06 agosto 2025

Entrenando dialéctica.

El devenir de los tiempos hace mella en cada espíritu de forma diferente. Con las olas de calor, a veces las ganas también se declaran en huelga de "brazos caídos". Y no deja de ser curioso cómo nuestra mente olvida encenderle al alma el termostato de "todo irá bien", y ésta empieza a sudar de forma incontrolable por cada poro de la frente, las patillas y la nuca. Son las ganas declarándose en huelga. Son las circunstancias diciéndote que has fallado, o que igual estabas equivocado con ciertas decisiones que tomaste (o creíste haber tomado) a lo largo de tu vida.

Es la desazón de los días tan largos, que tan alegres acogemos en primavera cuando las horas de luz no significan calor asfixiante, y las nocturnas no significan insomnio por decreto hasta los veintipocos grados sin aire de las tres o las cuatro de la madrugada. Puede que esta desidia que no ha podido con el deseo autoimpuesto de volver a plasmar grafías en una digital hoja en blanco, termine por irse con el calor igual que llegó en su día. Mientras me muestro ufano de seguir ganándole la batalla al  tabaco, presente en muchas de sus formas en cada momento de mi día a día, y al "Lexatín" , que sigue paciente en su "blister" de plástico y plata, esperando a que mi alma no aguante el olvido de la mente de encender el termostato, y recurra a él. 

Pero que no inunde el pesimismo este juego de entrenamiento dialéctico y mental, para lo que tiene que llegar más pronto que tarde. Pese a sentir a veces que uno es una estafa porque hay quien espera cosas de ti que tu cabeza, sin el estímulo al menos de una rubia helada (pro defectu de tabaco o drogas farmacéuticas), sabe que no es capaz de dar. O puede ser que has conseguido "vender" -con tus pocas e inusuales habilidades- un producto que a ti te parece tan innato como insuficiente y sin embargo, a muchos (que no a todos) les fascina. 

Y aun así, siempre seguiré diciendo -perdón por la inmodestia- que mis habilidades no han sido lo suficientemente valoradas por muchos, y excesivamente por otros. Al menos hasta el día de hoy me han dado para poder comer y pagar facturas (no sin sudores), aunque siga pensando que ciertas habilidades merecían un poco más de reconocimiento, social y sobre todo económico. Pero ya se sabe, sin una cartulina en la pared (otra vez las malas decisiones del pasado) y con el refranero español tan presente en el calendario de la memoria, "nadie -y más en mi caso- es profeta en su tierra".

Se vienen tiempos difíciles, y no solo para la desazón de la mente por las olas de calor. Uno puede pensar aquello de: "En peores plazas hemos toreado". Pero entonces el torero tenía la mitad de los años, el respetable público era más agradecido y en el ruedo había más sombra porque el cambio climático ni se vislumbraba... Hay que ser fuertes. Mientras Morricone pone banda sonora con su "Misión" a este entrenamiento literario, y mis pensamientos sobre proyectos futuros, ganas de inventar y de intentar, de escribir o de hablar, se esfuman como un incienso de cofradía de barrio, recurro a una frase de cine para responder a mi propia desazón, a mi propia inquietud: 


"-¿Y... cómo vivirás?
-Dia a día..."

No nos quedará otra, que seguir entrenando la escritura, para los días que tienen que venir...






20 marzo 2025

CUARESMA 2025 (I): "CONTRA LA ILUSIÓN Y LA FE..."

Llegando prácticamente a la mitad de la Cuaresma, el cofrade, el cristiano, el capillita, el que reúne uno o todos los adjetivos anteriores, repara más que nunca en la climatología. Antiguamente teníamos a los hombres de campo, las cabañuelas y como mucho, los más pudientes, al "hombre del tiempo" en la recién aparecida "Televisión Española".


Ahora con los medios técnicos a nuestro alcance, tenemos una "falsa" estación meteorológica en el teléfono móvil. Entre eso y el cambio climático que por nuestro maltrato al planeta estamos empezando a sufrir, las cuaresmas de la última década vienen con más incertidumbre que incluso antes, cuando los avances a la hora de realizar predicciones climatológicas no eran tanto.

El caso es que, incluso con la cuaresma tan lluviosa que estamos pasando, con el inicio de primavera tan lluvioso, con apenas dos días de tregua en varias semanas de agua, con todo eso y el refranero que ya sabemos lo que dice del mes de Abril, en el que este año será nuestra Semana Santa, con todas esas premisas, en el corazón del cofrade, del cristiano, del capillita, del que reúne uno o todos los adjetivos, se inicia el proceso de la ilusión y la fe.

Porque empieza una rutina temporal en su hermandad. Porque vienen la limpieza de la plata, la preparación de altares de Quinario, el montaje de los pasos y muchísimas tareas más dentro de la casa hermandad o de la iglesia de cada uno. Con la ilusión de que todo ese trabajo que se hace para honrar a los Titulares, lo vea la ciudad donde duerme el Lucero de la Aurora desde el Viernes de Dolores al Domingo de Resurrección. Con la fe de que la Estación de Penitencia limpiará de pecados cada alma que la ejecute, y la fe del que trabaja y prepara todo pensando que Dios querrá dar una tregua en el clima para salir a evangelizar las calles.

En las hermandades, en la vida y el corazón del cofrade, del cristiano, del capillita, del que reúne uno o todos esos adjetivos, el bullicio no para, los cultos se preparan y celebran, se limpia, se guarda la vigilia de los viernes de Cuaresma, se hace la tertulia, y se trabaja con el amor que mueve a toda una corporación y sus hermanos, pese a que fuera, no para de llover.

Y esto es así porque así esta escrito, porque así lo mandan la ilusión y la fe, y aunque la madre naturaleza haya demostrado su inmenso poder ante los recursos humanos, contra la ilusión y la fe nadie puede.

23 marzo 2023

CUARESMA 2023 (III): "El casi fin de la espera".

 Antonio García Barbeito comenzaba su pregón de Semana Santa en 2010 con unos versos que decían: "Parece que es la hora y no es la hora (...) Parece que está todo y algo falta (...) Pero mirad al sol haciendo guiños, en los ojos sagrados de los niños donde se purifica la mañana. Esperad, mis impacientes paisanos, para tocar el cielo con las manos, nos falta solamente una semana". 

Y a tres días vista del pregón de este año, no hay palabras más acorde con el revoltijo de sentimientos que los cofrades, católicos y creyentes, tenemos estos días. El "esto ya está aquí" empieza a escucharse, a leerse por las redes sociales... y aunque parece que esa frase se nos clava como una sentencia cierta, lo cierto es que parece que cada año los cofrades se desviven por soltarla antes. 

La impaciencia con la que un cofrade espera su "Semana de las semanas" cada año se aferra más a la avidez del cariño. Pero en estos días en los que los Quinarios ya pasaron, se desmontaron sus estructuras, bajaron los titulares de su altar de cultos, para prepararse para besapiés y/o subida a los pasos; justo en estos días, es cuando el corazón se apodera más de la cabeza y del "runrún" en el estómago. 

Se quema el doble de incienso en casa y en las hermandades, se le sube el volumen a las marchas en el coche o en el altavoz, se mira la predicción del tiempo compulsivamente, las torrijas se devoran casi por inercia... y todo porque "esto ya está aquí, pero no". Porque ronda en el fondo del alma la dualidad de querer que la Semana de las semanas llegue, y a la vez no querer que pase. La dolencia asumida de lo largo que se hace el año en una hermandad, lo cuasi eterna que se hace la espera inmediata durante la Cuaresma y lo fugaz que pasan los siete días de la Pasión. 

Puede venir a la cabeza de los cofrades ese sentimiento de vacío y de nostalgia al desmontar el paso y limpiar y guardar enseres, que ya no serán utilizados hasta alguna representación de Gloria o hasta el Corpus. El lamento que usa el calor y la feria como pañuelo de lágrimas hasta volver a la actividad de hermandad. Son solo algunos ejemplos de lo que puede acudir a la sesera estos días que parece que ya sí, pero todavía no. En los que, como decía Barbeito: "Parece que la alcanzo y es más alta/ parece que se acerca y se evapora". 

La espera de una nueva Semana Santa toca a su fin. A día de hoy, faltando días aún para el pregón, tras el que quedará una semana mal contada, toca a su "casi" fin. En poco más de diez días volveremos a ser "Siervos" de la Semana de la Pasión, de la Semana de las semanas, llevaremos nuestro antifaz con esperanza, con amargura, expiraremos, descenderemos, nos ataremos a la columna con humildad y paciencia, cargaremos nuestra cruz en silencio y haremos un santo entierro de nuestra espera, para resucitar otra. En diez días -hora arriba hora abajo- las gotas de cera derramada por las calles engrosarán nuestro padrón de habitantes.

Pero eso será en diez días, o puede que ya nueve. Mientras tanto, la espera casi toca a su fin y se acentúa más aquello de "esto está aquí ya", aunque en el fondo sepamos que no. Da igual, este casi fin de la espera, esta recta final de nuestra cuaresma, nos sirve para enseñarnos a templar los nervios de la impaciencia, para acercarnos a las hermandades, para oler el azahar florecido con más intensidad, para muchas cosas, excepto para aprender a controlar la intensidad con la que vivimos nuestra Semana Santa para que no se nos vaya en un golpe de llamador. Así que paciencia, mis queridos paisanos porque ya lo dijo Barbeito: "Parece que es la hora... y no es la hora."




12 marzo 2023

CUARESMA 2023 (II): "La foto antigua de nuestra memoria"

 


En la memoria de cada cofrade hay una -o varias- fotos antiguas de nuestra Semana Santa. Son un testigo incontestable del paso del tiempo y del cambio en nuestra piel, en la fisionomía de la ciudad, de las cofradías, incluso de nuestras costumbres. Es evidente que con el devenir de los años, la modernización y todo lo que ello conlleva, a nuestra Semana de las Semanas también le llegó su transformación. 

Y aquí no hablo solo de las propias cofradías, sino de la presencia y la manera de verlas de la gente. Quien dice maneras, dice sitios, cantidades y formas (también de comportamiento). Por poner varios ejemplos -que se salen de lo que en algunas redes sociales puede comprobarse en lo que respecta a la fisionomía de los pasos, incluso de las propias Imágenes Titulares de las Hermandades carmonenses- podemos hablar de recorridos, o de horarios. 

¿Quién no tiene en su mente el pasar de la Hermandad de la Amargura por las calles del Real? ¿O de la Quinta Angustia subiendo por Domínguez de la Haza? ¿Quién no recuerda la subida de Santiago por Luis de Rueda y la bajada por San Marcos? ¿O la salida de la Humildad y Paciencia en nuestra particular "madrugá" a las seis de la mañana o incluso a las diez? Y todo el antiguo Paseo del Estatuto  y calle San Pedro a rebosar para ver la recogida, y comer por los antiguos restaurantes y mesones de la zona, para luego dar un paseo por la Alameda Alfonso XIII, degustar un "corte" de helado del puestecito que tenían allí "Los Valencianos" y acercarse a la salida del Silencio. Eso por no hablar del Santo Entierro saliendo de su Iglesia de Santa Ana...

Fotos físicas en sepia y blanco y negro, y también mentales que nos trasladan a otras épocas en las que filas de centurias romanas, escoltaban a nuestras cofradías, en las que los colores de los nazarenos de ciertas hermandades eran distintos, y los colores de ciertos palios también. Y uno compara fotos de ahora, y creo que dependiendo de nuestra edad y nivel de nostalgia en el alma, no sabríamos decir qué foto sale ganando o perdiendo. 

Y es que, como nosotros, como los tiempos, como la tecnología, la Semana Santa de Carmona ha evolucionado y se moderniza. Ahora las salidas para comer en los festivos, pasaron a las botellonas de los adolescentes en los polígonos (y porque los disuadieron de seguir haciéndolas en el Paseo del Estatuto) y a salir a ver las cofradías en cierto estado de embriaguez. Poca gente se calla ya al paso del tramo del Misterio de la Quinta Angustia, del Silencio o del Santo Entierro. Tenemos un nuevo crucificado y un resucitado. El Jueves Santo ya no es la noche grande debido a la facilidad del desplazamiento a la capital y el esnobismo de que parece que eres más "cofrade" y fardas más si dejas de ver a La Columna para ver la "Madrugá" cada año (y dejar constancia en las redes sociales, por supuesto).

Pero a los demás, a los que seguimos aquí, quizá nos quede el regusto por antiguos pasos, canastillas, imágenes y formas, y a la vez sigamos adaptándonos a lo nuevo. Como por ejemplo a la música, que también ha evolucionado, en calidad y en formas de composición, aunque particularmente yo, me confieso seguidor de las marchas clásicas en las bandas de música y muy fan de las nuevas composiciones para cornetas y tambores. Nunca me entró bien por el oído el distinto timbre de tambor, con xilófono y platos de las agrupaciones musicales, pero eso ya es cuestión de gustos.

Lo que es innegable, es que hay que estar agradecidos a todos esos fotógrafos de hace décadas y décadas, y sobre todo a los que conservan y comparten esas instantáneas, porque nos permite activar la foto antigua de nuestra memoria, que a su vez, nos revive vivencias, nostalgias, cariños y un sin fin de sentimientos para que reparemos en que lo que puede que no haya cambiado desde entonces, sea nuestra fe.





09 marzo 2023

CUARESMA 2023 (I): "La santa normalidad"

 Echando la vista atrás hemos dejado "inconsciente" (que no muerta) la maldita pandemia. La que nos quitó Cuaresmas, Semanas Santas, y otras tantas cosas de nuestra vida sureño-sevillana cotidiana. Con el recuerdo de quien no pudo vencer a esa maldita pandemia, hemos vuelto a la deseada normalidad.

Y la normalidad nos llega de nuevo a los sentidos con forma de Cuaresma. La normalidad de la inestabilidad del tiempo ante una Semana Santa tardía por culpa de un calendario que no se fija, pese a las intenciones del Papa Francisco. La normalidad de que la ciudad cambia de nuevo su perfume, para ponerse uno que nos sigue siendo reconocible tras el paso de los siglos. La normalidad de un azahar que todavía no acaba de romper, de las tardes en las que el sol se hace un poquito más remolón para irse a dormir, y en la que los bares empiezan a cambiar su carta de tapas, dejando sitio en su lista para los platos cuaresmales.

La normalidad de cultos, de trabajo en las hermandades, de "Sus manos en las mías", de "Sidol", de inciensos y de Via-Crucis. La normalidad de "saca la túnica del altillo por si hay que llevarla a la tintorería", la de los racheos de los ensayos bajo el manto de las noches de la ciudad donde duerme el "Lucero de la Aurora", y la del viento trayendo el eco de los ensayos al aire libre de nuestra Banda de Cornetas y Tambores.

La normalidad de ver vídeos, de actos culturales, de tertulias (oficiales en locales y no oficiales en barra o velador); la de las papeletas de sitio, la de montaje y desmontaje de altares de quinario y de insignias, la normalidad del repeluco al quemar incienso de mi amigo Rafa "El Cautivo" en casa, y la de los programas cofrades en la radio y la tele. La de las primeras torrijas, leche frita y pestiños. 

La normalidad rara de volver a unas costumbres otro año más, que durante dos años no pudimos incluir en nuestra normalidad. La normalidad de la vida de una Carmona que sigue adelante, con ojos nostálgicos y creyentes, con ojos nuevos y ateos, con la expectación de una Semana que siempre se repite, pero siempre te deja momentos o sensaciones nuevas. 

Esa normalidad nos vuelve un año más, y parece que muchos ya no recordamos la ausencia de todo, por culpa de aquél castigo mundial que nos tuvo dos largos años distanciados, ávidos de volver a vivir, convivir y sobrevivir. La Cuaresma ya está en su madurez y camina a su apogeo. Apenas tres semanas nos separan del verdadero estallido de la Primavera, que es cuando el Viernes de Dolores tras la misa en San Bartolomé, los Servitas ponen pie en la Plaza de Cristo Rey, la ciudad se mancha de cera y las "gitanillas" de los balcones lucen su máximo colorido.

Ha vuelto la normalidad. La Santa normalidad. Disfrutémosla.

Feliz Cuaresma a todos.





15 marzo 2022

CUARESMA 2022 (I): "Necesidad"

 

Si no son ustedes asiduos o han leído antes mis artículos de cuaresma a lo largo de los años en este blog (que tengo bastante abandonado), procede una aclaración de ciertos términos inventados y acuñados para definir ciertas cosas de la época y la ciudad.

Me refiero a esta última con expresiones como “La Carmo Romana”, “la ciudad donde duerme el Lucero de la Aurora”;  para la cuaresma como “el tiempo sin tiempo” (así titulé uno de mis artículos cuaresmales), y para nuestra Semana Santa como “La Semana de las semanas” o “la Semana más semana”. Para cada uno de los días que la componen, le he añadido el epíteto “de nuestras vidas”, para hacer quizá más cariñoso e importante a cada jornada, quitándole el “Santo” del apellido: Lunes de nuestras vidas, Jueves de nuestras vidas, y así hasta finalizar nuestra Semana Santa.

 

Dicho esto, cuando la ciudad en la que duerme el Lucero de la Aurora mira en el calendario al Miércoles de Ceniza, y con permiso del cambio climático, el aire y el ambiente vuelven a oler distinto. La luz de los días tiene horas y matices distintos. Todo es diferente. Con los ecos de las últimas coplas carnavalescas en la memoria, el azahar nos marca la llegada de días más largos y cálidos, de días (Dios lo quiera) pasados por aguas torrenciales de tormentas de unas cuantas horas, de ensayos costaleros y de Quinarios.

 

Empieza la “necesidad” de Semana Santa en nuestros ánimos, en los de todos (sean creyentes, cofrades, o ninguna de las dos) los carmonenses, sevillanos, andaluces… Esa necesidad íntima anual de perpetuar nuestras tradiciones, costumbres y creencias. Pero este año la necesidad tiene más matices. Unos terribles. No sé si a ustedes les pasará lo mismo, pero yo ya “necesito” que sea Semana Santa. Y la busco, volviendo por ejemplo a la música, a la maravilla que en los 90 la London Philharmonic Orchestra bajo la dirección de Antón García Abril, grabó para la película de Gutiérrez Aragón: “Semana Santa”. Las marchas más clásicas de la Semana de nuestras vidas, grabadas con sonido de música clásica. O escuchando las nuevas composiciones de “Cigarreras”, que me trasladan casi al cine con unas marchas espectaculares.

 

La busco yendo a la hermandad, a colaborar en los trabajos de montaje, limpieza, etc. La busco en los carteles, en internet, quemando incienso de mi amigo Rafael (Inciensos “El Cautivo), en cualquier parte que me aleje un poco de la realidad. Por eso la necesito. Porque el mundo entre pandemias, las tragedias de una guerra, que lejos de acabarse pronto parece que se va a agrandar y extender en el tiempo, la sequía, y tantas y tantas cosas que sumar a nuestros problemas personales y diarios de cada uno, hace que necesitemos evadirnos, y por qué no, algunos, buscar refugio en Dios y en los Titulares de nuestras hermandades.

 

Necesitamos, un ratito al día por lo menos, estar pendientes o pensar en ir sacando la túnica del ropero, en racheos de pies por los adoquines del casco antiguo, en el azahar que ahora perfuma las calles.

Necesitamos pasar por los bares y oler a bacalao con tomate, o a espinacas con garbanzos, o a torrijas o pestiños.

Necesitamos ver vídeos o cerrar los ojos e imaginar a nuestro Cristo o nuestra Virgen pasando por cualquier punto favorito de su recorrido en el día de La Semana que salgan.

Necesitamos el chirriar de los coches por la cera que dejan en el asfalto las primeras procesiones, y ver los altares de quinarios.

Necesitamos, más que nunca, volver a las costumbres, sensaciones, tactos, sonidos y olores que dejamos aparcados el Domingo de Resurrección de 2019, que desde entonces y por ese bicho maldito tampoco hay nazarenos por la calle.

Y aunque sea una Semana Santa diferente, muchos tenemos esa NECESIDAD. La necesidad de soñarla, de que vuelva, aunque vuelva de forma diferente, pero de volver nosotros a las viejas costumbres, a que nuestra vida siga adelante como ha sido siempre en la ciudad que en Semana Santa se transforma en la Carmo Romana.

Tenemos esa necesidad, aunque muchos no quieran reconocerlo. Como yo tenía la necesidad de volver a escribir mi serie de Cuaresma.

Ya se acerca… el tiempo del tiempo. La Semana más semana. Y Carmo lo sabe.

Y ahora perdónenme la frivolidad, pero lo tengo que decir, yo tengo la necesidad también de que sea Jueves Santo y que mi señora madre… haga torrijas.

 

Feliz Cuaresma.

21 marzo 2021

"SOLEÁ, DAME LA MANO, POR LAS REJAS DE LA CÁRCEL".

 "SOLEÁ, DAME LA MANO, POR LAS REJAS DE LA CÁRCEL".

Así rezaba la saeta de un preso de la antigua cárcel del pópulo al que acudía como cada año en su recorrido la Esperanza de Triana. Font de Anta estaba entre los espectadores que escucharon esa letra, que a él le sirvió de inspiración para componer la maravillosa marcha que todo buen cofrade conoce hoy.
Y es el segundo año que le tenemos que decir a la soledad, como componente de nuestra existencia, que nos dé la mano para aliviarnos un poquito otra Cuaresma más, otra Semana Santa más, de la nostalgia de tener que vivir en casa lo que siempre se vivió en la calle.
Vivir en soledad la batalla contra la naturaleza enfadada por culpa de la torpe mano del hombre. El hombre, que se empeña en buscar la guerra contra todo, cuando él es su propio y peor enemigo: "Homo hominis lupus" (El hombre es un lobo para el hombre) que diría el filósofo Hobbes. Vivir en soledad los quinarios por streaming, el incienso quemado en casa, el bacalao con tomate y las espinacas estilo Carmona en la mesa del comedor o la terraza de nuestra propia vivienda. Vivir los pregones, las cofradías y procesiones por youtube, o por la tele.
La soledad del cofrade obligada por esta pandemia de torpeza humana, insta a que pidamos a la soledad que nos dé la mano un año más, para que la esperanza nos dé fuerza en el sueño y el deseo de volver a vivir en condiciones las cosas de Carmona, Sevilla y Andalucía como siempre fueron, antes de esta pesadilla que nadie habría podido soñar.
Nos sentimos "prisioneros" de nuestras propias pasiones, de nuestras propias costumbres, encarcelados por el miedo y la precaución ante la guadaña con forma de virus. Ante el cuidado de nuestros mayores por parte de unos, y la impotencia de quien todavía no ha podido abrazar (incluso despedir) a los suyos por parte de otros.
Así que no queda otra que acordarse de lo que reza el sudario de "La Canina" que procesiona en Sevilla el Sábado Santo: "Mors Morten Superavit" (La muerte venció a la muerte), el AMOR venció a la muerte. Y como aquella marcha, y la saeta que la inspiró, fueron meced a una Esperanza, la de Triana, tengámosla enarbolada en lo más alto, y hagámonos cómplices de la soledad. Hay que pedírselo otro año más, y esperemos que sea el último, mientras, por qué no, ponemos la marcha de Font de Anta de fondo. Gritémosle desde lo más hondo de nuestra mente y nuestro corazón esta Cuaresma y esta Semana Santa para que nos acompañe y alivie: SOLEÁ, DAME LA MANO, POR LAS REJAS DE "MI" CÁRCEL.
P.Prieto
(21-03-21)
Domingo de Pasión.
La espera se termina.

06 abril 2018

SENTIRNOS VULNERABLES. (Reflexión)

Hay personas que tienen una característica que resalta para el resto. Su fortaleza. Y cuando digo "tienen" podría decir también "quieren tener", incluso "quieren demostrar". Esas personas que ante diferentes situaciones de la vida, la afrontan como retos, como un "yo puedo más", como "voy a conseguirlo" y todo eso lleva detrás o  implícito el "porque soy fuerte". 

Ese tipo de personas suelen estar para todo, suelen ser muy activas y suelen mostrarse, es más, necesitan mostrarse así de fuertes en el ámbito social y laboral. También lo suelen hacer en el ámbito personal. Son personas a las que les gusta que se agarren a ellas, tener una opinión que necesitan que sea la que prevalezca (estén o no errados). Les gusta hacerse saber seguros de sí mismos y les gusta ser admirados precisamente por eso, por su fortaleza. 

Pero ese tipo de personas, en el fondo, son como todos nosotros. Y a algunas a veces les toca aprender que necesitan sentirse pequeñitas y vulnerables. Les toca aprender que todos, seamos más o menos fuertes, nos sentimos vulnerables y pequeñitos ante el mundo alguna vez. La mayoría, o sea los que somos menos fuertes, muchas veces. Pero lo que nos diferencia a los menos, de los más fuertes, es que no nos sentimos acomplejados por sentirnos vulnerables, inseguros de nosotros mismos, pequeños...

Y no nos sentimos acomplejados, porque generalmente, entregamos esa vulnerabilidad con alegría a cierta persona que por amor, se ha ganado el derecho a entrar en esa parcela tan frágil de nuestra vida. Todos hemos necesitado alguna vez un abrazo de esos largos, que no queremos que acabe. Todos hemos necesitado alguna vez un beso que nos haga sentir que la llama, aunque le cayera agua, no se ha apagado y sigue ardiendo con más leña. Todos hemos necesitado alguna vez que nuestra otra mitad nos consuele un llanto.

Lo que nos diferencia de esas personas fuertes es que a veces, esas personas fuertes ven como algo fatal sentirse vulnerables, y pequeñitas, pero no llegan a entender que precisamente las personas que las queremos, también necesitamos ver en ellas ese lado vulnerable, tierno, temeroso, pequeño. Porque no siempre es bueno aparentar ser fuerte en todo, y las personas que son nuestras compañeras de viaje, son las más indicadas para recibir esa vulnerabilidad como una apertura de corazón y entrega completa.

Porque luego son las primeras que sabrán que esas personas fuertes, de cara a lo social, laboral, y personal, más allá de las puertas de casa para afuera, no necesitarán que nadie las defienda, porque suelen conseguir lo que se proponen. Solo tenemos que pensar si tenemos la suerte de ser fuertes y tener a quién entregar nuestra vulnerabilidad, nuestra pequeñez y nuestros miedos diarios, o por contra tenemos la suerte de ser personas menos fuertes que muestran esa vulnerabilidad al mundo, y aún así se sienten orgullosas de recibir también la de las personas fuertes.

Sólo hay que buscar el calor de quien nos conoce tan bien, y sentirse seguro si ante esa persona, sabemos que podemos, tranquila y felizmente, sentirnos vulnerables.

19 febrero 2018

CARTA ABIERTA A J.M.

Querido...no, estimado... no, admirado... no. Bueno mira, como todo va junto, pues... "Todojunto, J.M.":

Que pongo tus iniciales porque tú sabes ya quién eres, y aunque cuando la carta termine lo va a saber todo el mundo que tenga la paciencia suficiente como para leerla, tú me vas a permitir que te trate por las iniciales. 

En fin, J.M., cómo es la vida, ¿eh? De repente un día a alguien se le pone entre ceja y ceja que no estés donde has estado toda la vida y acaba saliéndose con la suya. A mí me duele lo que te ha pasado, qué quieres que te diga. A ti te habrá dolido mucho más, lo sé, me lo dejaste claro en nuestra última conversación. Pero mejor es siempre, J.M., morir de pie que vivir de rodillas, que dijo Emiliano Zapata y luego repitió el propio Ché Guevara.  Tú siempre fuiste el mío. El que iba delante. La voz que me enseñó a soñar con ser uno de los que hacen lo que tú. Pero con la propia escuela de los de antes, no como los que hay ahora.  Siempre fuiste el mío porque hacías andar "Al Mío", que en realidad es uno solo, pero cada uno tiene "El Suyo" (tú me estás entendiendo, seguro). 

No recuerdo otro que tú, J.M., ni otra voz que la tuya, ni otras palabras que las tuyas, ni otros trabajos que los tuyos dentro de la Casa esa cuyo suelo cuesta tanto barrer porque esos ladrillos de barro cocido que tiene por suelo tienen las juntas gastadas, y ahí ya sabes lo que cuesta meter el cepillito. No recuerdo ni recordaré otro que tú con el sombrero de ala ancha arrancando tanto humor solidario con el permiso de Serafín y Joaquín, de Pedro, y tantos otros que escribían para que esa otra pasión y afición que compartimos, llenara de risas cualquier sitio que sirviera como escenario a los entremeses.

No recuerdo otro respondiendo preguntas de los jóvenes tipo: "M. ¿dónde está esto?","M. ¿Dónde está lo otro?", "M. ¿Cómo se cuelga esto aquí?", "M. ¿Cuál es la llave de esta puerta?"... No recuerdo ni recordaré otro desde que tengo uso de razón. Mira que tú has visto pasar "mandatos" y siempre has sido como el cerrojo de la puerta que abre cada Jueves de nuestras vidas: siempre permaneciste ahí. Trabajando en la sombra y el silencio. Que sí, que no has sido el único, lo sé. Que sí que yo una vez por motivos que no vienen al caso me alejé de esa casa que ahora te cierra la puerta (o te la ha querido cerrar de mala manera, antes de que hayas decidido cerrarla tú), que sí, que una vez en Carnaval, cual niño imprudente de 17 años que era, casi pierdo tu amistad por una letra mal rimada. Pero que sí, que además de ser J.M., hombre para todo, demuestras cada día ser un cristiano ejemplar y que como tal, sabe perdonar al corazón arrepentido sinceramente de los errores del pasado.

Yo es que como te dije, no quiero ponerme en tu piel, J.M., el próximo Jueves de nuestras vidas, cuando Ese de los preciosos y misericordiosos ojos pase por delante de mí, y ni yo esté contándolo en un micro, ni tú voz esté delante diciéndole a Él por donde tiene que pasar. Es que son más de 30 años siendo su mejor amigo y hoy por los devenires de una pasión que cada vez es más folklor y menos religión, te apartan de su lado. Desde los 8 añitos estoy pisando la casa del suelo de ladrillos de barro. Fui monaguillo en misa, acólito, nazareno, y ahí se quedó la cosa por culpa de mi espalda y mi corazón. Pero en tantos años yo es que no recuerdo a otro... ni quiero a otro. Y mira que todo esto me jode (con perdón) porque tengo amigos en los dos bandos.  Tengo amigos en el bando de los que defienden tus formas, y en el de los que defienden las formas modernas. Tengo amigos incluso en el organismo que ha tomado tan (bajo mi opinión y sólo MI opinión) desafortunadísima decisión. 

No porque no esté de acuerdo en que la vida son etapas y que nadie es imprescindible, no. No porque no estuviera de acuerdo en que algún día (que tendría que ser el que TÚ quisiera, J.M.) tendrías que dar relevo a otra voz y otros ojos. No. Desafortunadísima decisión por las formas. Porque creo J.M., que a los que dan una vida, como tú la has dado, por una hermandad, con cariño, con fé, con AMOR, son sudor, con trabajo..., a esos, sea quien sea quien mande la hermandad, tendrían que devolverle lo mismo. De bien nacidos es ser agradecidos. Es un tópico, lo sé. Yo siempre he dicho que el refrán de "nadie es profeta en su tierra", en esta tierra vale doble. Y que esta ciudad es novelera y se mueve por modas que le duran un par de años, también.  En fin. Esto no es más que un pataleo en mi blog, donde me lo puedo permitir y donde me leen pocos fieles, pero me leen. 

Yo hace poco, cuando iba dentro de una ambulancia, creía que no volvería a escribir, y mira, aquí estoy haciéndolo en forma de carta para ti. En agradecimiento por tantos años de emocionarme, de enseñarme cosas de Semana Santa, de cultivarme con datos porque eres una Enciclopedia Cofrade y Cristiana andante, en pago por tantos años y por no ser otra voz que la tuya la que siempre guiara a la imagen de Jesús que primero entró en mi corazón, y que mi hermano llevó bajo su cuello durante casi una década. 

No quiero ya ni hablar del tema con gente que conozco y te conoce, porque temo no saber de qué lado están y por mi estado de salud, no puedo tener enfrentamientos con nadie. Y hay quien me ha dicho "ya hablaremos tranquilamente" al referir por encima el asunto. Yo no quiero saber cosas internas, ni chismorreos, ni cuestiones técnicas, ni nada. Yo sé lo que sé. Que el trabajo a lo largo de años está ahí, que tienes tu carácter, un humor muy particular, pero que por encima de ese genio que siempre has tenido, ha estado el cariño que has devuelto a quien te lo ha dado. Un cariño que tenían que haberte pagado para que antes de tener que decir "me voy", te hubieran hecho salir por la puerta más grande que tiene la casa del suelo de ladrillos de barro. 

En fin J.M., que no quiero alargarme más, que no tengo yo últimamente el pecho como para emociones. Como te he dicho tengo amigos que quiero en ambos bandos, pero hoy permíteme que en apoyo, en cariño, y en deuda, me ponga en el tuyo porque es lo que toca. A mí me ha dolido y como ahora eres tú quien requiere ese cariño, el mío lo tienes cuando coincidimos y escucho tantas historias que sabes contar enganchando al que te oye, y admirándote al oírte. Ya sea en una tertulia cofrade, una comida de costaleros, una entrevista en la radio, una cocacola en Mingalarios, o una llamada de teléfono. 

Mi abrazo, mi cariño y mi reconocimiento, señor CAPATAZ. El que para mí siempre será el Capataz del Señor en la Columna, lo que no quita que desee todos los parabienes a los que dirijan sus pasos este año. Aunque en un principio se me quitaron las ganas, yo seguiré siendo hermano de esa casa del suelo de ladri... De Santiago, qué narices, y seguiré estando para lo que la hermandad me requiera. Las juntas de gobierno pasan, el amor a unos Titulares es eterno, y ese es el que nos une para saber que aunque hayas dicho que te vas por no "vivir arrodillado", en mi retina, en mi memoria, y en mi amistad, siempre te quedas.

Gracias por todo, Juan Manuel.

15 febrero 2018

LAS DOS CARAS DE LA CIUDAD ETERNA.

Con el alargue de los días se va apreciando más el esfuerzo del sol por hacerse dueño de las horas centrales de la tarde y primeras del ocaso. La ciudad eterna de nuestras vidas se nota de nuevo diferente. Anoche salíamos de las parroquias con el tizne de ceniza en nuestra frente, tras decir "amén" al "conviértete y cree" de nuestros directores espirituales. Por las paredes se pueden ver ya colgados los carteles de los primeros quinarios en honor a los titulares de nuestras Hermandades. Ya hace semanas que vemos pies y cuellos cargando "esqueletos" de lo que luego serán altares móviles para llevar al Hijo del Hombre y a su Madre por las calles de la ciudad. 

Pero al mismo tiempo, aún quedan los últimos coletazos de la fiesta que precede al tiempo de recogimiento y penitencia. La fiesta que la propia Iglesia aceptó concediendo un tiempo de indulgencias a la "carne", los días previos al martes de "carnen-levare" (abandono de la carne), día antes del miércoles de ceniza e inicio de la Cuaresma. Aunque su evolución fue diferente en cada lugar, en nuestra tierra andaluza y también en nuestra ciudad se convirtió en una "Fiesta de la libertad", en la que el pueblo (Tras pasar incluso por una dictadura) era "liberado" hasta de las cadenas que le ataban para expresarse libremente. El disfraz y la copla, bien fuera crítica, humorística o poética, se erigieron como voz del pueblo los días previos a la época de ayuno cuaresmal.

Pero he aquí que con la evolución de los tiempos y el calendario, con el devenir de los años se da el maravilloso caso de que ambas caras de la ciudad, confluyan en una hermosa conjunción de dos pasiones, que lejos de ser incompatibles, tanto histórica como sentimentalmente, van estrechamente ligadas, mal que le pese a algunos de ambos bandos que se niegan a tolerarlo. La realidad constatada por los hechos es que, durante este fin de semana, un tanto por ciento importante de almas carmonenses, alternarán costal, Via-Crucis y trabajo en las hermandades, con un fin de semana de coplas por las calles, disfraz y desfile de despedida de la fiesta del "Dios Momo" (o "Don Carnal" como lo llamamos por estos lares). 

Es la maravilla de una ciudad eterna con dos caras, la libertaria y la cristiana, la coplera y la cofrade, la disfrazada y la trajeada, ambas igual de hermosas y como digo, compatibles, si uno las siente y las vive desde la ilusión y el sentimiento. Se acerca la "semana de nuestras vidas" que bauticé en mis artículos de cuaresma en este blog (y en el exitoso documental para TV Carmona). Se aleja la quincena de las coplas y la libertad. La ciudad huele diferente... es la mezcla de los olores de los naranjos apretando para que empiece a florecer el azahar en cuestión de semanas, y el vino que calienta la garganta de los que cantaron piropos a sus murallas. 

Las dos caras de la ciudad eterna, que ve ya corta la espera de la Semana de las Semanas, mientras quema en el fuego purificador del fin del Carnaval, las benditas culpas de haber llenado una vez más la ciudad de coplas. Díganme si esta ciudad, si su gente, si sus tradiciones, no son para estar profundamente enamorados, y querer transmitirlas para que sigan perdurando en nuestras futuras generaciones, hasta el fin de los tiempos.. 

15 abril 2017

PARA QUE LOS QUE NO VEN, VEAN.

"Yo he venido a este mundo para hacer que los que no ven, vean." (Jn, 9-39).

Carmen venía de lejos. No importa ahora de dónde ni por qué quiso elegir al Silencio de Carmona para vivir su Viernes Santo. Es una pequeña que ha encogido el corazón a los hombres de la cofradía más recta, formal y primitiva. Acompañada de su familia, salió a la noche del Viernes de la Semana de nuestras vidas, a impregnarse y a la vez regalarnos a los demás la Fe más pura que pueda existir: la de los que no pueden ver. 

No sabe uno ni por dónde empezar a contar tanto sentimiento agolpado, ni cómo deshacer el nudo en la garganta que esta pequeña nos puso en el corazón. Carmen oía, Carmen olía y respiraba profundo, Carmen degustaba el Viernes Santo. Y quiso tocar para ver, y permitidme que os diga que es de las poquísimas ocasiones, quizá la única, en la que un Hermano del Silencio debe romperlo para decir un "sí" más grande que la Estación de Penitencia que va realizando.

El Silencio dijo sí a las peticiones de Carmen, y ella respondió contando a su madre lo que había sentido... lo que había visto.  Su pequeñitas manos tocaron nazarenos, cruces de penitencia, tocaron el paso de nuestra más Bella Nazarena, la Virgen de los Dolores, para que desde sus dedos llegara a su cuello el escalofrío de una levantá de las que de verdad llegan al Cielo. Estuvo en los lugares clave (bendito sea el lazarillo que tuviera) de la Cofradía. En uno de ellos, sus palabras me han hecho llorar como si tuviera su misma edad: "Se me han abierto los ojos"... Fue al paso del Señor de Carmona por la puertecita que en Carmona tenemos directa al paraíso: Las Hermanas de la Cruz.

Admito que por una vez, la Grandeza de Nuestro Padre se me ha hecho mucho más grande, y a la vez mucho más pequeña nuestra condición de creyentes. Porque el propio Jesús lo dijo tras curar a un hombre ciego: "Yo he venido al mundo para hacer que los que no ven, vean... y que aquellos que se ufanan de ver, se vuelvan ciegos". Y estamos verdaderamente ciegos si no vemos que la pureza y la Fe verdadera están en personas que ven a través de sus dedos y hablan, como Carmen, a través del corazón. Admito que estoy llorando mientras escribo estas líneas, de la emoción y de la congoja por la lección que esta pequeña nos dio, con su medalla del Silencio al cuello. Porque seguimos estando ciegos en nuestro día a día. 

Incluso los que tenemos el privilegio de tocar al Señor y a Su Madre, para ponerlo en el altar, en el paso, en el besapié, jamás lo vemos como ella lo ve. Con la virtud y la pureza de la inocencia y el alma tan limpia y tan inmensa como la de Carmen. Después de esto uno piensa muchas cosas. Por ejemplo que a pesar de la distancia que la separa de Carmona, debería ser hermana honoraria del Silencio. O que debería venir una Cuaresma, en una noche de montaje, cuando posamos al Señor en el suelo y se viste a la Santísima Virgen, para que "los conociera" en persona a través de la dulzura de su tacto.

Carmen solo tuvo una reflexión final que nos ha transmitido su familia, y que me ha hecho reflexionar sobre todo lo que conlleva poder ver la Hermandad todo el año, y vivirla el Viernes Santo durante tres horas en la calle: "He sentido magia". Descúbranse ante ella por las veces que los Primitivos Nazarenos hemos usado esa palabra en vano. Creo que nunca sabremos lo que es la verdadera magia, la que sintió Carmen anoche, salvo que un día salgamos a ver a Nuestro Padre, y desde la Cruz de Guía a la trasera del Palio de la Virgen de los Dolores, cerremos los ojos. Quizá entonces nos acerquemos a sentir en el corazón algo parecido a lo que nuestra pequeña y excepcional invitada sintió.

Entre tanto, no nos afanemos de ver, porque seguimos estando ciegos, y la pequeña Carmen nos ha abierto los ojos, de la misma forma que a ella se le abrieron, al sentir al Silencio en las Hermanas de la Cruz. Creo que solo podemos decirte una cosa, pequeña: GRACIAS, CARMEN. Y por favor vuelve a visitarnos por norma cada Viernes Santo, porque todos los que formamos parte del Silencio de Carmona, incluIda la propia ciudad, estaremos encantados de volver a ser tus ojos... por siempre.

02 abril 2017

MI SONRISA POR EL PREGÓN

Cierta noche de ensayos en la Barbacana, en el descanso donde aprovecho para echar una ojeada rápida a mis redes sociales, uno de mis dos "mosqueteros" vio cómo se me dibujaba una sonrisa de oreja a oreja. Al preguntarme por el motivo de la mueca le conté que acababa de leer tu nombramiento. 
"-¿Este año tampoco, macho?"- me espetó entre decepcionado y enfadado. 
"-Nooo, no te pongas así, yo me alegro muchísimo. Porque lo merece mucho más que yo y por que lo quiero tela".

Esta misma anécdota se la conté a tu presentadora, (qué bien le han sentado las oposiciones, si me permites que te lo diga) el día de la cena posterior a la Función Principal del Quinario de Nuestro Padre.
"-¿Y por qué te alegraste tanto?"- me preguntó. Y claro, le tuve que contestar hasta donde me permitieron los límites de los ojos vidriosos y la compostura de no ponerme a llorar y dar la nota en medio de toda la junta y amigos allí presentes.

¿Yo qué te voy a contar que tú no sepas? Porque siempre digo que entre mi vecino Requena y mi amigo Valentín me acercaron a una Hermandad que me atraía desde pequeño por motivos que ahora no vienen al caso. Ellos me acercaron, me abrieron la puerta del Silencio, sí, pero tú fuiste el que me acogiste. Acogiste a un corazón con muchos fallos y pecados diarios. Con el estigma del "carnavalero", ese tan mal mirado todavía hoy (qué antiguos y obstinados algunos) en nuestras hermandades. Esa tradición de nuestra tierra que muchos se empeñan en incompatibilizar con ser creyente y cofrade, y que no sólo yo, si no cientos de carmonenses se empeñan en demostrar una vez más que ni una cosa tiene sentido sin la otra, y que ambas pasiones pueden ir de la mano y abrazarse en un mismo corazón.

En ti, pregonero, encontré no la comprensión, porque no tenías nada que comprender. Fue tan natural y amigable tu forma de acogerme en el seno de la Hermandad que presidías, que aunque llevara ya casi una década vistiendo su túnica, tu mano es la que logró que yo tuviera "Sus manos en las mías", que conociera al maravilloso grupo de personas que formaban tu junta y forman la actual. Que me dieras la esperanza de pertenecer a tu junta cuando te llamé aquella tarde en la que meditabas si seguir una segunda legislatura, y la congoja cuando me llamaste para decirme que al final porque todos querían repetir a tu lado, yo no tenía sitio. ¿te acuerdas? 

Te prometí que me seguirías teniendo para ayudar, como uno más y así fue. Recuerdo el primer cabildo de aguas cuando me otorgaste la confianza para estar en la mesa de entrada, y la lectura del Via-Crucis. El acercamiento a la persona que hoy es nuestro Hermano Mayor que en la mágica tarde donde la Gracia Divina salió a pasear, me comunicó que contaba conmigo para la ardua pero hermosísima tarea de ser el Secretario de la Hermandad. Los consejos sobre mi vida personal que te pedí, y que en otros momentos en los que he fallado a los que quiero, cometí el error de no consultarte antes. Porque siempre fuiste la imagen del hombre, del amigo, tan recto como amable, tan serio como con el sentido del humor a flor de piel, tan imponente como cercano. 

Todo eso y más que no cuento aquí porque este post se me haría demasiado largo como para que si antes de dormir, me haces el honor de leerlo, no te robe el sueño necesario para ir a trabajar mañana, que de eso ya se encargará la cantidad de vivencias, alabanzas, nervios, abrazos, besos, regalos y escalofríos que habrás sentido hoy teniendo a Carmona a tus pies, aplaudiendo tu pregón. 

¿Entiendes ahora mi sonrisa? Con una sola frase mi "mosquetero" la entendió, y tu presentadora también, mientras me brillaban los ojos contándole todo esto. Por más que ya me suene a mofa eso que tanto me han dicho de "pos tu nombre suena", "pos no te queda mucho", "pos tú has estao propuesto". No. Mi sonrisa era por ti. Porque ¿Cómo iba yo a disfrutar más de un pregón hasta el día de hoy si no era escuchando uno con tu voz grave que envuelve a la vez que engancha? Yo tengo mi pregón todos los años, amigo. En un micro, contando la Semana Santa a tantos enfermos, mayores y trabajadores que no pueden vivirla en la calle, eso lo he dicho muchas veces. Ahora a disfrutar de la que seguro que será, la Semana Santa más bonita de tu vida, que escuchar tu pregón ha sido uno de los regalos más bonitos que he tenido en el día de mi Santo. Otro que un cachito de mi corazón, pusiera la música. Creo que te debo otro abrazo, te lo daré en la intimidad de las noches de montaje en la hermandad, que ya no tienes pregón que escribir y se te echa mucho en falta. 

Pero hasta aquella noche en el ensayo, al conocer el nombre del Pregonero, juro que nunca esbocé una sonrisa más de emoción y cariño, que cuando leí el tuyo. Gracias por tanto, Fernando Correa Caro. Y por enésima vez, hoy, ENHORABUENA. No sólo por el pregón, si no por ser quien eres. 

21 marzo 2017

A MITAD DE CUARESMA

A mitad de Cuaresma, en la Ciudad de nuestras vidas se hace más patente la metamorfosis que empezaba hace unas semanas. Aproximándose la hora del tapeo, por algunas zonas no sólo perfuma el azahar rompiendo a florecer y los guisos típicos de espinacas y bacalao con tomate, porque se cuela por los sentidos el olor potente del aceite que da cobijo al dorado que reciben las torrijas preparándose para la hora del café, cual canastilla de "pasocristo". Y algunos "templos de la gastronomía" mezclan el olor de estos manjares con el de algún incensario de barro que introduce a la mente en la época que se vive, para que el culmen de los sentidos sea completo.

En la intimidad de las noches ya suenan marchas, pero enlatadas detrás del esqueleto andante de una parihuela que hasta el día de la Semana de las Semanas que le toque, sale cuasi desnudo, soñando vestirse con sus mejores galas, para recibir en su cerviz de madera, flores y candelabros, a la Divinidad hecha Hombre de Pasión o Madre Dolorosa. Y sólo es mitad de Cuaresma, tanto para mal de quejarse por lo que aún queda, como para bien por sentir que se acerca el Tiempo.

Las miradas al cielo son inquisitivas. Los hombres mayores de campo vaticinan según su experiencia y su creencia, los científicos por las redes hacen lo propio manejando datos de isobaras y satélites. Y todos, incluido el resto oímos y vemos esta ruleta rusa de los pronósticos celestiales, a veces con la incredulidad cuando las señales no son halagüeñas y con una media sonrisa de satisfacción cuando éstas son favorables. La dualidad de la duda y la esperanza en un mapa con dibujos nunca adquiere más relevancia que a mitad de Cuaresma.

En las casas-hermandad,  el "sidol" y el incienso quemado rezuma en el perfume de sus paredes. El ajetreo de montajes y desmontaje de altares manda a mitad de Cuaresma, porque cuando vaya llegando su final, los altares que se montarán podrán andar, y el trajín de gente no será sólo el de los miembros de junta limpiando y montando. También será el de los saludos y las conversaciones en la cola de espera para sacarse la papeleta de sitio, de los que vestirán el rito de la penitencia tras un antifaz. 

A mitad de Cuaresma es tiempo para el recuerdo y la nostalgia y la risa de anécdotas de años pasados. Las tertulias se vuelven cofrades (incluso con su puntito profano) en los otros "templos", los días se alargan, se besan los pies y las manos de Dios y Su Madre y se guarda la estampa de ese año en la cartera. Todo es como una locura controlada. Como si la Ciudad aceptara ese cambio impuesto por los sentimientos, por la percepción de los sentidos de que está cambiando, de que falta poco para que llegue la Semana que más rápido se pasa en el corazón de los que la sienten. 

Se sueña, casi se palpa con la punta de los dedos que pronto en Santa María habrá una rampa para que los pies y los cuellos de Dios hagan entrada sin trabas de escalones a la Prioral. Que vendrán las bandas que le pondrán la fantasía de la música a la imagen de la devoción. Que habrá aplausos, "óles", saetas, lagrimas y silencios. Habrá "Nazareno dame cera (un caramelo en la Capital)", "A esta es", padrenuestros susurrados, algodón de azúcar y "Valencianos" vendiendo helados. Faldas cortas y mangas de camisa, chaquetas y corbatas, mantillas, zapatillas de esparto y pies descalzos. 

En fin, la locura bendita de la transformación de la Ciudad de nuestras vidas, que apenas tiene impás de tiempo entre las coplas cantadas en la calle y las saetas, entre el disfraz y la túnica, entre la música de caja y bombo y la de las cornetas y tambores. Pero se acepta este hecho con la naturalidad de lo que no es necesario. Las almas saben hacer el cambio de un día para otro y mantener los sentidos centrados en la época que toque vivir. Por eso nuestra ciudad vive ya la locura, y casi está transformada. Se siente a la vuelta de la esquina la Semana de las Semanas... y sólo estamos a mitad de Cuaresma...

15 marzo 2017

LO NIEGO TODO...

"Quien más, quien menos, 
tiró una vez la casa por la ventana,
se tatuó en las sienes una diana...
probó el veneno.

Pero yo fui más lejos,
me dio por confundir el cuándo y el dónde,
me disfracé de sabio frente al espejo,
busqué dentro del alma lo que se esconde..."

Esto sólo lo vas a entender tú, pero es la definición del "Flaco" del runrún de mi mente durante los últimos doce meses. Y si alguien quiere saber... "lo niego todo". Pero no es verdad que sólo el tiempo lo cure todo, al tiempo hay que ponerle aditivos. Corazones tan grandes y compasivos como el tuyo. Tan valientes capaces de querer de forma tan arriesgada como la barrera de una edad que envejece por horas a una mente tan torpe que confunde su alma, y lo hace capaz de volverse tan loco como para hacer inconscientemente que te brotara una herida, que quiero atreverme a vaticinar que ya es cicatriz. 

Pero hay cicatrices que significan victorias. Y ni el mayor de los guerreros por ejemplo presume con orgullo de una cicatriz en su cuerpo que signifique una victoria como por ejemplo la de tantas mujeres que lucharon contra la lacra de su pecho y lo convirtieron en cicatriz orgullosa del triunfo de la vida. Porque la vida son eso: heridas, y en nuestra mano está luchar por cicatrizarlas o dejarlas abiertas hasta desangrarnos y  morir.

Mis lágrimas de hoy eran un "no merezco esto", un "aún no he vuelto a ganarme tanto en un gesto tan pequeño y tan simple". Eran el resto de esa cicatriz con forma de culpa torpe de unos ojos que se cerraron y que tú hiciste volver a abrir. Cuando uno se mira al espejo cada día desde hace décadas y se ve por dentro, no logra entender qué hizo, qué viste, qué conjuro formuló, para que llegue de repente alguien que lo podría tener todo, y se queda sólo con uno... con lo poco que es y lo poco que tiene que ofrecerle... quizá sólo la victoria en una cicatriz.

Es el momento de que en unas semanas cumpla una promesa que hice a uno que vive en dos casas que albergo en mis pies, y al que le hice la misma herida, y esa también va a cicatrizar con una victoria, como él entró victorioso encima de una borriquita un Domingo de Ramos.  Pero si alguien pregunta, si alguien comenta, "lo niego todo". Solo otros cuatro "pilares" pueden hacerlo y se lo consentiré, ya sabes, "uno para todos y todos para uno". Por más Febreros, Cuaresmas y Veranos que vengan, juntos podremos con todo, y quién sabe, quizá antes de lo que esperas, sean ellos cuatro los que tengan que montar un pasodoble y vestirse de traje, pero si preguntan, "niégalo todo". 

Los aniversarios son sólo fechas, por eso nos damos los regalos con retraso y no creemos en el Corte Inglés. Por eso "si no te gusta, lo vendo por internet y te pillo otra cosa", por eso aquél ultimatum delante de un angelito de año y pico que cuando le preguntas de quién soy, te señala a ti. Ella ya se ha dado cuenta de la victoria. Sigo soltando lágrimas de idiota, con el "Flaco" de fondo. Estas cosas no se hacen, al corazón de un vejete con alto riesgo de infarto no se le estruja de esta manera tan maravillosa. 

Sólo una cosa. Por muchos "Rey León", y camisetas que recen la reconversión de un golfo porque llegó esa que "en la misma luna llena una el vino de la cena al café y desayunar", esta prometo devolvértela, aunque no llegue al nivel de lo grande que va en un sobre tan pequeño. Por mucho que no equipare el logro que NADIE consiguió jamás de quitarme el miedo a volar (y no sólo me refiero al avión), por mucho que siempre nos quede Roma y roma al revés, te la devolveré cuando menos te lo esperes, sabiendo que la cicatriz de la victoria luce en nuestros corazones.

"Cuando los dioses paganos
me otorguen su bendición,
terminaré la canción que te prometí un verano.
Con una condición:
que me quieras libre y partisano".

"Lo niego todo, incluso la verdad..."
"Si me cuentas mi vida, lo niego todo".


12 marzo 2017

EL RINCONCITO (COFRADE) DE LA BARBACANA

Ya os dije hace tiempo que hay  un rinconcito en la Barbacana que guarda la esencia de los lugares con arte. A partes iguales en el caldero de la magia de un barrio mágico añade: el encanto de los lugares pequeñitos, el sabor de lo casero de sus tapas, afabilidad de acoger al que llega como uno más, la añoranza de las antiguas tascas y la modernidad de las tecnologías, el frescor de las noches de verano y el calor del sol en las tardes de primavera. Todo ese caldero lo adereza con ser un sitio de barrio donde los vecinos son miembros más de la particular "parroquia" de los yantares y las tertulias con la sabiduría de la vida. También lo hace con música parida de las entrañas carmonenses de autores de Carnaval, acogiendo ensayos, o simplemente tercios de gargantas que quieran echar el rato.

Pero si algo tiene el rinconcito de "Pitos de Caña" es que sabe acompañar la vida de la Ciudad, transformándose acorde a la época que toque vivir. Y es lo que pasa en Cuaresma. Os cuento todo esto porque hoy, por poner un simple ejemplo, hasta el Hermano Mayor de una de las más importantes corporaciones religiosas de Carmona, ha conocido el rinconcito y ha bebido, junto con un tercio bastante bien avenido, del caldero de la magia de la peña. 

Además como se forman las buenas tertulias. Fruto de una llamada de un amigo a otro, de que esos dos amigos se encuentren con un tercero que pasaba por allí, esperando a un cuarto, que ese cuarto llegue, y aparezca un quinto y se agregue un sexto que ya estaba en el interior del rinconcito. Bebedizos, algún que otro cigarro y por supuesto, el humo del incienso que desde hace días ya perfuma la peña y casi la calle. En la tele del local ya cuando no manda el fútbol, hay vídeos cofrades. En la decoración de sus paredes, los carteles de Carnaval han dado paso a los de las tertulias cofrades y Semana Santa, aunque queden las fotos de los cuadros (que la esencia es la esencia) de las agrupaciones de la peña. 

¿A dónde quiero llegar con esto? Muy sencillo. No quería dejar pasar la oportunidad de promocionar ese rinconcito mágico donde se forma una tertulia cofrade a la voz de "ya", pese a ser una peña Carnavalesca. Porque la Barbacana es capaz de parir a partes iguales tanto coplas como disertaciones sobre nuestra Semana Santa y nuestras Hermandades. Con todo y eso, si además hace sol, en los veladores pueden darle las tantas, pero no importa si lo hacen con la famosa ensaladilla o el chorizo empanao del Peluco, con la tapa original del rinconcito, "el pito de caña" ; o con unos boquerones o papas bravas, o cualquier manjar de la peña que a ciertas horas, entra de maravilla, sobre todo si la tertulia se alarga (que se suelen alargar).

Es un lugar mágico, por eso creedme amigos cofrades si os digo, que os resultará toda una experiencia pasar por una peña de Carnaval, y que al entrar, lo hagáis en un rinconcito cofrade de uno de los barrios con más solera de la ciudad. Lo de hoy con esos tertulianos ha sido una prueba fehaciente. Lo del Martes Santo, cuando sale la cofradía del barrio de los barrios, también es impresionante cómo la peña surte de montaditos y bebidas a todos los que se van a ese precioso tramo del arrabal para ver pasar la cofradía. Y encima con unos precios que no tocarán su bolsillo más de lo necesario. 

No veo lugar a alargarme más en la recomendación. Al final de la calle Barbacana Baja, en el número 21 tenéis el rinconcito, para que lo comprobéis con vuestros propios paladares y resto de los sentidos. Abren de Martes a Domingo, a las doce y media y a las ocho de la tarde. Luego no digáis que no os he avisado....

19 mayo 2016

NUNCA DUDEN DEL CAMPEÓN... Y OTRAS FRASES HECHAS.

Nunca duden del Campeón. Porque lo mejor que le puede pasar a un equipo de fútbol es acostumbrarse a ser Campeón. Porque lo peor que le puede pasar al rival de ese equipo es que ese equipo se haya acostumbrado a ser Campeón.  Nunca duden del Campeón. Desde el año pasado en la final contra el DNipro es una frase que me vengo repitiendo cuando el Sevilla juega su competición amada. Porque en aquella final también empezó perdiendo, y acabó ganando, porque -como reza su himno- "dicen que nunca se rinde".  Y en la vorágine de la celebración de aquel cuarto "paragüero", escuché la frase que se me grabó como a fuego.... nunca duden... nunca duden del Campeón, porque dicen que nunca se rinde. Y eso pensé cuando "the Beattle's team" nos marcó su gol, y a mi alrededor se oían frases como "ya hemos perdido", "nos van a meter más"... y yo la dije, la dije como el que no quiere la cosa, como algo inconsciente... "NUNCA DUDEN DEL CAMPEÓN".

"No nos damos cuenta" es el eslogan que el Sevilla se sacó de la chistera de su oficina de márketing para la semifinal contra el Shakthar Donest.  Y parecía verdad. La marea rojiblanca estaba hoy extrañamente tranquila, como si ya fuera algo "normal" jugar finales, como si fuera algo normal tener esa extraña sensación de que todo irá bien. Y ahora nos damos cuenta, se da cuenta todo el Sevillismo de lo que significaba ganar hoy. El ahorro de una previa de UEL, la Champions por segundo año consecutivo, una cuarta final... y la felicidad. Por ejemplo de aquel abuelo que cuando logramos vencer al Athletic de Bilbao en los penaltis, lloraba desconsolado en el asiento de detrás mío del Sánchez Pizjuán, por ejemplo la de quien saltó encima mía para abrazarme, la felicidad de tantos y tantos que pensaron que morirían sin vivir una final, una sola, un título, uno solo, con eso se conformaban, y ya van... ¿Cuántos?, Copas del Rey, Europa Leagues, Supercopas de España y Europa... Ahora nos damos cuenta.

La felicidad por tantas lágrimas derramadas cuando Berruezo y un tal Antonio Puerta, exhalaron su último aliento con la elástica de su Sevilla puesta. La felicidad por tantos "otro año igual" cantados para aliviar el quedarse en la zona "tonta" de la tabla, cambiados por ese "otra vez" de las finales de la Uefa Europa League. La felicidad por ver a tu lado llorar de alegría a los que quieres, a los que sabes que siempre estarán contigo, como rezaban esas camisetas de los jugadores de esta final, recordando a sus malogrados Puerta y Berruezo: "siempre estáis con nosotros", y a esos que siempre están con nosotros es muy bonito verlos saltar, gritar goles, llorar... y más bonito aún es decirle aquello de "no dudéis del campeón" cuando los ves venirse abajo con el primer gol en contra. Porque el Sevilla está siendo una metáfora de la vida de muchos, la vida a veces nos marca el primer gol en contra y haciendo memoria de otra frase hecha para la segunda final UEFA que ganó el Sevilla: "Solo pierde quien deja de luchar". Por eso nunca hay que dudar del Campeón, porque dicen que nunca se rinde. Y se pierde el balón y hay fallos en defensa y lesiones y tarjetas, y árbitros malos, pero.... cuando se sigue luchando hay veces que todo eso se supera cuando hay fe. 

Cuando hay 7.000 gargantas que suenan más que 19.000. Cuando hay un himno que no sólo se canta en el campo de tu equipo sino en los conciertos de quien lo compuso por toda España. Cuando hay una competición que, de repente se convierte en tu preferida desde hace diez años, aunque tachen su copa de "paragüero", cuando juegas con trece tíos en tu equipo, once en el campo y dos en el cielo que empujan los balones. Cuando un escudo encierra tantas historias, que hacen que ciertos jugadores que los ves durante el año y piensas "vaya moto que nos han vendido", durante dos eliminatorias y una final, se transforma en un crack. 

Cuando todo eso pasa, cuando "no nos damos cuenta", cuando "dicen que nunca se rinde", cuando no se duda del Campeón... llegan finales, llegan títulos, y llega una felicidad que hace diez años no es que se soñara, es que ni se podía imaginar, por eso a veces las frases hechas, aparecen por tu mente cuando las necesitas, para hacer realidad los sueños. Pentacampeón, Repóker de Ases, Tetrafinalista, y yo qué sé qué más... quedan tres finales, no las ganaremos todas, está claro, pero aunque las perdamos hay que tener algo muy claro, Sevillistas: cuando las cosas vayan mal, cuando nos marquen primero, o después... NUNCA DUDEN DEL CAMPEÓN, porque DICEN QUE NUNCA SE RINDE.


22 marzo 2016

"NI VALENTIA, NI IRRESPONSABILIDAD".

Los que me leéis desde hace años, sabréis lo que siempre digo de San Blas y de la Judería. "Es otro mundo", lo he dicho  escrito muchas veces. Y yo no digo las cosas si no las siento o no las digo por decir. Lo de esta noche ha sido cruel, muy cruel, y no me refiero sólo a la lluvia. A veces, para emitir juicios de valor, opiniones escupidas por la boca, hay que tener todos los datos. Y la gente que yo he podido escuchar hoy por la calle mientras los hermanos de San Blas estaban sufriendo el peor Martes Santo de sus vidas, no tenía todos los datos. Yo a esas horas tampoco, pero preferí ser prudente y solidario, tanto en mi labor de comentarista en Televisión Carmona, como con mis propios amigos.

Ahora sí tengo todos los datos. Es la ventaja de tener amigos en los sitios adecuados. A mí uno de esos amigos, que quiero con locura y al que creo a pies juntillas, me dice que la Junta de la Expiración, barajaba un parte meteorológico que daba un 10% de probabilidades de agua. Dado que el viento era de Levante, lo de "es que en Sevilla está lloviendo" no valía, porque en este caso el viento soplaba desde la costa Malagueña. De hecho era en Lora del Río donde estaba una tormenta a la que nadie miró y que miren ustedes qué "gracia", le dio por venir a fastidiarnos el Martes a Carmona. 

Si la Junta de San Blas maneja ese parte, ahora les pido que se pongan en su pellejo. Uno se viene arriba, y  puede opinar -movido por la ilusión de que Carmona tenga al Señor de la Expiración y la Virgen de los Dolores en la calle, que no es cualquier cosa- que venga, que "p'alante", que Carmona no se queda sin ver a San Blas. Y salen, y de repente ocurre lo que ocurre. Hasta ahí bien. Luego pido que entiendan lo que supone una hermandad con trescientos nazarenos, una gran parte de ellos niños, cuando pasa esto que ha pasado hoy. La tensión es máxima, estar pendiente de mil cosas, los pasos, las bandas, los niños, las insignias, el estado de la calle, las posibles opciones de refugio... 

Mientras todo eso se intenta ordenar en la cabeza, el agua cae con más fuerza. "¿por qué no se han vuelto?", "¿por qué no se han refugiado?", "¿por qué no han seguido ya hasta Santa María?". Qué sabemos todos ahora de gestionar cofradías bajo la lluvia, ¿no? Hay que verse en esa papeleta, oigan.  Y hablar tan alegremente o crucificar porque sí a la Junta de San Blas, sin tener todos los datos y sin verse en esa papeleta, me parece de muy poca clase. Que entiendo sí, que la tensión y la preocupación también está en el público que tiene tanto cariño a esa Hermandad, y que todos tenemos en ese momento un "Hermano Mayor dentro", como cuando dan la convocatoria de la Selección que todos somos entrenadores. Y no, mire usted. No es el caso. El que la lleva la entiende, y hoy los que "la llevaban", eran los que hoy por hoy, son los miembros de Junta de La Expiración.

Yo les voy a dar todo mi apoyo, teniendo los datos que tengo. Porque si a mí me dicen que no va a llover, y tengo la mala suerte de que no veo una tormenta inesperada venir de Lora, pues yo no sé lo que hubiera hecho. Aunque yo en estos casos siempre abogo por el "NO", no se puede tachar ni de "valientes" ni de "irresponsables" a los miembros de Junta de San Blas. ¿O es que alguien duda de que si estos señores con Juan Antonio Vázquez a la cabeza, hubieran visto el más mínimo riesgo de que esto pasara, se hubieran quedado en el templo?  Un poquito de misericordia cristiana, por favor. Que esto es cuestión de sentimientos, y con los sentimientos como con la meteorología, nadie está a salvo de equivocarse. 

Lo dicho, mi apoyo y mi abrazo a tantos cachitos de corazón que tengo en San Blas: Juanra, Álvaro, Agustín, Matute, "Meloni", y tantísimos otros. Hoy ha querido Dios que sufráis sí, pero es seguro que lo ha querido como Penitencia porque os prepara muchos Martes Santos de gloria en la Judería. Hacedme caso y tened Fe, que yo hoy he tenido en mis carnes y mi corazón la prueba de que teniendo Fe, al final ÉL y ELLA acaban compensándola. Un abrazo a todos, y seguid cada año demostrando lo que yo ya tantas veces he dicho y escrito: que la Judería es otro mundo.

17 marzo 2016

CUARESMA 2016 (III): "DOLORES"

Cada centímetro de piel humana y patrimonial de esta ciudad, siente dolores en algún momento de su vida. Pero hoy esos "dolores" tienen un significado especial. Este viernes de cada año rinde pleitesía a los Dolores divinos, y a los humanos. A los que van, como Ella los lleva en varias Vírgenes de nuestra Semana Santa, en el nombre de las mujeres que lo lucen. En mi caso las dos que hoy celebran su onomástica, junto con esas Vírgenes, no solo sienten los Dolores en su nombre, también en su cuerpo y últimamente en sus almas.

Dolores es mi Madre del Cielo que vive en San Bartolomé, y Dolores es mi Madre de la tierra, que ahora le reza a su homónima, junto con mi hermana que también es Dolores, para que nos haga la del Cielo un "pequeño gran favor". Dolores fue mi tía abuela que yo casi tuve por tercera abuela en un patio de vecinos de la calle Montánchez,  y luego en un pisito tan humilde como su corazón en la barriada "Los Pintores". 

Otra Dolores del Cielo vive en San Blas, donde nació y se crió la mía de la tierra. Otra Dolores divina mora en San Pedro donde recibí por primera vez a Dios.  El Mayor Dolor que se siente en nuestra Semana Santa, me invitó a su 250 cumpleaños, y me concedió el tremendo honor de hablarle a sus hijos.  La Dolores Servita me ha dado, hasta este año, la posibilidad de mirarla a Ella en la calle al mismo tiempo que se ve su casa, que es el cielo estrellado de esta milenaria ciudad. Tantos "Dolores" divinos, y mire usted, hoy... sólo hoy, me desvivo más por mis "dolores" terrenales. 

Hoy invoco, rezo a todas las Dolores de nuestra Semana, para que bendigan mis dos Dolores de la tierra, de la sangre y del corazón. Para que las Dolores alivien los dolores a mis Dolores. Para que el poder de la Fe, ampare a todo el que les reza, les pide, las venera, las visita, las cuida, las pone en su paso o en su altar, o simplemente se santigua cuando pasan por las calles de nuestra particular Jerusalem. 

Cada Viernes de Dolores es el viernes más especial de mi vida. Y aunque es un día para celebrar y estar alegre, este año los rezos van más fuerte y con una capa de angustia. Pero si no es hoy cuando Ella más escucha, nada tendría sentido. Habrá un detalle, un pequeño regalito que les hará menos ilusión que otros años, porque el regalo que quieren depende de máquinas, y ángeles con bata blanca. De todas formas estoy seguro que ese regalo llegará, porque es el que voy a "encargar" hoy para ellas, es el que vengo de encargar a la más bella Nazarena que vive en San Bartolomé, y el que encargaré a todas y cada una de las Dolores Divinas que conozco, mediante una estampa, una foto, o viéndola en la calle bajo un nuevo palio Servita.

A todas las "Dolores" que llevan su nombre más allá de su nombre, en su cuerpo o en su alma, ojalá que hoy sintáis alivio en todas vuestras dolencias, sean las que sean. Porque si tenéis un poquito de Fe, lo sentiréis, sentiréis la mejora aunque solo sea durante el día de vuestro día. El día de Ellas, de las Dolores Divinas, y el vuestro, las Dolores terrenales. Acabo el día con esa saeta en forma de rezo que escribí para mi Exaltación de la Saeta en 2012:

"Dolores de mis entrañas,
déjame que yo te ampare,
que a tu nombre le acompaña
el más bello nombre en mi alma...
que es el nombre de mi "mare"."

Feliz Viernes de Dolores a todas. Feliz Semana Santa. Feliz... para quien pueda disfrutarla plenamente. Y sobre todo... feliz TIEMPO DE FE. 

12 marzo 2016

CUARESMA 2016 (II): "REPELUCO"

"El repeluco" es una palabra muy andaluza, muy sevillana si se me apura, pero tan definitoria y real como que el sol sale cada mañana. Y los hay de muchas formas y maneras. Está el repeluco que pueden provocar imágenes o palabras, el que provoca el frío, o el que provoca el miedo. El miedo a ver apagarse una vida, el miedo a perder a alguien que te importa por unos días sin mensajes o una discusión estúpida. El miedo a alejar a quien se te acerca porque tu ánimo no es el idóneo.  Pero cuando en nuestros círculos, en los de la tierra, en los de la hermandad o la familia se habla de "repeluco" todos saben muy bien a los que se refiere el término.

El repeluco, ese repeluco concreto del que se habla en primavera puede bendecirte de muchas formas diferentes, en muchas situaciones diferentes. Si atacamos el orden cronológico puede ser el día que por primera vez, en mi caso, sostienes en tus manos las manos que luego estarán abrazando una cruz. Puede ser el día en que con una iglesia apagada, hables de tú a tú con un Amigo Divino amarrado a una Columna y luego pongas tu hombro para subirlo a su altar de Jueves Santo. Puede ser la primera vez que oigas una salve que has compuesto para una Paciencia inagotable. Puede ser el de cada año cuando oyes el cerrojo de San Bartolomé y la luz del ocaso o la de las farolas de la noche se cuelan entre una fila de espigados nazarenos donde reina el Silencio.

Pueden ser las palabras que oyes decir bajo los pasos en sitios como La Judería bajo el Señor de la Expiración, o el ver los izquierdazos del Coronación. Es posible que sea también el de ver pétalos llover en Tahona ante la Angustia reinando en la madrugada de Miércoles Santo. O el de ver pasar por última vez el misterio del Santo Entierro cuando sabes que "todo está consumado" y comienza de nuevo el tiempo de la espera bañado en la nostalgia. O puede ser que te llegue en cada cuesta que sube la Amargura, o en el cruzar de Humildad por el Arco de la Puerta de Sevilla. 

El repeluco es tan nuestro como la Semana Santa, es tan definitorio como un diccionario particular, tan oportuno como el abrazo cuando la congoja aprieta el corazón. El repeluco es el insigne penitente invisible de nuestras cofradías, y de toda la cuaresma. Ese repeluco. El resto los tenemos todo el año y no nos causa la misma impresión que cuando es el incienso el que perfuma nuestros sentidos. Ese repeluco es el que esta ciudad recoge con el escalofrío que como decía Pepe Da Rosa padre: "Va desde la coronilla, hasta el tacón de los regates". 

Y mire usted, el día que no sienta ese repeluco en cualquier momento de estos días que están y los que tienen que venir, váyase usted mejor de camping porque habrá perdido la seña de identidad del que vive las cosas de su tierra, y la Semana Santa es una de las imprescindibles. Yo hoy mismo he sentido varios de los otros repelucos, y cada uno en su momento volvería a dejar que me invadieran, pero el sitio que todos guardamos para ese "repeluco", el que sabemos lo que significa, es inamovible. 

Se acerca el Tiempo. El tiempo de muchas vivencias, recuerdos y emociones, y sin duda, es también el tiempo de los repelucos más castizos y singulares. Los repelucos de la emoción por sentir en nuestras venas, nuestras tradiciones, nuestra fe y nuestros recuerdos... toda esa amalgama de sentimientos que no se sabe porqué, sólo afloran en Semana Santa y miren por donde, los anuncia un "Repeluco", los anuncia "El repeluco", como para no tenerlo ya más que distinguido y diferenciado, en un lugar preferente de la definición de nuestros sentidos....
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