusta más verla rugir en otros meses del año, en verano soy mucho más feliz en ríos, montañas o con una simple piscina, ya sea de patio, azotea o con césped alrededor. Pero el caso no es ese. A medida que avanzaba el tema en la radio he podido escuchar protestas de naturistas, entre ellas la del presidente de la Asociación de Naturistas y Nudistas de Andalucía (que yo no sabía ni que existía), quejándose de los "mirones" que se acercan a estas playas nudistas y permanecen en ellas sin quitarse la ropa.

Una de las preguntas hechas por el conductor del programa era ¿Les gustaría practicar el nudismo pero no se atreven por vergüenza?. Uno de sus corresponsales admitió ese hecho. A mí me pasa lo mismo. Para practicar el nudismo debes estar muy seguro de tu cuerpo, eliminar los complejos completamente, y yo esa premisa todavía no he conseguido dominarla. Está claro que debe ser maravilloso sentir la naturaleza y el mar sobre tu cuerpo desnudo, pero el tema de ir "sin complejos" no lo llevo demasiado bien.



Y aquí es a donde voy con toda la información que os he proporcionado previamente. Hay naturistas, no digo que sean todos (de hecho el Pte de su Asociación declaró que no le preocupaba el tema), que se molestan porque si yo decido ir a una playa nudista no quiera quitarme el bañador. Pero más allá de la denuncia de pervertidos que ya se pasan grabando incluso con móvil a los nudistas llega el punto de la discordia. Vamos a ver, si tú vas a una playa nudista es porque no te importa enseñar tu cuerpo, ni que otros lo miren. En la forma de mirar está la discordia, pero (salvo que algún científico me lo desmienta) hace tiempo leí un informe que dice que nuestros cuerpos, desde la prehistoria están diseñados con formas o "accidentes fisionómicos" para atraer al sexo contrario.

El informe especificaba que "lo natural" en un hombre (recordad que siempre hablo dejando la malicia a un lado) es que si una mujer muestra sus nalgas, pubis o sus pechos, la mirada se vaya inconscientemente hacia ellos, y que igual pasaba con el género femenino si un hombre mostraba su entrepierna. También decía el informe que ambos buscaban las mejores condiciones en dichos "accidentes fisionómicos" para garantizar una mejor descendencia. En ellos, un aparato reproductor más grande para asegurar una mejor fecundación, en ellas cuanto más ancha la cadera más facilidad para dar a luz, y cuanto más grandes los pechos, mejor posibilidad de lactancia para los hijos. 

De acuerdo que esos argumentos son propios de las mentes primitivas, pero algo debe habernos quedado en el ADN para comportarnos (repito siempre instintiva e inocentemente) de esa manera. Luego ya están las miradas con malicia, sorna o los comentarios por lo "bajini".  Pero seguro que muchos de vosotros admitís varias conclusiones que yo he sacado del tema, mientras conducía oyendo la radio. Una es que si no te incomoda ver a gente desnuda, y no te quieres desnudar, puedes estar en una playa nudista sabiendo comportarte y sin molestar a los que sí se atrevan.

Dos, es que las playas tienen muchos kilómetros y si no te gusta el naturismo, es muy fácil NO ir a una playa naturista. Y tres, que la incomodidad, el sufrimiento a veces lo tiene más el que ve, que el que enseña, si os pasa, por ejemplo que en una de esas playas "textiles", encuentres a alguna conocida haciendo topless. A mi me ha pasado varias veces y la verdad es que inconscientemente alguna mirada de admiración se me ha escapado (qué queréis, no soy de piedra), pero he sabido mantener una conversación mirando a los ojos, haciendo ver que me parece muy natural (y bellísimo) el pecho de una mujer.  Pero que el primer "encontronazo" con la situación me resultaba incomodísimo porque ellas pudieran pensar que sólo les miraba los pechos, eso de todas todas. Hasta tal punto que me quité las gafas de sol, para que pudieran comprobar a dónde dirigía mi mirada. 

¿Más sufre quien ve, que quien enseña? En determinadas ocasiones, sí, sobre todo si hay confianza, que ya sabéis lo que dice otro dicho popular: "la confianza da asco". Todo está en el nivel de perversión y vergüenza tanto de los que enseñan, como de los que aunque sea con admiración y sin perversión, deciden mirar abiertamente. Vosotros ¿qué opináis?.

21 julio 2015

EXCUSAS PARA (NO) ESCRIBIR...

A veces lo malo de tener un blog, y un número de lectores medio acostumbrados a leerte (algunos con lupa para ver por dónde te pueden sacar recriminaciones o faltas), es que no siempre uno encuentra tiempo, o ánimos, o excusas para escribir con asiduidad. Hay veces que uno llega a envidiar la facilidad de ciertos blogeros o columnistas para obtener del más mínimo detalle cotidiano, argumentos suficientes para rellenar varios párrafos.  Claro está que eso conlleva el riesgo de que en ocasiones salgan artículos realmente infumables.

Pero el caso es que para los que preferimos el silencio y la complicidad de la noche para juntar unas cuantas letras e intentar ofrecer un ratito de desconexión o reflexión a quien quiera que pueda leerle, tenemos un handicap bastante importante. Y no es otro que el devenir de todos y cada uno de los días... Llega un punto en que parece que en lugar de motivos para escribir, lo que se ocurren son excusas para no hacerlo.  Puede ser por ejemplo que en un día caluroso, como los que estamos viviendo en este insufrible como irrecordable mes de Julio, uno llegue a casa sólo con ganas de darse una ducha fresca, ponerse cómodo con la menor cantidad de ropa posible, y pilarse de agua helada bajo el rugido silencioso del aire acondicionado.

Otras ocasiones la excusa no buscada puede ser una situación familiar complicada (que en todas partes cuecen habas, incluso en las familias de los columnistas de opinión), por enfermedades, discusiones o cosas más graves e incluso estresantes. Discusiones de pareja o con amigos, problemas laborales, no sé... ese tipo de situaciones que normalmente los animales noctámbulos que empleamos nuestro tiempo para el ocio de los demás, conseguimos obviar por unos momentos para sentarnos a escribir lo primero que se nos ocurra, o bajo la influencia de esos detalles que antes comentaba, en los que encontramos un argumento que desarrollar.

Otras veces vas paseando, o solo en el coche, y te viene una idea genial, una frase que te gusta con la que puedes empezar, o terminar un artículo y entonces decides guardarla en tu mente. O eso crees, luego llegas a casa, y tras el proceso de "refresco" , te sientas a escribir y esa frase se a esfumado y no hay manera de recordarla. En fin, que esto de tener un blog a veces resulta agobiante porque tienes un compromiso moral con quien te lee, pero es maravilloso porque nadie te "obliga" (al menos contractualmente) a una periodicidad. Sobre todo cuando muchas veces en cada artículo, en cada párrafo, en cada frase y en cada letra, van implicados muchos sentimientos de quien escribe, que son ultrajados también en muchas ocasiones sin ningún tipo de miramientos por los lectores.

Ustedes dirán si no son motivos para que de vez en cuando, la pereza, el hastío o la falta de ganas, impliquen dejar de lado el deber moral de escribir con periodicidad, y más que encontrar motivos para escribir, te vengan sin buscarlas, excusas para no hacerlo...

12 julio 2015

EL DESCANSO PERDIDO EN EL PARAÍSO: LA VERA.

El estrés diario, la rutina y por qué no decirlo, tres años sin disfrutar de vacaciones, hacen que a veces quieras desconectar de todo aunque sólo sea por unos días. Yo tuve la suerte hace años de conocer un pequeño paraíso oculto entre los montes de Gredos, que bebe las aguas del río Tiétar. Tras conseguir unas jornadas de asueto, no dudé en "raptar" a mi compañera de viaje (y de viajes) y escaparnos lejos de casi todo lo que significara lo cotidiano. 

A la hora de camino, las inmensas montañas y algún águila enorme iban saludándonos como parte del paisaje por la carretera de Extremadura. Pasadas las tres horas y pico de volante, un cartel nos desviaba hacia ese paraíso que refería: "La Vera".  



Una comarca de pequeños pueblos, con pequeño número de habitantes, y con grandes almas y grandes vistas. Pueblos donde el aire que se respira está recién filtrado por la naturaleza antes de que llegue a las grises ciudades.  Nos esperaba la antigua residencia de los Condes de Oropesa, donde el hombre más poderoso del XVI descansó tres meses camino a su retiro en el Monasterio de Yuste, donde le preparaban las estancias en las que la negra señora vendría a recogerle. En el Parador de Jarandilla de la Vera, arroparíamos nuestros sueños cada día.



Cuando uno llega a la zona entiende cuasi normal que Carlos V decidiera tras abdicar, irse a pasar sus últimos años de vida a aquel idílico paisaje. ¿Cómo os lo explico a los que no caéis en las modas y en las novelerías de que la playa está por encima de todas las cosas? Quizá me entendáis mejor los que, como yo, prefiráis los remansos de paz perdidos entre inmensos bosques, los ríos de aguas gélidas y cristalinas, la tranquilidad, el silencio y la buena gastronomía.

Una ruta de pueblos que te trasladan a tiempos medievales, con fachadas de madera y piedra y balconadas antiguas. Habitan gentes llanas y amables, que beben las mieles del agua de la sierra en fuentes medievales cada cuatro o cinco calles, donde se saborean caza y platos típicos que harían las delicias de los paladares más agrios. Pero La Vera tiene mucho que ver, y yo que ya la conocía, me equivoqué pensando que iba a descansar. Tenía la responsabilidad de un corazón joven a mi lado que estaba ávido de descubrir aquellos parajes, así que hice de tripas viejas, corazón joven, y me dispuse a "cabrear" por aquel mundo aparte, con tal de ver en ella la mirada del asombro y la felicidad. Y de esa forma hasta yo tuve imágenes nuevas que guardar en la retina.

En uno de esos sitios, que me da pena recomendar por miedo a que se pervierta con aglomeraciones, el "charco del Trabuquete", hasta hicimos amistades con gente maravillosa. No sólo por ser de la tierra como el caso del estupendo actor Paco Churruca, si no por guardar también la condición de amantes de los espacios perdidos y bellos como tres bellezas toledanas con nombres de Alba, Fátima y Sara. El placer de disfrutar de esos parajes con un lugareño que además habla con tanta pasión y cariño de lo suyo te hace sentirte privilegiado. El trato de mi tocayo Paco y sus recomendaciones, el ver cómo conocía las profundidades de aquella garganta, te hacía sentirte seguro y feliz. El disfrute de mi corazón joven, que enseguida conectó con sus tres compañeras de encuentro, me llenó de satisfacción. Recuerdo la frase que dijo Alba: "nos conocemos de un rato y parece que es de toda la vida". 

Eso no lo da el tiempo, querida Alba, lo da el espíritu, y la providencia quiso que ocho espíritus iguales coincidiéramos en aquel paraíso. 

Luego la historia. Ver catedrales en Plasencia, el Monasterio de Yuste, 










la Casa de la Inquisición en Garganta la Olla, 


los baños en diferentes charcos o piscinas naturales que el Tiétar ha querido regalar a los humanos (que a veces no somos más puercos y sucios porque no podemos),







 y comer en sitios como La Pitarra del Gordo en Plasencia o el "Puta Parió" en Jarandilla, te hacen colmar todos los sentidos. 



Descanso ha habido poco, pero La Vera tiene ese halo de magia que siempre te invita a prometer volver. Yo lo prometí y lo cumplí, ahora es mi corazón joven de sangre "Clara" quien lo ha prometido en forma de deseo con vistas de cumplimiento.  La Vera siempre está ahí, pero repito, ese paraíso se perderá el día que se masifique, porque el hombre, con su afán infructuoso de sentirse superior a la naturaleza en muchos de sus aspectos, lo llenará (ya lo está haciendo) de basura, colillas y otras suciedades. Cierta gente no debería disfrutar de los privilegios de esos paisajes sólo por cómo los tratan. 

De momento lo único cierto, es que no cumplí el objetivo de mi viaje. Yo quería descansar y no ha sido posible, pero hay otra cosa que también es verdad, he llegado cansado, pero con todos mis sentidos colmados, y con la felicidad metida en mi maleta camino a casa, a cambio de haber dejado para siempre en La Vera y en siete personas más un trocito de mi alma.

27 junio 2015

HOMOFOBIA.

Este fin de semana se celebra el Día del Orgullo Gay.


Es algo más que un día señalado para muchas personas.
Va mucho más allá de unos simples estereotipos condenados.
Es la lucha convertida en fiesta de la forma más seria posible.
Hoy he decidido que es un buen día para hablar de homofobia.
Me apetece escribir y expresar una opinión al respecto.
Porque homofobia no es sólo el odio hacia los homosexuales.

Me explico. El ser humano siempre se ha movido por colectividades. Se agrupaba en círculos delimitados ancha o estrechamente según el tipo de asunto a etiquetar. Con el avance cultural y expresivo de la humanidad, las tendencias fueron cambiando. Por ejemplo se ha podido saber que la homosexualidad, era una práctica muy común, casi cotidiana en dos grandes civilizaciones de las que procedemos en muchas partes, la racial, la cultural, la ingeniera, y otras más. Grecia y Roma muestran legado de que no se hacía distinción entre sexos a la hora de dar o recibir placer sexual.

Un hombre podía elegir otro hombre (por lo general un joven) o una mujer para tener un encuentro y con las mujeres sucedía lo mismo. La cuestión es que los romanos, por ejemplo crearon una etiqueta, pero no hacia dos hombres o dos mujeres que se acostaban juntos. Generalmente era creada para el hombre que manifestaba en su forma de hablar, gesticular, andar... vivir.. más ademanes femeninos que masculinos, independientemente de sus gustos sexuales. Es lo que hoy día se conoce como "tener pluma". Desde luego es mucho más agradable que la etiqueta de "invertidos" que usaron los romanos. 

La poetisa griega Safo, propició la etiqueta de "Lesbianismo", merced a las cartas de amor que escribía a sus compañeras y amigas, en la isla donde habitaba en aquella Grecia antigua: "Lesbos". Pero las etiquetas no son la causa de esta reflexión. Las etiquetas las tenemos hoy día en todo lo que nos rodea en nuestra sociedad. El tema es que no sabría decir si las etiquetas son la causa de la homofobia, o al revés, pero hay un hecho innegable y es que van unidas. 

La homofobia (¿O debería llamarse "genofobia"?) está presente cuando miramos distinto, o despreciamos al o a la que es menos agraciado/a físicamente, o es feo o fea, o es de una nacionalidad, o color de piel diferente al nuestro. Hay homofobia cultural, religiosa, política, social... ¿nos vamos a escandalizar porque la haya sexual también? No, señor. La lucha de los homosexuales, entre los que cuento varios amigos y amigas va mucho más allá. Va más allá de reclamar "orgullo" o derechos para que las leyes los reconozcan como a los heterosexuales. Va mucho más allá, porque estoy seguro de que con lo que mis amigos gays sueñan, es con que llegue un día en la que la normalización sea tal, que ser gay o lesbiana no sea una etiqueta.

Que una persona cualquiera pueda ir con su pareja por la calle dando muestras de amor (dentro por supuesto de un límite que también entiendo para los heteros) y no se les mire o con asco o con desprecio. Os contaré una anécdota. Tengo un amigo en mi hobby del Carnaval. Al principio pasaron años sin que me diera cuenta de sus preferencias, y cuando las supe, me sentí mal porque cuando nos cruzábamos en algún camerino porque nuestras agrupaciones actuaban juntas, mi forma de saludarlo era un abrazo, un beso en la mejilla y un "¿qué pasa, maricona?". Dicho sea el "maricona" como palabra cariñosa, como se le puede decir por el sur a un amigo "capullo", o "gilipollas", o "hioputa" sin que pretenda ser insulto. 

Cuando supe su orientación sexual, seguí dándole y sigo dándole el mismo saludo cuando lo veo y él lo recibe con igual cariño. De eso se trata el "orgullo gay". No son extraterrestres, ni animales, ni te contagiarán ninguna enfermedad por tratarlos como lo que son, seres humanos con sus virtudes y defectos que cualquier otro podemos tener. Pero igual debería pasar con tanto y tanto "etiquetado" por la homofobia en nuestra sociedad. Yo haría un día del orgullo Gordo, contra el racismo imagino que ya lo habrá, un día del orgullo de los feos, otro día del orgullo del tinto frío y otro del tinto a temperatura ambiente. Yo qué sé... por hacer días ¿verdad? 

Se etiqueta a todo el que no piensa como tú, al que no tiene tu religión, al que no tiene la piel como tú, o no cumple con tus cánones de belleza de referencia. Por eso los delgados se ríen de los obesos y los marginan socialmente de fiestas, tiendas de ropa con determinadas tallas y del amor y el sexo ni hablemos. Por eso los de izquierdas odian a muerte a los de derechas y viceversa, porque no piensan igual..  todo eso son etiquetas, todo eso es homofobia. Yo desde aquí felicito a mis amigos gays, porque su lucha sigue, pero confío en que acabará no muy lejos y ojalá sea con la normalización de todo. Con el fin de esas etiquetas que la puta homofobia nos pone día tras día a los que se sienten orgullosos de ser como son, sin hacer daño absolutamente a nadie.

Amigos, amigas, feliz día del Orgullo Gay. Feliz día de la lucha, por el fin de la homofobia... y de las putas etiquetas. 


15 junio 2015

"QUE VEINTE AÑOS NO ES NADA..."

Eso decía en su famoso tango el gran Carlos Gardel. Pero seguro que Gardel no entendía de sones de corneta que te ponen los pelos para colgar llaveritos cuando tu Cristo está dando una "revirá" y esos sones los pone la banda de tu pueblo. Seguro que Gardel no entendía del sacrificio de ensayar sus tangos a la intemperie, cayendo la lluvia y arreciando el frío más desgarrador, mientras pedía a voz en grito la simpleza de tener un resguardo para mejorar sus músicas.

Seguro que Gardel no entendía de aguantar las críticas y los desprecios de quien dice que una banda "suena mejor", o "es más espectacular" sólo por tener un nombre o ser de la capital... seguro que Gardel tampoco escuchó ni sufrió el refrán ese de "nadie es profeta en su tierra", si viviera en Carmona lo tendría claro. Pero yo como "talibán" que me considero de las cosas de mi ciudad, muero con mis dos bandas. Reconozco cuando los hay (pocas veces) sus puntos flacos o que se puedan mejorar. 

Pero hoy no es día para eso. Hoy Gardel tendrá que silenciar su tango eterno, y cambiarle la letra: "HOLA muchachos, compañeros de mi vida". Compañeros de mi vida porque veinte años son muchos haciendo que mi Semana Santa suene más a Carmona que nunca detrás de los pasos de misterio. Y sigo lamentándome porque no sean los máximos días posibles, los que no tuvierais que meteros en carretera para llevar sones "llenos de Gracia" a otros puntos de Andalucía. Porque a mí lo que me gusta es que suenen aquí, que es donde la ilusión y el amor por la música de la Semana Santa los parieron. 

Hoy es día de felicitaros entre vosotros por el trabajo bien hecho a lo largo de VEINTE años, que se dicen pronto. De apoyaros, de preocuparos por mejorar, por aprender, de tener el regalo desde hace unos años de un genio cigarrero y gitano que os transmite su magia bajo el nombre de Pedro Manuel Pacheco. De que la saga Tomillero" siga invirtiendo su tiempo, su familia, su sudor, sus pulmones en que no sólo sigamos teniendo banda de cornetas en Carmona, si no en que cada vez sea mejor. De ser amables, optimistas, cariñosos, y obtener el cariño (aquí saco pecho) de mi Hermandad para llevar tantos años detrás del Señor de la Columna. De colaborar como lo habéis hecho con todo el que os lo ha pedido (vuelvo a sacar pecho) como el Proyecto Sonrisa de mi peña Pitos de Caña, con la que tenéis una relación ya casi de hermanamiento. 

Hoy es día de que vuestras redes sociales se inunden de felicitaciones, porque "veinte años no es nada", y a la vez son un mundo de amigos que empezaron de chavales y que hoy día ya tienen hijos a su cargo. De gente que apenas se conocía y que hoy son cuasi hermanos. De instrumentos rescatados de un desván con humedad y polvo, a estrenar nuevos, de trajes hechos "ex-profeso" tanto para renovar vestuario, como para estar por ejemplo, a la altura de una Cabalgata de Reyes Magos. Veinte años de fríos pasados en las manos, de hinchazón en los labios que soplan las bandas sonoras de nuestra Semana más Semana. 

¿Que veinte años no es nada, señor Gardel? Oye, allí en el cielo de los grandes músicos y cantantes que veinte años en Carmona es una meta a la que solo llegan unos pocos elegidos.  Sobre todo en un pueblo que cada vez se presta más a las críticas y menos a la ayuda en cualquier empresa que se inicie. Veinte años es mucho, Don Carlos, piiiiibe, preguntá en el cielo argentiiino de quien logró llegar a la cifra. Veinte años llevando el nombre de la Reina Bendita de los Carmonenses que este año cumple siete siglos y medio. Igual para Ella veinte años no son nada, pero para mis amigos de la Banda de Cornetas y Tambores Nuestra Señora de Gracia, veinte años son motivos más que se sobra para llenar tanto sus pechos que sus cornetas sonaran otros veinte años sin tan siquiera tomar aire.

Mi felicitación no se podía quedar en un twit, o un mensaje de Facebook o Whatsapp. Porque son mis amigos, porque los quiero a muchos de ellos, y porque simplemente con su evolución y trabajo durísimo TRESCIENTOS DÍAS AL AÑO (sí, leen bien, trescientos días al año), merecen todos los honores posibles. Merecen sobre todo el reconocimiento de su pueblo, que creo que en su mayoría ya lo tienen, y merecen además, el reconocimiento efectivo de algunas juntas de gobierno de Hermandades de Carmona. Veinte años, para el que hiciera la apuesta contraria que vaya pagando, y para el que la tenga a los cincuenta, yo la doblo, que prepare también el pago.

FELICIDADES AMIGOS. Veinte años no es nada, pero en vuestro caso, es sólo el principio de un camino inmenso que estoy seguro que os queda por recorrer. Tal día como hoy nació nuestra banda. Es una adolescente, pero con vivencias para ser sabia y experta. Seguid llenándome los oídos con vuestra excelente afinación, con vuestro exquisito compás, seguid trabajando tan duro como lo hacéis, porque ya sabéis lo que dijo Carlos Gardel: "Veinte años no es nada", y en vuestro caso, estoy seguro de que haréis que ese tango se cumpla, cuando lleguéis a los cincuenta. 

Veinte abrazos a todos.

28 mayo 2015

SEVILLA F.C.: CRÓNICA DE UNA HISTORIA DE AMOR (TETRA-CAMPEÓN DE EUROPA)

Llevo al menos un cuarto de hora intentando decidir el título de este post. Se me han ocurrido muchos: "Mírala cara a cara que es LA CUARTA", "La copa ya está aquí", "Póker de plata", "Pobre palangana, qué amargado se te ve"... y algunos otros más. Pero he pensado que por qué perder el tiempo en fijarnos en minucias teniendo delante, estando viviendo, sintiendo y disfrutando tanta grandeza. Mejor una historia de amor... la que empezó un bendito 10 de Mayo de 2006, como el que no quiere la cosa. Iba un escudo a una cita en Eindhoven con una señorita de plata. Como buen caballero sevillano que era, llegó, la miró, y la acarició cuatro veces... y ella cayó rendida a sus pies.  La trajo a conocer la ciudad de las dos orillas y el arte en las venas, y ella terminó de enamorarse. 

Finalizada la cita, quedaron para verse pronto, y ella fijó el siguiente encuentro, ya prendada de rojo y blanco, en Glasgow un año después. Por no faltar romanticismo no faltó ni la lluvia aquella histórica noche, y la volvió a acariciar dos veces, y ella, a pesar de que otro pretendiente también quiso cortejarla, quiso volver a los brazos del escudo que tanto la amaba. Nuevo paseo por Sevilla recibiendo piropos, parabienes, abrazos besos... más señales de amor.

Pasaron los años y el destino quiso separar a la señorita de plata y al escudo de sus amores. Pero se hicieron una promesa. Él le dijo: "Volveré pronto a por ti", ella :"Te estaré esperando". Y en 2014 pudieron darse las combinaciones astrales para una nueva cita. Ella estaba deseando, él mucho más y así, esta vez sin caricias, aguantándose las ganas hasta una agónica muerte súbita, volvieron a besarse y volvieron a pasear por la ciudad de los sueños, por el barrio donde esos sueños se sueñan con más prestigio, y en el estadio donde los sueños se cumplen. 

Él le dijo: "Quiero otra cita", ella se ruborizó y le respondió: "Pero... nunca he tenido más de tres con ningún amor... nunca hubo cuatro, nunca tan seguidas... si pudiera ser... ¿qué harías?...  -"Que te juraré amor eterno" -contestó él... y lo pactaron así. Sería en Varsovia un 27 de Mayo. Tal noche como hoy... con otro pretendiente muy duro, pese a que decían que no tenia nada que hacer... ella se dejó querer, pero las caricias de su amado escudo, los recuerdos de la ciudad que más la ha mimado, querido y piropeado... pudieron más... tres caricias.. tres... para la cuarta cita, la cita que tendrá mañana ese escudo con la señorita de plata de sus amores. Sí.. la cuarta cita.. donde nadie llegó, la que consumará el amor verdadero, la que me ha hecho llorar como un niño... como en la primera cita, por ver a mi escudo conquistar la grandeza de esa señorita de plata.

No las tenía todas conmigo, no estaba en mi hábitat, no estaba mi tele, ni mi almohada. Mi tele se había vuelto una pantalla gigante, y mi almohada la ponían miles de bufandas al viento rodeándome, y ocho mil gargantas que me ensordecían mi propia voz. Unos amigos que quisieron que estuviera con ellos, una rubita que quería vivir su primera final a mi lado. Mucha cocacola, un gran bocata previo a una larguísima espera en una cola.. mucho dolor de pies... casi un paquete de tabaco entero en menos de 5 horas, muchos nervios... y al final... la gloria... 

Me han pisado, empujado, regado en cerveza, abrazado y besado gente que NI CONOCÍA, y aunque no estaba en mi hábitat, me he sentido muy feliz... extraño, pero feliz... No faltaron las gracias a mi abuelo por hacerme del mejor equipo de Andalucía. No han faltado las felicitaciones de béticos señoriales y elegantes que por suerte cuento entre mis amigos, y que sé que se alegran por mí, simplemente por eso, por ser amigos que me aprecian. No han faltado las felicitaciones hasta de otras provincias de España por las redes sociales... no ha faltado nada...

Y de nuevo el llanto, el llanto que confirma que esto es un sueño que no quiero que acabe. Yo firmaba ya de entrada que pasaran otros siete años de distancia con alguna copa del Rey y Supercopa de España de por medio, y en siete años, volver a ganar otras dos señoritas de plata. Lo que está claro es que ahora sí se puede decir que sólo hay un equipo, una camiseta, un escudo, que ha logrado enamorar cuatro veces a esa señorita de plata llamada "Copa de la UEFA" o "Europa League" como ahora la llaman... da lo mismo el nombre, son cuatro de cuatro, y ahora es cuando muchos pueden empeñarse si quieren en que lo que importa es un derby... hay que entenderlos... si nunca han vivido como afición lo que ha vivido hoy el que tiene la sangre roja y blanca, nunca podrán comprender que esa historia de los derbys ha pasado a un profundísimo segundo plano.

Pero por esos amigos béticos elegantes, los de corazón, los que no se preocupan de más equipo que del suyo (que ya los pobres con eso tienen bastante), por esos, sólo por esos, tan escasos que casi están en peligro de extinción, por esos me gustaría que el Betis lograra aunque sea UNA VEZ lo que ha logrado el Sevilla cuatro veces, para que ven lo bonito y emotivo y lo GRANDE que es lo que se siente. Mientras tanto, el rey, el que tiene el póker de UEFAS, récords todos los que quieran comparar, temporadas y goles en primera, títulos, años de historia, etc... ese... sigue siendo el SEVILLA FÚTBOL CLUB... la verdadera historia de amor... más allá de la del escudo con la señorita de plata... la de una afición que venerará eternamente ese escudo, esa camiseta, esos colores... la crónica de una historia de amor imperecedera, una historia de amor... con un TETRA CAMPEÓN EUROPEO. 
¿Es... o no es para quererlo?



27 mayo 2015

HA LLEGADO EL DÍA (Sin supersticiones)

¿Habéis dormido bien, guardianes de Nervión? Si la respuesta es que sí, ya lo habéis hecho mejor que yo, por cuestiones de salud de mi familia, y mejor que muchos otros guardianes que han viajado de madrugada hacia Varsovia. Ha llegado el día. Yo creía en supersticiones pero esta noche he meditado. Las supersticiones están para cuando una bufanda bajo un cristal de una mesita de camilla tiene que sacarse fuera para una tanda de penaltis.

Estos días muchos amigos me han convencido para que deje de creer en supersticiones y crea en el fútbol, crea en unos jugadores que han demostrado estar más que capacitados para dejarse las vísceras por vivir otra noche de gloria. Yo he visto todas las finales en casa, y ahí las he ganado, con mi familia, con algunos amigos la primera de ellas, o abrazándome a mi bufanda en otras. Pero hoy no la veré en casa. Estaré con miles de almas que gritarán lo mismo que yo, sufrirán lo mismo que yo, cantarán lo mismo que yo, saltarán lo mismo que yo, y llorarán (espero que de alegría) lo mismo que yo. 

Para acabar con las supersticiones no hay medicina mejor que la voluntad de los que quieren estar contigo. Yo no quería ir, pero un grupo de locos a los que les guardo la obediencia y el fervor del cariño ha acabado por convencerme. Hoy no voy a creer en las supersticiones. Hoy voy a creer en el fútbol.  Porque tanto me lo han pedido que sería un ingrato si no atiendo a las peticiones de quien me ama y quien me aprecia. Porque otros amigos que tengo mucho más expertos y conocedores del fútbol me han dicho que no tema, que vamos a ganar la cuarta. Ojalá sea así. Por ellos dejo de creer en supersticiones.

Porque me han dado muchas razones, razones terrenales, mundanas, paganas. Nada de creencias. Porque me han dicho que hombre por hombre, el Sevilla es mucho mejor sobre el terreno, por calidad, por entrega, y por experiencia. Porque el devenir ganador de la temporada hace que un equipo cualquiera con la racha de los guerreros de Nervión se sienta invencible. Porque un entrenador que a veces ha hecho locuras, ha confiado en sí mismo y en esos guerreros y ha demostrado que las locuras dan la vida. 

Porque el año pasado ganamos ante un equipo mejor y con media legión tocada. Porque tenemos un duodécimo jugador infiltrado que desde el cielo nos empuja balones con el número dieciséis a la espalda, y nos ha abierto de nuevo la "Puerta" de la gloria. Porque no podemos permitir darle una alegría a los que sienten la verdadera alegría con nuestra tristeza y no con sus propias -pocas e insignificantes- alegrías. Porque sí, porque esa copa se siente a gusto en el rincón que Dios creó para su propio disfrute y que se llama Sevilla.

Por todo eso me alejaré de mi televisión, de mis nervios en soledad, de mis lágrimas en mi bufanda, y me iré darle mi aliento sumado con el de esos amigos y con el de unos cuantos miles de sevillistas más al auditorio al que pusieron el nombre de una mujer con una garganta que apodaron "La más grande". Pues si hay que tener una superstición, que "La más grande" nos prestará su garganta desde el cielo, la "Puerta" 16 se abrirá para que Antonio empuje desde allí los balones que salgan de botas sevillistas, y un entrenador loco y un equipo con sed de plata harán el resto.

Hasta mi padre, ayer con el virus maldito que deambula por mi Carmona, se ha puesto mejor hoy, porque quiere que me sume a la fiesta. Hoy tiene que ganar el fútbol. Que sí, que una final es una lotería, que cualquiera puede ganarle a cualquiera a un solo partido, que todo eso son leyes no escritas. Pero en el fútbol, casi siempre se ha impuesto la lógica, y no las supersticiones. Hoy después de muchos años, el modesto no será el Sevilla, y lo lógico es que el poderoso aplaste al modesto. Un amigo me hizo hace unos días una premonición. Si se cumple, os la contaré en el siguiente post. Yo de momento lo único que le pido al cielo es que el fútbol no me haga arrepentirme de que mis amigos me hayan convencido para que hoy deje a un lado las supersticiones.

Vamos a por nuestra copa. Vamos a por la cuarta, y recordad lo que escribí ayer... ¿Y qué pasa si no...? NADA. TE QUERREMOS IGUAL, SEVILLA F.C. Demasiado nos has dado estos años, para que si tienes un mal día, reneguemos de ti. Ya te debemos tres copas (y alguna más en otros bares), pero si tienes que apuntar otra más en la cuenta, bienvenida sea... nos quedan muchos años de amor para pagartelas.

A POR LA CUARTA!!!

26 mayo 2015

¿Y QUÉ PASA SI NO....? (A por la Cuarta)

Pon a hervir la sangre roja, Sevilla. La de las grandes noches de gloria que muchos sevillistas ni imaginábamos poder haber vivido. Soñarlas sí, porque tu escudo se forjó a golpe de sueños, y en tu cien cumpleaños nos enseñaste que a veces, sólo a veces, muy contadas veces... los sueños se cumplen. 

Baila con el balón en Varsovia al son de la polka de tu guerrero de nombre impronunciable. Vuelva a meternos en la retina aquel gol que nos cambió la vida, y los cuatro que nos hicieron vivirla. Vivirla con aquel cabezazo de Luis Fabiano, con aquel zurdazo y aquel fusilamiento de "il cappo", con aquella tijereta del gigante de Mali.

Vuelve a traernos la lluvia de aquella carrera de Adriano y aquel pase del "duende" que solo tuvo que empujar de nuevo "la pantera". Vuelve a lanzarnos al vacío medio metro sobre el suelo aquellas tres veces que voló el capitán Andrés, cuando mi feria se iluminaba de farolillos, y Glasgow hablaba sevillano.

Deja que luego pase el calendario con copas "reales" y supercopas nacionales. Y regresa de nuevo para extender tu bandera del centenario, esa "sábana pintarraqueá" que decían algunos y que se ha vuelto más Santa que la de Turín. Aquella ciudad donde bailamos un fado con la mano de Beto y la pierna maltrecha de un francesito que volvió a recuperar la historia de amor con nuestra copa.

Hierve tu sangre roja, Sevilla. Roja como la camiseta que luchará por besarla otra vez, por hacernos gritar de alegría, llorar de emoción, abrazarnos a desconocidos, saltar, cantar, y bailar la polka. Ponla a hervir que quedan horas para poder levantarla de nuevo.. y si no se levanta ¿qué pasaría?...

¿Es que lo dudas, Sevilla? ¿Te lo cuento? ¿Qué pasa si no ganamos la final?¿Qué pasa si la copa no vuelve a la ciudad y a la afición que más la quiere? Pueden pasar muchas cosas. Una de ellas puede ser que una pequeña parte de Sevilla saque la botella de champán que le quedó de ayer, para con su clase y categoría, celebrar nuestra derrota.Puede pasar que ahora crean que vamos en declive, o que la temporada ha sido un fracaso. Puede pasar que el equipo se rompa... pueden pasar todas esas cosas. Más de uno estará deseando que pasen, pero ¿sabes qué? No creo que eso pase si no hay cuarta. Porque ya no somos aquellos que se conformaban con que el Sevilla quedara por encima del octavo puesto, ahora esos son otros.

Porque ya no somos aquellos que pinchaban cuando a la vista se nos ponía un horizonte de gloria. Ya no somos aquellos que salimos a la calle por un descenso administrativo, o que lloramos desconsolados en Oviedo. Ya no somos aquellos que llenábamos el Ramón Sánchez-Pizjuán a las doce del mediodía. Ya no somos aquellos... y lo seguimos siendo.

¿Sabes por qué, Sevilla? Porque la grandeza se obtiene sin vivir del pasado, pero sin olvidar de dónde se viene, lo que se ha pasado y lo que se ha sufrido. La grandeza se obtiene dejando atrás en la carretera, la parada obligatoria de una rivalidad que ya se nos quedó muy pequeña y que muchos se empeñan en recordar, necesitan recordar para darle algo de sentido a su afición por otro equipo y a sus propias vidas.  La grandeza es saber que ya no somos aquellos, pero seguimos siendo los mismos. Los que hubieran firmado en junio del año pasado dejar las cosas como están. Con récord puntos y victorias, con nuestra décima clasificación europea en once años, con otra final europea a la que hay que llegar, y con muchas noches de gloria y de risas. Yo lo firmaba otra vez si no ganamos la copa, pero tú pon a hervir tu sangre, Sevilla.

Vuelve a emocionarme sin llorar porque ya no me quedan lágrimas. Hazme celebrarlo con la tranquilidad de quien celebra una bendita rutina, que ya estamos hasta acostumbrados a tus finales. Porque esa copa nos quiere, está a gusto aquí, como todo extranjero que viene y pisa tu suelo, se bebe tu alma en oro líquido, y te besa a la orilla del río, y te saborea en "la gloria del jamón con esas vetas blancas a los laos que parece la bandera del Sevilla", que decía Barbeito en su pregón.

Tráela de vuelta, Sevilla, pon a hervir la sangre roja, y disfruta las mieles del éxito, que de los fracasos ya nos ocupamos nosotros para decirte que te queremos igual. Y si no la traes... no pasa nada, pero tráela para que pase, para que vuelvas a hacer a más de la mitad de Sevilla la más feliz de Europa, la que más llora de alegría, la que más quiere a esa copa. Pon tu nombre en lo más alto de su base que vas a ser el primero, Sevilla, que pueda ponerlo cuatro veces. Yo no estoy nervioso, estoy confiado en que los guerreros de Nervión saldrán a por todas... tú solo pon a hervir tu sangre roja, y regálanos otra noche memorable, que quiero acabar como acabé las anteriores... llorando de alegría... mientras grito tu nombre....




25 mayo 2015

UNA DE MIEDO (Inspirado en hechos reales)

Hacía tiempo que la noche había caído en aquel paraje, que pese a las ruinas en las que se encontraba, tenía un punto idílico. "Quizá no ha sido buena idea", pensaba mientras veía cómo sus amigos se agrupaban sentados en círculo alrededor de la luz artificial en aquella galería del misterioso convento. Aunque era verano, la temperatura de la noche había caído... demasiado quizá, al extremo de que llegó a pensar que sólo hacía frío en aquel punto concreto del edificio, o al menos más frío que fuera de allí.

Todo había trascendido de las típicas bromas sobre valentía y sobre creencias, de la perogrullada sobre el atrevimiento a pasar una noche allí o no. En su mente no paraban de dar vueltas las habladurías sobre el sitio en concreto. Unas terroríficas y otras muy cómicas desmintiendo las anteriores y dando como motivo la incultura popular. El caso es que poca gente se atrevía a pasar allí ya no la noche, si no al menos unas horas cuando había anochecido. Tras la famosa apuesta firmaron el pacto de no irse de allí hasta una hora determinada de la madrugada.

El reloj marcaba la una y diez. Llevaban exactamente setenta minutos reunidos allí, aproximadamente veinte de ellos en silencio. Eran cinco amigos contándose él, incluida la chica que le gustaba. Sus veintipocos años les aportaban ese grado de valentía inducida por la locura a vivir experiencias fuertes. La noche estaba oscura y silenciosa, solo algunos perros ladraban en los cortijos cercanos pero se oían débilmente. De repente uno de ellos se levanto: "voy a cambiar el agua", a lo que él reaccionó rápidamente diciéndole "Espera te acompaño". 

Salieron por uno de los grandes huecos del muro que daba al paraje solitario sobre le que a duras penas se sostenía el monasterio. Cuando su amigo terminó algo rompió el silencio. El grito femenino venía de dentro de la galería. Salieron corriendo en dirección al lugar de reunión y encontraron la luz rota y a sus amigos en una esquina de la galería. Las dos chicas se abrazaban nerviosas al chico que quedaba.  "Alguien me ha tocado el pelo" -dijo la chica que le gustaba-  "primero pensé que eras tú y al darme la vuelta no había nadie y luego..."
"¿Y luego qué?"-preguntó atemorizado.
"La luz se apagó y al volver darle al gas.... " No pudo terminar la frase y se echó a llorar...
"Hemos visto a alguien"-continuó el chico- "con... hábito"
"Si esto es una broma"- interrumpió su otro amigo- "no tiene ni puta gracia. A mí no me toquéis los cojones".
Diciendo esto su amigo, él sintió una bocanada de aire gélido, fugaz por su nuca que le puso los vellos de punta, y de repente en el silencio sonó una voz susurrante aunque con tonos graves y roncos: "Fuera...."

El grito común pudo oírse en toda la zona. Salieron como almas que lleva el diablo en busca del coche que esperaba fuera, dejaron allí el candil de gas y algunas mantas que ya no recuperarían. El coche, lejos de lo que él atisbaba (tras ver tantas películas americanas de terror) arrancó a la primera y casi como en un rally, su amigo condujo a toda velocidad por los caminos hasta llegar a la carretera.

Nunca volvieron a hablar de lo que pasó. Pero entendieron porqué en el pueblo había habladurías, quizá hasta por qué muchos preferían decir que eran fantasías y que allí no pasaba nada, pero sobre todo entendieron por qué nadie del pueblo, salvo algunos locos jóvenes con ganas de vivir experiencias fuertes, se atrevían a adentrarse en el Convento de los Frailes, una vez que la noche había caído sobre la ciudad....

20 mayo 2015

ROMA (Un pequeño relato "histoerótico")

Roma.Pleno apogeo del imperio. El sol se ponía en aquella villa de campo y apenas se colaba por el amplio atrio de la zona central de la misma. Los mosaicos de la fuente y el patio ya casi se doraban por la luz anaranjada que destellaban los reflejos del incipiente sueño del Dios Titán. En la villa del Gobernador, todos se habían ido ya a sus cubiculums a descansar. Todos excepto el Gobernador que andaba con una pequeña lucerna de aceite en una mano, y una copa de vinum en la otra, caminando alrededor del peristilo de la casa, con su toga celeste y su clámide blanca. Andaba descalzo buscando el frescor de la piedra tallada y el mosaico en aquella casi noche veraniega.

Era admirado en su territorio por su juventud para el cargo que ocupaba. Su cabello era recio y de un color rubio oscuro que se doraba con el sol. Era alto, aunque no mucho, y corpulento, sin llegar a ser obeso. Sus brazos fuertes, y unos marcados muslos y gemelos por sus entrenamientos militares. 
Lucía en su mano derecha, en su meñique el sello de los elegidos. De los tocados en Roma por la riqueza y el poder. Así lo contaba su séquito de esclavos y algunos libertos que se quedaron bajo el manto de su amistad, por la protección que ofrecía ser amigos del Gobernador. Andaba deambulando por el columnado peristilo para comprobar que todos dormían, salvo una esclava que encontró perdida en los alrededores. 

La primera vez que la vio supo que no sería siempre su esclava. Por más que la miraba, sabía que la única forma de amarla que tenía era hacerla su sirviente, pero que le daría la libertad tras mostrarle su corazón de hombre y no de poder. Abrió la puerta de madera lujosamente decorada que guardaba el cubículo de su elegida. Siempre recordaba al verla la primera vez que la tuvo ante sus ojos.


Su pelo era dorado y su tez clara. Reinaban en ella dos grandes ojos marrones, y unos labios perfectamente delineados. Era delgada pero muy sensual bajo la túnica de tul y el cinturón que ajustaba los pliegues a su cintura. Su trasero era firme y bien proporcionado, y sus piernas se le antojaban interminables para recorrerlas a besos. Ella se sobresalto al verlo entrar. No esperaba la visita del mismo Gobernador, allí, en su cubículo. 


-Salve, amo- dijo bajando la vista al suelo y poniéndose en pié, depositando sus manos entrelazadas delante de su cintura. 

-No te humilles- le replicó el Gobernador, dejando el vino y la lámpara sobre una mesa, y poniendo delicadamente su mano en la barbilla de la mujer, haciendo que levantara la mirada.
-Hoy no vengo a ti como tu amo, ni siquiera como emperador. Eros me ha llamado a tu aposento. Es la voluntad de los Dioses.

Ella entendió perfectamente su mirada. También había aprendido a amarle por el cariño con que fue tratada desde que la recogió en sus dominios. Sonrió dando su aprobación, y con una mirada maliciosa provocada por el morbo de lo que supondría tener al mismísimo Gobernador buceando entre sus piernas. Después de besarse, casi por instinto, soltó el broche de su hombro que era lo único que sujetaba su vestido como única prenda sobre su piel. El Gobernador hizo lo propio con su toga y se abrazaron con el ansia de sentir sus cuerpos desnudos fundiéndose poro a poro. En aquel abrazo, el ya casi erecto sexo del mandatario romano, rozaba juguetón la humedad de la entrepierna de la esclava.


Con un movimiento firme, la tomó en sus brazos y la depositó suavemente en el camastro, pasando a besarla y lamerla por completo hasta llegar a su clítoris. Echó mano de la copa de vinum, y fue dejando caer gotas con mucha habilidad por sus tobillos, pantorrillas, rodillas, muslos, vientre, pechos y cuello. Cada gota que caía sobre el cuerpo de su amada esclava era lamida dulcemente por su lengua y absorbida por sus labios.


Ella mientras besaba su boca y acariciaba su pelo con una de sus manos, masajeaba su miembro casi tirando de él para hacer que rozara con su clítoris, enfocándolo hacia su sexo ya muy húmedo. Pero él seguía siendo su amo, su Gobernador, y la voluntad de éste era muy distinta. Volvió a bajar a su clitoris, casi redondo, voluptuoso y palpitante. Parecía estar expuesto, ofreciéndose a ser comido y lamido con desesperación. Así lo hizo lo que provocó que ella se derramara en su boca para darle de beber néctar a su dueño.


El emperador subió las piernas de la esclava y las dobló pegándolas a su pecho, al tiempo que la penetró suave pero con un movimiento rápido. Solo dio varias embestidas no muy fuertes hasta que ella se electrocutó de nuevo y salió de ella. Ante la cara de extrañeza de su amada, se puso de pie junto al camastro y le dijo:


-Tu sabor es digno de Júpiter y Eros. No es un manjar digno de ser probado solo por mí. Recibe esta muestra y saboréala. 


Ella no dudó en acatar la orden con mucho agrado y excitación, e introdujo con suavidad el falo de su protector en la boca. Con un arte magistral solo sus labios y su lengua lo acariciaban, al tiempo que el sujetaba su pelo sin tirar, dejando que fuera ella la que eligiera la velocidad y el ritmo. En algún momento quería recordar a su esclava su poder, y tiraba de su pelo dejando inmóvil su cabeza para ser él quien suavemente movía su sexo penetrándole la boca. 


Casi tuvo que ser breve para no acabar y alargar el placer. La tomó de la cintura y la apoyó sobre el camastro para embestirla fuertemente desde atrás. Agarraba su pelo, lamía su cuello y su espalda, azotaba suavemente sus nalgas, acariciaba sus piernas y su clítoris, todo al tiempo que la penetraba una y otra vez, mientras ella gemía lo mas silenciosamente que podía para no despertar al resto de esclavos.


-Quiero beberte, Gobernador. Quiero que lo más profundo de ti entre en mi alma.- Acertó a decir entre gemidos notables.

-Ahora tu deseo será complacido- Respondió el mandatario.

La volvió a girar, y se tumbó sobre ella bombeándola cada vez más fuerte mientras ella arañaba dulcemente su espalda y volvía a descargar más flujo en la herramienta de su amo. Él no pudo aguantar más y con un movimiento rápido, bajó de la cama, y ofreció su pene a la mujer. Ella no dudó un sólo instante en reponder con su boca a la llamada, dejando que también sus labios de impregnaran con su néctar. 


El Gobernador cayó rendido en el camastro y ella se tumbó a su lado y se echó en su pecho. 


-Esta es la noche en la que los Dioses han decidido que elijas. Debes decidir entre quedarte aquí, o marchar a buscar tu destino. En cualquiera de las dos elecciones, serás una mujer libre...


Ella se sorprendió tanto por la amabilidad de su Gobernador que tuvo nítida la elección:

-No estaré nunca mejor que a tu lado, mi Gobernador...

Desde aquel día la Villa tuvo otro color. El color del dios Sol Titan que bañaba las tardes del dorado a los mosaicos. El color de las estrellas que más brillaban en Roma. Todo eso sería para ellos, como cómplices de momentos en aquella Villa, hasta el fin de los días. Villa que ya nunca sería la del futuro Emperador, pero no le importó. Siendo gobernador, ya se sentía el hombre más afortunado de todo el Imperio...
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